Home office y presencialidad: la brecha crece y empuja ajustes en gestión laboral

A cinco años del salto al trabajo remoto, se amplía la distancia entre el 83% que trabaja presencial y el 51% que prefiere un esquema híbrido, mientras estudios en Argentina muestran mejoras de productividad desde casa y las empresas reordenan políticas, controles de asistencia y herramientas para administrar modelos mixtos

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El debate sobre el lugar de trabajo volvió a instalarse en las agendas corporativas, con un regreso a esquemas presenciales que convive con una preferencia mayoritaria por formatos híbridos. En Argentina, el 83% de los trabajadores se desempeña hoy de manera totalmente presencial, aunque el 51% elegiría combinar días en la oficina y días de home office. El trabajo 100% remoto aparece como una modalidad minoritaria: lo ejerce el 5% y lo considera ideal el 8%.

La distancia entre preferencia y realidad se expresa también en el tipo de hibridez buscada. Entre quienes optarían por un esquema mixto, el 62% se inclina por dos días remotos y tres presenciales. En paralelo, el 41% elegiría presencialidad a tiempo completo, una proporción que, en la comparación regional relevada por Randstad, supera a Chile (20%) y Uruguay (31%).

La productividad suele ser el argumento central para justificar el retorno a la oficina, pero los datos disponibles no siempre sostienen esa lectura. Un estudio del Centro Conciliación Familia y Empresa (CONFyE) del IAE Business School, realizado en 16 países entre mayo y julio de 2025, mostró que en el caso argentino el 45% afirmó que, desde que trabaja en remoto, superó los objetivos establecidos por su empresa y el 53% aseguró haberlos cumplido. Además, el 76% consideró que su productividad general aumentó trabajando desde casa y el 79% dijo concentrarse mejor y ser más eficaz en modalidad remota.

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Esa tensión impacta en decisiones laborales. Ante una exigencia de presencialidad total, un 9% renunciaría y un 53% comenzaría a buscar otro empleo con mayor flexibilidad. Para Randstad, la expectativa del talento sobre el formato de trabajo influyó en elecciones de carrera en los últimos cinco años: “El experimento masivo forzado por la pandemia en todo el mundo mostró que el trabajo remoto sí funciona”, dijo Andrea Avila, CEO de Randstad para Argentina, Chile y Uruguay.

En Estados Unidos, un relevamiento de Resume Builder sobre casi 1000 líderes empresariales anticipó que una de cada tres compañías planea eliminar por completo el trabajo remoto en 2026 y que casi la mitad espera asistencia de al menos cuatro días por semana. Entre los motivos declarados figuran el “espíritu de equipo” (64%), la idea de que el cara a cara acelera resultados (62%) y la necesidad de justificar el costo de oficinas ya contratadas (45%).

En Argentina, el esquema dominante en grandes empresas sigue siendo el híbrido (69%), según PwC, aunque con reglas más estructuradas. Ese marco reabre un debate operativo: cómo administrar asistencia, accesos, turnos y horas extras en esquemas mixtos. “Las organizaciones ya no buscan solo registrar ingresos y egresos, sino integrar en una misma plataforma la gestión de presencialidad, trabajo remoto, cumplimiento normativo y automatización de cálculos complejos, con datos auditables en tiempo real”, dijo Alejandro Monforte, gerente de Investigación y Desarrollo de Cronos.

El teletrabajo también expuso riesgos vinculados a intensificación del trabajo, “teledisponibilidad” permanente, dificultades para desconectarse, sensación de vigilancia, problemas ergonómicos y sedentarismo, además de aumento de estrés, ansiedad y agotamiento, de acuerdo con una investigación de la Universidad Abierta Interamericana. En 2026, el desafío queda planteado en el diseño de modelos híbridos con reglas claras y herramientas que permitan auditar sin trasladar fricciones al bienestar ni a la operación.

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