Bitso presentó un repaso de siete mitos frecuentes sobre la industria cripto en Argentina, con foco en el uso real de los criptoactivos, el marco regulatorio y el perfil de quienes operan. El punto de partida es el lugar del país en el mapa regional: Argentina es el segundo de América Latina por volumen de transacciones con criptomonedas, de acuerdo con el último reporte de Chainalysis a 2025, y figura entre las 20 naciones con mayor adopción a nivel global.
La primera discusión se concentra en la asociación entre criptomonedas y delitos. El análisis sostiene que esa percepción se apoya en “casos aislados y titulares ruidosos”, mientras que los datos muestran otra dimensión del fenómeno: un estudio reciente estimó que solo el 1,2% del volumen total operado con criptomonedas en 2025 estuvo vinculado a actividades ilícitas, frente al 1,3% de 2024 y el 2,4% de 2023. En paralelo, se plantea que el uso ilegal se ubica por debajo del de otros activos, como el dinero en efectivo.
El segundo mito apunta a la complejidad. La operatoria se describe como más accesible por la evolución de plataformas “intuitivas y accesibles” y por la oferta de contenidos educativos, que incluye tutoriales, blogs y cursos gratuitos. En ese marco, se indica que cualquier persona puede comenzar con montos bajos, “tan bajos como 200 pesos”, sin conocimientos técnicos avanzados.
La volatilidad aparece como tercer eje. Se reconoce que puede haber fluctuaciones de precio, especialmente en el corto plazo, pero se incorporan dos matices: la existencia de stablecoins —monedas estables con paridad 1:1 con monedas fiat como el dólar o el euro— y la posibilidad de mitigar riesgo mediante diversificación en distintos activos.
En regulación, se plantea que no hay un marco unificado global, aunque sí un avance de marcos normativos en distintos países. En Argentina, se menciona el registro de proveedores de servicios cripto (PSAV), con requisitos para operar, y el trabajo con organismos como la Comisión Nacional de Valores (CNV), el Banco Central, la UIF y ARCA.
El quinto mito cuestiona que las criptomonedas “solo sirven para tradear”. En el contexto argentino de inflación e inestabilidad económica, se enumeran usos vinculados al ahorro en activos estables, la preservación de patrimonio y opciones de rendimiento. En la plataforma se mencionan rendimientos de hasta 4% anual en dólares digitales (USDC/USDT), además de alternativas en ether (ETH), solana (SOL), cardano (ADA), atom (ATOM) y polkadot (DOT). También se citan pagos transfronterizos, remesas, cobros por trabajos y sueldos con stablecoins.
El perfil de usuarios completa el cuadro. Según el informe Panorama Cripto en América Latina, elaborado por Bitso, 38% de los usuarios locales tiene entre 25 y 34 años; 23% entre 18 y 24; y 11% entre 35 y 44. La participación femenina en usuarios de trading llega al 31% y, en mayores de 55 años, la presencia femenina supera el 40% del total.
“El crecimiento del ecosistema cripto no sólo responde a temas de inversión o tecnología, sino y sobre todo de inclusión financiera”, dijo Julián Colombo, director de Bitso para Sudamérica.












