La volatilidad llegó para quedarse en el comercio exterior e impacta sobre los fletes marítimos
Por Ezequiel García Corado, gerente General de Outland Logistics

Sin duda, la volatilidad es un factor que llegó para quedarse en el comercio exterior, lo que impacta de manera directa en la volatilidad de las tarifas de los fletes marítimos.
Entre los principales motivos que desencadenaron esta realidad, se encuentra la guerra comercial entre Estados Unidos y China, pero también existen otros factores que motivan esta situación.
De hecho, los datos del año pasado y la primera mitad del 2025 reflejan un escenario complicado y lleno de incertidumbre.
El rubro de los contenedores fue el que más sintió los coletazos a partir de la crisis del Mar Rojo a principios del año pasado, lo que obligó a los buques a desviarse por el Cabo de Buena Esperanza, provocando así un alza en los niveles de los fletes que no se veían desde la pandemia.
Esta situación generó un incremento del 17% en las toneladas-milla transportadas a nivel mundial y un repunte de la demanda del 7,1% en 2024, lo que significó un importante rebote luego de dos años de estancamiento.
Pero la volatilidad no se detuvo. En el primer semestre de 2025, los anuncios de nuevas tarifas por parte de Estados Unidos y las tensiones en el Estrecho de Ormuz volvieron a poner en vilo a toda la industria del transporte y del comercio internacional.
Las tarifas spot (en el mercado abierto, por fuera de los contratos) en la ruta Transpacífico, por ejemplo, tuvieron un incremento muy importante, de 57,3% hacia la costa oeste de Estados Unidos y de 37,3% a la este, en apenas un mes, entre abril y mayo de 2025.
La oferta de barcos de contenedores también creció un 10,1% en 2024, lo que significó el aumento anual más alto desde 2008.
Para los próximos años, se espera que la capacidad siga subiendo un 6,7% en 2025 y un 4% en 2026, lo que, sin un repunte de la demanda, podría presionar los precios a la baja.
A su vez, hay un nuevo y contundente elemento que está redefiniendo a la economía del transporte marítimo. Se trata del costo del cumplimiento de las normativas ambientales.
La inclusión del transporte marítimo en el Sistema de Comercio de Emisiones (EU-ETS) de la Unión Europea (UE) y la puesta en vigencia de la regulación FuelEU Maritime en 2025 ya están ocasionando sobrecargos y sanciones económicas.
La consecuencia de estas acciones se refleja de manera más nítida a mediano plazo. Esto quiere decir que las tarifas no solo reaccionan a lo que ocurra en el mercado, sino también a la huella de carbono de los barcos, lo que provocará una presión adicional sobre las embarcaciones más antiguas y con menor eficiencia.
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