Ya no se sabe más en qué consiste el lujo

La diversidad de opiniones que circulan demuestra la revolución que vive el sector.

El nuevo lujo ya no es lo que era. Lo cambió Internet, los servicios on demand y la transformación en los valores de los consumidores a medida que las generaciones de jóvenes se convierten en los compradores más importantes de productos de alta gama y cuestionan la idea del lujo tradicional.

Los símbolos clásicos – una cartera Hermès Birkin, una vestido de Dior, un reloj de Rolex—no corren peligro de perdes estatus. Pero los bordes de la zona que ocupa el lujo se vuelven borrosos y resulta más difícil ver dónde comienza y dónde termina.

 

Las marcas del lujo están recurriendo a las remeras y las zapatillas para aumentar sus ventas. Los cambios están obligando a los fabricantes tradicionales del lujo a adaptarse, especialmente ahora que se instala una nueva normalidad de crecimiento más lento en todo el mundo. Esos cambios son también los que ofrecen oportunidades de éxito a los diseñadores y empresas dispuestas a aprovechar las transformación que se están operando.

La conferencia del 7 de junio en Nueva York organizada por le Cámara de Comercio Franco-Americana reunió a empresas y ejecutivos franceses y norteamericanos para hablar de los cambios que se están produc iendo en el sector. Uno de los temas más recurrentes fue el de la dificultad cada vez mayor para definir lujo.

“Está cambiando la idea de qué es lujo. A mi entender importa más la marca que el objeto en sí”, dijo allí Lázaro Hernández. “Yo creo que ahora importa más la marca que el objeto.

Se escuchó allí que un producto exquisitamente confeccionado – uno de los pilares del lujo tradicionalmente aspiracional, importa mucho menos a los jóvenes compradores que a las generaciones anteriores. Con frecuencia hoy es la marca lo que atrae. Esto quiere decir que las marcas de lujo pueden vender productos no lujosos sin que eso altere su prestigio.

“Hoy una verdadera marca de lujo puede trabajar en muchos niveles de precios diferentes,” continuó Hernández. “Puede vender una remera en US$300, US$200 e igualmete ser considerada marca de lujo. Esos parámetros de qué cosa se considera lujo y qué no, están desapareciendo.”

 

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