El escenario financiero internacional sumó tensión a partir de la escalada del conflicto en Medio Oriente, la suba del precio del petróleo y un clima de mayor aversión global al riesgo. En ese marco, Bautista Aboy, portfolio manager de Mills Capital, puso el foco en tres variables que suelen amplificar el impacto sobre Argentina: la dinámica del Brent, el desempeño relativo del Merval y la evolución del riesgo país.
El Brent ronda los US$ 100 por barril, con una suba del 65% en lo que va del año. El detonante se vinculó con el cierre de facto del Estrecho de Ormuz por parte de Irán, un corredor por el que transita cerca del 20% del crudo mundial y el 25% del GNL global. En este contexto, el impacto sobre las cadenas de suministro tiende a crecer “de forma no lineal cuanto más dure el conflicto”, en un marco en el que “por ahora no hay claridad sobre cómo se resuelve la situación”, dijo Aboy, portfolio manager de Mills Capital.
Dentro de ese mapa, el analista ubicó una oportunidad para Vaca Muerta: precios sostenidos mejoran los márgenes de los productores y la demanda internacional de fuentes alternativas continúa en aumento. Sin embargo, señaló que el beneficio no sería uniforme dentro del sector. Vista Energy exporta la mayor parte de su producción y captura de manera directa el precio internacional, mientras que YPF opera principalmente en el mercado local, donde los precios están desacoplados del barril global.
En renta variable, Aboy planteó que el desacople del Merval frente a la corrección internacional tiene una explicación más técnica que fundamental. “Venía tan golpeado que simplemente tenía menos para perder”, dijo. En lo que va del año, el índice cae 4,8% en dólares, frente a -5% del S&P 500. La comparación regional y con emergentes lo deja rezagado: el índice LATAM sube 10% y los emergentes globales ceden 1,4%.
A un año, la brecha se amplía: el Merval muestra 2% versus 15% del S&P 500, 28% del EEM y 48% de LATAM. Para Aboy, “el colchón de underperformance no es infinito” y, si el risk-off global se profundiza, el Merval difícilmente se sostenga al margen. Para un movimiento genuino al alza, la bolsa local necesitaría catalizadores propios.
En renta fija, el riesgo país ronda los 600 puntos básicos, lejos del piso de 485 que llegó a tocar antes de que el contexto global se complicara. El deterioro no se explicó solo por factores locales: el risk-off afectó a los bonos emergentes, con el índice global de deuda EM cayendo 0,7% en el año y cerca de 4% desde los máximos de fines de febrero; Brasil, Chile y otros países también vieron ampliarse sus spreads.
En el plano doméstico, el BCRA lleva 54 jornadas consecutivas de compras, con un acumulado mensual de US$ 1.217 millones y casi US$ 3.930 millones en lo que va del año. El ritmo de acumulación resulta más lento por el pago de servicios de deuda, mientras desde el Ministerio de Economía destacan capacidad de pago para los vencimientos hasta mediados de 2027. Con un contexto global más favorable, Aboy evaluó que existe potencial para recuperar parte del terreno y volver a acercarse a los mínimos recientes.












