miércoles, 14 de enero de 2026

Recuperación industrial: el espejismo de las comparaciones fáciles

En junio, la producción industrial argentina creció 12% respecto de 2024 y 1% frente a mayo. El dato, en apariencia alentador, esconde una advertencia: la mejora se explica, en gran parte, por el bajo punto de partida del año pasado. Aun así, la industria permanece 11% por debajo de los niveles de junio de 2023 con una marcada desigualdad entre sectores.

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El informe más reciente de la Unión Industrial Argentina (UIA) describe una recuperación con pies de barro. Dos sectores —la molienda y la producción de motocicletas— lograron en el acumulado de 2025 superar sus registros de 2023. Ninguno, sin embargo, alcanzó los niveles de 2022. El resto de la industria se mueve en un terreno irregular: hay rubros que repuntan levemente, otros que permanecen estancados y algunos que vuelven a caer.

El caso de la construcción y el consumo masivo

En la construcción, los despachos de cemento crecieron 4,9% mensual y el Índice Construya, 2,8%. Sin embargo, ambos permanecen más de 20% por debajo de un año atrás. Esta brecha revela un fenómeno que atraviesa a buena parte de la economía: la mejora interanual se debe más a la debilidad previa que a un crecimiento robusto.

En el sector de bebidas, el contraste es aún más marcado. En mayo la producción aumentó 16% respecto del mismo mes de 2024, pero se mantiene 12% por debajo de 2023 y 41% debajo del pico de noviembre de 2017. El repunte responde a una baja base de comparación: en mayo del año pasado, las ventas en supermercados caían cerca del 10% interanual.

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Sectores en retroceso

Algunos rubros mostraron retrocesos significativos. La industria automotriz, que en mayo había crecido 20,9% interanual, sufrió en junio una caída mensual del 10,9%, afectada por dos días hábiles menos. El patentamiento de maquinaria industrial se desplomó 27% en el mes.

En el comercio exterior con Brasil —principal socio industrial de Argentina— la tendencia fue negativa: las exportaciones cayeron 5,4% mensual y las importaciones, 4,5%. El consumo eléctrico de grandes usuarios industriales, un indicador de actividad, retrocedió 1,2% frente a mayo y se mantiene 9,6% por debajo de junio de 2023.

Competencia externa y demanda interna

La UIA advierte que, más allá del repunte del consumo (+11,5% en el primer trimestre), la industria enfrenta un escenario de menor demanda interna. Uno de los factores es la competencia de productos importados. En el primer semestre, las importaciones de bienes de consumo sumaron 5.268 millones de dólares, un 32% más que en 2023. También aumentaron un 42% los envíos por servicios postales (courier), fenómeno que impacta especialmente en rubros como indumentaria, electrodomésticos y artículos de uso personal.

En paralelo, las exportaciones industriales muestran signos de fatiga. Aunque en junio crecieron 12% interanual, esta tasa es menor que la de meses previos. El estancamiento en la colocación de productos industriales en el exterior contrasta con la expansión de la oferta externa en el mercado interno.

Heterogeneidad sectorial

La clasificación por categorías confirma la disparidad. Los bienes durables y semidurables crecieron 19,7% interanual en mayo, pero aún están 14,8% por debajo de 2023. Los bienes de capital retrocedieron 1,8% mensual y se mantienen 7,5% debajo de los niveles de hace dos años. Los insumos industriales, pese a un crecimiento interanual de 2,3%, caen 14,7% frente a 2023.

En contraste, las industrias vinculadas a la cosecha registraron un aumento de 8,6% en el acumulado del año frente a 2024, gracias al buen desempeño agrícola, en particular de oleaginosas. La molienda y la maquinaria agrícola se beneficiaron de este impulso, que también incidió en la producción de metales básicos y otros insumos para la cadena agroindustrial.

El desafío de la recuperación genuina

El documento de la UIA concluye que la recuperación actual es más estadística que real. En otras palabras: el rebote obedece a un punto de partida excepcionalmente bajo, producto de un 2024 recesivo, más que a un crecimiento sostenido en la capacidad productiva.

El desafío del segundo semestre será convertir esta mejora en un crecimiento genuino, capaz de sostenerse en el tiempo y de no depender exclusivamente de factores coyunturales. Para ello, será necesario enfrentar tres frentes simultáneos: recuperar la demanda interna, mejorar la competitividad frente a la competencia importada y reactivar las exportaciones industriales en mercados externos cada vez más exigentes.

Como advierte la experiencia histórica, las recuperaciones basadas en rebotes estadísticos tienden a agotarse pronto si no son acompañadas por políticas que fortalezcan la inversión, el empleo y la innovación. La industria argentina está hoy ante esa encrucijada.

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