Declinan las ganancias globales de las empresas

Todo lo bueno se acaba. Durante tres décadas, las empresas en todo el mundo registraron crecimiento en sus ganancias anuales. Una conjunción singular de expansión de los mercados y de costos declinantes, empujaba con fuerza.

Las ganancias anuales de todas las empresas en el mundo representaban, hasta ahora, 10% del producto bruto global. Pero la estimación –según el McKinsey Global Institute – es que caiga a 8% para 2025. Es decir que, en solo 10 años, esta caída puede borrar las ganancias de los 30 años precedentes.

Entre 1980 y 2013, ocurrió algo inédito. Nuevos y vastos mercados se abrieron para las empresas, al par que el costo laboral y el de endeudarse bajaban, se reducían los niveles de impuestos corporativos y cayeron los precios de la tecnología que se incorporaba masivamente.

Las ganancias netas declaradas por las empresas se triplicaron, desde US$ 2 billones (millones de millones) en 1980, a US$ 7,2 billones en 2013.

Los datos surgen del análisis efectuado por el reporte de McKinsey en más de 28.0000 empresas en todo el mundo, con facturación superior a US$ 200 millones por año. Empresas de 18 sectores económicos y de 42 países diferentes. Las firmas de las economías más avanzadas todavía representan dos terceras partes del total de las ganancias, y las compañías occidentales siguen siendo las más rentables.

Pero hay indicios muy claros de un cambio muy significativo en la naturaleza de la competencia global y  en todo el escenario económico internacional. Se supone que la facturación total aumentará 40% hasta llegar a US$ 185 billones para 2025, pero el nivel de ganancias estará sometido a tal presión que declinarán hasta los niveles de 1980.

En buena medida, la nueva situación deriva de fuerzas competidoras liberadas por dos grupos de competidores muy especiales.  De un lado, una inmensa cantidad de actores empresarios originados en las economías emergentes. Alcanzaron estatura muy grande en sus respectivos mercados y ahora se abren camino en el resto del mundo, con una expansión global y veloz.

Por el otro, empresas de alta tecnología, de vanguardia, han introducido nuevos modelos de negocios que inciden de modo decisivo en nuevos sectores económicos. Las plataformas gigantes como Amazon o Alibaba no son la única amenaza: facilitan la presencia de millares de medianas y pequeñas empresas  que aumentan su potencial sin necesidad de invertir en tecnología, que ya les está dada por los gigantes.

El escenario competitivo cambia con pasmosa velocidad, y las ganancias se desplazan de los grandes nombres y la industria pesada, a millares de empresas idea-intensivas que se concentran en investigación y desarrollo, en marcas, y software.

Entretanto, las ganancias son exprimidas en las industrias de capital intensivo. La nueva competencia es más poderosa, más numerosa  y más global. Las mejores empresas serán las que inviertan en activos intelectuales, actuando en mercados de veloz crecimiento, y con la mejor eficiencia en operaciones.

 

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