Reunión del FMI en Lima pero con foco en China
Será el más importante cónclave de ministros de economía y presidentes de Banco central de todo el mundo, que ocurrirá esta semana en nuestra región. El temor es que las economías emergentes provoquen un colapso de la economía mundial.
Esa visión es más pesimista que –por lo que ya se sabe- la que dará a conocer el FMI. Naturalmente se hablará de los problemas de crecimiento en la región, el efecto en el derrumbe de los precios de los commodities, la falta de inversión en muchas economías y el alto nivel de inflación en otras.
Pero el gran tema, desde el miércoles 7 que comienza la reunión, el que acaparará la atención global, es la situación de China. Y en segundo lugar, la oportunidad y los efectos que tendrá el alza de las tasas básicas de interés para el dólar cuando lo resuelva la Reserva Federal.
Es que la gran incógnita es lo que puede ocurrir con la economía china. Las cifras indican que el sector de la construcción y la producción fabril han reducido su crecimiento de modo sustancial. De lo que no hay certeza es de qué parte de esta debilidad hay compensación por el lado de mayor gasto en consumo y por el crecimiento generalizado en el sector servicios. El pronóstico del FMI es que el crecimiento del país será 6,8% este año (muy alto con referencia a la mayoría de los países, pero pobre contra el propio record de los años en que se crecía a 9 y hasta a 10% annual). Para 2016, el Fondo vaticina un crecimiento de 6,3%. Ambas estimaciones pueden resultar elevadas si se confirman los temores de la mayoría de los analistas independientes.
Los optimistas son los que observan que aún –aunque menos que en años anteriores- persiste la demanda por productos básicos. Pero ese es un segmento, no el total de la economía china.
Las verdaderas razones para ser optimistas es la firme decisión del gobierno de Beijing en emplear toda la artillería fiscal y monetaria que se requiera para estimular el crecimiento. Pero, ¿qué es en definitiva lo que puede hacer y con qué combinación de estímulos?
Se supone que habrá reducción de impuestos a la venta de determinadas categorías de automóviles, por ejemplo. Pero en el gran escenario, la posibilidad de usar el mercado de capitales para conseguir fondos y reducir fondos, se diluyó con el crash bursátil de las últimas semanas.
En cuanto a lo que puede pasar con la tasa de cambio, luego de las pequeñas devaluaciones, el banco central chino ha reforzado su intención de ligar la paridad del yuan con el dólar. Para evitar que la divisa china pierda valor, el gobierno está consumiendo US$ 100 mil millones mensuales de su vasta reserva de divisas.
Aunque mantiene superávit en su comercio exterior, no es una política que se pueda mantener indefinidamente. Los chinos están aprendiendo que el festival de crédito y consumo tiene un día de ajuste de cuentas: cuando hay que pagar las deuda. No habrá certezas sobre hacia dónde se inclinará el gobierno y la economía china.
Pero será el tema inevitable. La salud de la economía mundial depende de ello. Nunca más cierto: el aleteo de una mariposa en Shangai puede provocar un tsunami en Lima.
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