La inversión naval en Latinoamérica: Argentina y Uruguay dos casos atípicos para la región
Una investigación revela que el 92% de la inversión en patrulleros de alta mar de Latinoamérica se realiza en astilleros propios, siendo Argentina y Uruguay las únicas naciones que continúan importando embarcaciones a altos costos.

La inversión regional en patrulleros de alta mar (OPV) durante el presente siglo se ha concentrado en astilleros locales. El 92% de este gasto se realizó en instalaciones latinoamericanas.
Este dato proviene de una investigación presentada en el congreso del Instituto Panamericano de Ingeniería Naval en Lima por el ingeniero naval Raúl Podetti. Su trabajo, titulado “La compra de OPVs define los Estados Navales,” documenta que setenta de estas embarcaciones militares ya han sido entregadas, con más de cien en planificación o en construcción.
La investigación subraya que todos los países de la región construyen sus OPV, con la excepción de Argentina y Uruguay.
Podetti hizo referencia a una carta enviada al anterior presidente de Uruguay respecto a la licitación para adquirir dos OPV. En ella, comparó el proceso licitatorio uruguayo favorablemente con la compra directa de cuatro OPV realizada por Argentina (2016-2018) a un astillero estatal francés.
- Argentina: La compra se ejecutó al doble del precio de mercado.
- Contexto Uruguayo: La Armada de Uruguay emitió un informe sobre el OPV francés, desaconsejando su adquisición después de una inspección técnico-operativa en 2016. La misma Marine Nationale había rechazado ese modelo.
- Consecuencias Argentinas: Los OPV franceses han sido utilizados mínimamente por la falta de fondos operativos. Actualmente, el gobierno promueve la compra de otros cuatro OPV adicionales al mismo proveedor.
Podetti estima que, al sumar la compra de cuatro patrulleras israelíes en 2017, Argentina ha gastado cerca de 1.000 millones de dólares en la importación de 12 patrulleras en siete años.
El ingeniero naval recuerda haber recomendado al presidente Lacalle Pou que el pliego de licitación de los OPV incluyera la participación parcial de la industria naval de Uruguay. Propuso que el contenido nacional ofrecido fuera un factor clave en la evaluación, junto con el precio, el plazo y los aspectos técnicos. Esta sugerencia no se implementó.
Podetti citó el ejemplo de la draga “21 de julio” de la ANP, adjudicada al mayor astillero mundial de dragas (2019), cuya construcción se realizó parcialmente en Uruguay, como un caso de éxito industrial cercano.
Finalmente, Podetti sugiere que si existe la posibilidad de renegociación con el astillero español Cardama, el presidente Yamandú Orsi la aproveche para que el proyecto actual impulse el desarrollo industrial naval de Uruguay.
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