El sector automotor arrastra a la industria

Al ser el peso del sector automotor en el PIB industrial del 6,5%, una contracción del 15% incidirá en una baja del 3% en el indicador general fabril. El alerta suena sobre todo del lado del empleo, según abeceb.com.

En el mal desempeño que tendrá el sector automotor durante 2014, está la clave de la caída que experimentará la industria en el corriente año.

 

Hasta ahora, se percibe que en lo transcurrido de 2014 se está consolidando un panorama complejo para la actividad industrial, afirma en su informe sectorial el economista Mariano Lamothe, gerente de Análisis Económico de abeceb.com.

 

Muchos de los sectores que en los últimos años han funcionado como pilares de la actividad, como es el caso de la industria automotriz, están atravesando complicaciones.

 

Esto se da en un marco donde el consumo, principal driver del modelo actual, se está resintiendo. 

 

Además, lo que al comienzo del año era un estancamiento del empleo, a medida que avanzan los meses, se está convirtiendo en pérdida de puestos de trabajo.

 

Si bien esta situación aún no se ha generalizado, hay dos claros ejemplos de sectores de peso en donde se han reducido empleos: automotor y construcción.

 

Hacia el segundo semestre del año no se vislumbran cambios que puedan torcer el rumbo de la actividad. 

 

Desde que comenzó el 2014 son muchos los factores que han confluido en forma negativa hacia el consumo. La fuerte devaluación del peso en enero, derivó en un rápido incremento de los precios en la mayor parte de los sectores (alimentos, indumentaria, autos, etc.).

 

Posteriormente, se implementó una marcada suba de la tasa de interés que resintió el crédito y encareció el consumo. A esto se sumó la quita de subsidios desde el mes de marzo al gas y al agua, lo que lleva a un ajuste del presupuesto de las familias y las impulsa a recalibrar el consumo y apuntarlo hacia aquellos bienes de mayor necesidad.

 

Además, para los próximos meses se espera un recorte en los subsidios a la energía eléctrica, al tiempo que se esperan nuevos aumentos del combustible, lo que profundizará el ajuste de los consumidores.  Los sectores más afectados son aquellos que anteriormente eran los más beneficiados por una coyuntura que desincentivaba el ahorro. En este grupo se encuentran bienes durables como electrodomésticos o autos. 

 

En el mal desempeño que tendrá este último sector durante 2014, está la clave de la caída que experimentará la industria en el corriente año. Mientras que el nivel general de la industria tendría una baja en torno del 3%, se espera que el sector automotriz se contraiga un 15%. 

En primer lugar hay que tener en cuenta el peso del sector automotor, el cual representa un 6,5% del PBI industrial. Los recortes en los planes de producción de las principales automotrices, no son sólo un problema de las terminales sino que repercuten en todos los eslabones y encadenamientos que genera. Se estima que por cada puesto de trabajo, se crean otros 3,7 empleos en alguna de las empresas relacionadas con algunos de los eslabones de la cadena. Es por esto, que gran parte de los 165 mil puestos vinculados a esta industria están en peligro.  Entre los que son afectados por las decisiones de las terminales, están unas 400 autopartistas, metalúrgicas, fundidoras y proveedores de insumos básicos como acero, aluminio, vidrios, químicos o plásticos. 

 

El caso de las autopartistas es crítico, ya que 55% de sus ventas están representadas por las terminales y un 15% por las exportaciones a Brasil, en donde las automotrices también están realizando suspensiones ante la falta de reacción del mercado. 

 

En la otra punta de la cadena, y en oposición al año récord que tuvieron en 2013, las concesionarias son otro de los eslabones más afectados por este presente del sector. Además de un menor nivel de ventas en términos generales, vieron muy resentidas las ventas de autos de alta gama (las más rentables) luego del impuesto interno que se les aplicó.  En el caso de los sectores con una mayor dependencia del mercado interno, como ser textil, calzado o electrodomésticos, la situación también se presenta compleja. Paritarias que están cerrando en torno del 30%, con una inflación que se encuentra en niveles del 35%, suponen una erosión del salario real para 2014. Esto se traducirá en una caída del consumo privado que esperamos sería del 1,8%, por lo que estará aún por debajo de lo que se espera para el PBI (-1,5%). 

 

De esta manera se verá resentido el gasto que las familias le dedicarán a estos bienes durables, el cual será en parte redireccionado hacia bienes de mayor necesidad.  La construcción tampoco podrá escapar de la realidad que están atravesando la mayoría de los sectores. Al aumento de costos traccionado por la devaluación de enero, se suma una mayor incertidumbre económica que afecta a la demanda privada. 

 

Por otra parte, el ciclo político jugará en contra. Por tratarse de un año en el que no se celebran elecciones a nivel nacional, el gasto de capital se convertirá en una variable de ajuste y la obra pública tenderá a traccionar a la baja dando mayor relevancia al comportamiento de la obra privada. La influencia negativa también se verá sobre la industria de metales básicos, que verán reducido el nivel de demanda de aquellos bloques que tradicionalmente la traccionan (automotriz, electrodomésticos y construcción).  Uno de los pocos sectores que traccionará a la industria a lo largo del año, será el de alimentos y bebidas. El mismo estará apuntalado principalmente por los bloques de lácteos y molienda. Un mayor nivel de producción de trigo y una cosecha de soja que podría igualar (e incluso superar) el récord de 55 millones de toneladas de 2010, impulsarán a la industria agropecuaria. En el caso de la soja, el fuerte incremento de la molienda esperado para 2014 sería del 18%, mientras que la industria molinera de trigo se compara con una muy baja base del 2013.  Los otros dos sectores que completan el podio de los que cerrarían el 2014 en terreno positivo son: Sustancias y productos químicos y Refinación de petróleo.

 

En el primer caso, el buen desempeño estaría dado por una mayor cosecha de granos que impulsará el uso de agroquímicos y por el bloque de laboratorios cuyas ventas, si bien lo harán a un menor ritmo, continuaran siendo dinámicas. 

 

La refinación estará impulsada por la normalización de la producción en ensenada (luego del incendio en 2013), pero acotada por la coyuntura económica.  La buena performance de estos sectores no podrá contrarrestar la tercera caída consecutiva de la industria. Esto será muy difícil en un marco donde se profundizan los problemas para la actividad productiva. 

 

Una nueva devaluación en el segundo semestre podría proporcionarle algo de aire en términos de competitividad a algunos de estos sectores.

No obstante, en tanto se mantengan los costos crecientes, esta ventaja se irá perdiendo rápidamente. 

 

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