El triple impacto redefine la gestión empresarial y la certificación en Argentina
Por Martin Troncha CEO de Bagués

El triple impacto –económico, social y ambiental– está dejando de ser una tendencia para consolidarse como el nuevo estándar de gestión empresarial. Hoy, más de 8.000 empresas en 96 países están certificadas como Empresas B, y miles más utilizan herramientas de medición de impacto para ordenar su gestión y reportar con transparencia.
Varias marcas globales reconocidas entendieron que el éxito hoy se mide distinto: Patagonia (indumentaria outdoor) fue pionera en incorporar criterios ambientales en toda su cadena de valor. Ben & Jerry ‘s, combina rentabilidad con activismo social, campañas a favor de la equidad racial, la justicia climática y la inclusión. Danone, cuenta con varias de sus filiales certificadas como Empresas B, reforzando su compromiso con la salud, la nutrición y la sostenibilidad.
Estos ejemplos muestran que no se trata solo de startups con propósito, sino también de grandes corporaciones que transforman su modelo de negocio en función de una demanda creciente de consumidores, inversores y comunidades. En Bagués lo vivimos a diario en nuestra red: la gestión para todas las partes interesadas (trabajadores, clientes, comunidades y ambiente) no compite con la rentabilidad, la ordena en el largo plazo y la vuelve más resiliente. Ser parte del Movimiento de Empresas B potencia este cambio, desde una lógica de liderazgo colectivo.
Un consumidor más consciente
Los consumidores exigen trazabilidad, transparencia y marcas con propósito probado. Los estudios de consumo global confirman la tendencia: un informe de Deloitte (2024) reveló que el 60% de los consumidores en mercados desarrollados elige marcas con prácticas sostenibles, aun cuando el precio sea más alto. Según Nielsen, el 73% de los millennials están dispuestos a pagar más por productos de empresas responsables con el ambiente y la sociedad.
Cada vez más empresas miden su impacto, profesionalizan prácticas ambientales y sociales, y comunican con mayor claridad sus logros y desafíos. Certificarnos como Empresa B porque el corazón de nuestro modelo —la venta directa— genera oportunidades reales de emprendedurismo y movilidad económica para miles de personas en todo el país. Eso nos alinea naturalmente con el espíritu del Sistema: poner a las personas y a las comunidades en el centro del negocio.
Además, la compañía fomenta su propia cultura AB+ (Actitud Bagués Positiva) que expresa su propósito de realzar la belleza de cada persona, y promueve bienestar, confianza y crecimiento, alineados a la guía del desarrollo económico, social y ambiental.
El camino hacia la Certificación B comenzó con la Evaluación de Impacto, herramienta que permitió a la compañía medir su desempeño y trazar un plan de mejora. Al certificarse como Empresa B, Bagués:
● Formalizó políticas y ordenó la gestión con métricas y documentó buenas prácticas ya presentes.
● Incorporó prácticas de ecodiseño, eficiencia operativa, compras responsables y trazabilidad.
● Integra los ODS de Naciones Unidas (Objetivos de Desarrollo Sostenible) como marco estratégico para sus iniciativas.
● Impulsa iniciativas de desarrollo económico para miles de emprendedores, y programas de formación continua.
● Concibe la certificación de Empresa B no como un punto de llegada, sino como un hito en un proceso de mejora continua.
“Los próximos pasos se centran en profundizar la medición y trazabilidad, innovar en producto y packaging bajo criterios de ecodiseño, optimizar consumos y logística, y fortalecer el trabajo con proveedores. A nivel certificaciones, el reto es sostener y elevar el estándar: recertificar con B Lab, mejorar puntajes y reportar con evidencia creciente y transparente”, comparten de la compañía.
El futuro de las empresas en Argentina, coinciden, será de aquellas que generen valor económico con impacto social positivo y respeto ambiental. El mensaje para quienes evalúan iniciar este camino es simple: empezá ahora. El triple impacto ordena la rentabilidad y fortalece la resiliencia.
En un contexto donde la confianza y la transparencia son claves, medir más que las ganancias ya no es opcional: es condición para competir.
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