Mills Capital analiza reforma del BCRA, inflación, actividad y estrategias de carry trade
El informe semanal de la firma pone el foco en cambios propuestos a la Carta Orgánica del Banco Central, el vínculo entre tipo de cambio e inflación y el posicionamiento de inversores en julio, con datos sobre futuros en $1.600 y flujos hacia fondos comunes de inversión

El mercado local sigue de cerca la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA) por su impacto potencial sobre la política monetaria, el financiamiento del Tesoro y el marco institucional del organismo. En su análisis semanal, Mills Capital abordó el alcance de esos cambios, junto con una lectura del escenario macroeconómico y del posicionamiento reciente de inversores en estrategias en pesos y en fondos comunes.
Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, planteó que la reforma acercaría a la Argentina a un esquema de banco central “más tradicional” al concentrar su mandato. “El BCRA pasaría a tener un único objetivo: preservar la estabilidad de precios”, señaló Botto. En la misma línea agregó que el cambio eliminaría “los múltiples mandatos” previos para enfocar la política monetaria en la protección del valor de la moneda.
En esa lógica, el nuevo marco buscaría limitar el financiamiento monetario del déficit. Botto sostuvo que, si el Tesoro incurriera en déficit, ya no podría recurrir al financiamiento del Banco Central mediante emisión monetaria y debería optar por alternativas como emitir deuda, reducir el gasto público, aumentar impuestos o vender activos del Estado. En paralelo, el análisis incluyó un componente institucional: la reforma elevaría los requisitos para remover a las autoridades del BCRA, con el objetivo de reducir la influencia política sobre la política monetaria y otorgar mayor estabilidad a la conducción.
El informe también se detuvo en el tratamiento de las utilidades del Banco Central. Botto afirmó que, hasta ahora, “las ganancias contables podían transferirse al Tesoro y terminar funcionando como una fuente indirecta de financiamiento”. Con el nuevo esquema, solo podrían distribuirse utilidades efectivamente realizadas y siempre que el Banco Central no mantenga pasivos pendientes de saneamiento. Además, se prohibiría la emisión de Letras Intransferibles para financiar al Tesoro, con la intención de reforzar la separación entre la política fiscal y la política monetaria.
En el plano macroeconómico, Botto evaluó el vínculo entre tipo de cambio e inflación. “Si bien el tipo de cambio registró una suba cercana al 5,5%, el contexto actual sugiere que el traslado a precios debería ser limitado”, dijo, al mencionar como anclas la debilidad del consumo, la desaceleración de la inflación y las expectativas del mercado. En la misma línea, señaló que no esperan que el movimiento cambiario altere de manera significativa la trayectoria de desinflación prevista para los próximos meses.
Sobre actividad, el directivo indicó que “la estabilización macroeconómica es una condición necesaria, pero no suficiente para recuperar la actividad” y ubicó como desafío central que la mejora se traduzca en una expansión sostenida del crédito, en un esquema en el que la recuperación del consumo y de la inversión provenga del financiamiento privado. En ese marco, mencionó la combinación de menor inflación, reducción gradual de tasas, baja de impuestos y una mayor apertura económica.
En cuanto al posicionamiento de inversores, los analistas de Mills Capital señalaron que el carry trade volvió a ser favorable durante julio, tras un junio en el que la suba del tipo de cambio superó el rendimiento de las colocaciones en pesos. Hacia adelante, plantearon que el atractivo dependerá de que se mantenga la estabilidad cambiaria: a partir de noviembre, los contratos de futuros incorporan un tipo de cambio cercano a los $1.600.
El relevamiento incluyó datos sobre fondos comunes de inversión. Durante julio ingresaron aproximadamente $920 bn a la industria, aunque se observó una rotación de carteras: los fondos Money Market registraron rescates por cerca de $975 bn, mientras que los mayores ingresos se concentraron en fondos de renta fija en dólares con exposición a deuda corporativa local ($403 bn), fondos diversificados ($340 bn) y de corto plazo ($242 bn).
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