Macri y Xi Jinping, el comienzo de otra era

Desde el inicio del siglo XXI, las relaciones entre Argentina y China han crecido como ninguna otra relación de nuestro país con otra potencia en el mundo. También cierto que después de un notorio incremento (en la primera década del siglo) el flujo comercial de bienes hacia China tuvo un amesetamiento.

 

Con todo, pese al descenso generalizado de exportaciones argentinas en 2015, las ventas a China crecieron comparadas con las de 2014, aunque aún con ese crecimiento fueron más bajas que las ventas a China logradas en años anteriores. Las importaciones, mientras, siguen creciendo. Y (mientras caen las ventas externas a otros países) la relevancia relativa de China en el comercio argentino crece, sostiene el informe de   Marcelo Elizondo, director general de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI).

La reunión bilateral ente los presidentes Mauricio Macri y Xi Jinping de los próximos días en Washington será la primera después del término del mandato de la Presidente Cristina Fernández, que hizo de vínculo con China una relación especial y activa como pocas otras en su mandato.

Como reflejo del marco económico bilateral que precede a la reunión, se explica lo más relevante de los principales aspectos del vínculo entre ambos países en la actualidad.

 

Relaciones bilaterales

 

a)   Las exportaciones argentinas a China

 

Las relaciones bilaterales entre Argentina y China están por ahora (y pese a los anuncios que se efectuaron en los últimos dos años) más basadas en el comercio que en las inversiones.       

En el último trienio China se consolidó como el segundo principal destino de exportaciones argentinas.

Las exportaciones de Argentina a China en 2013 (US$ 6.358 millones) ya confirmaban al gigante asiático como nuestro segundo principal mercado (es el primer caso en la historia argentina de un país que, entre los principales clientes mundiales de Argentina, está fuera de nuestro hemisferio).

En 2014 las exportaciones a China descendieron y llegaron a US$ 4.461 millones. Pero las importaciones llegaron ese año a US$ 10.708 millones y la relación fue deficitaria en US$ 6.247 millones.

Ya en el reciente 2015 las exportaciones a China ascendieron – en relación a 2014- un 16% (en el marco de un descenso generalizado, de -17% a todo el mundo) y llegaron a US$ 5.174 millones. Y las importaciones ascendieron en 2015 a US$ 11.749 millones (con déficit de US$ 6.574 millones).

Las exportaciones de 2015, pese a haber crecido, estuvieron por debajo de las de 2013.

Y el déficit comercial de Argentina con China fue el mayor en el mundo para nuestro país y duplicó el déficit comercial que Argentina tiene con todo el mundo (que es de US$ 3.304 millones).

Pero en una perspectiva más larga, debe decirse que la dinámica del comercio entre Argentina y China tuvo enorme fuerza desde el inicio del siglo XXI hasta hace un lustro y desde allí la situación se amesetó. Efectivamente, las exportaciones argentinas hacia China no se superan desde hace medio decenio (en 2011 fueron de US$ 6.561 millones, y en 2008 ya habían llegado a US$ 6.598 millones).

En relación al contenido, el complejo sojero es el gran protagonista de nuestros envíos (casi 60% del total).

Argentina (que produce agro alimentos, uno de los productos que más demanda China, y puede producir energía y minería, que también son demandadas por el gran país de oriente) es el trigésimo segundo proveedor de China desde el exterior. Japón, Corea y EE.UU son los principales proveedores.

Los porotos de soja representan 50% del total de exportaciones a China y son el principal rubro exportado, mientras los aceites crudos de petróleo fueron el segundo principal rubro con un 11% de las ventas, el aceite de soja fue el tercero con 9%, y los demás aceites de petróleo el cuarto con 3,5%. Ellos son los principales productos exportados a China (en montos menores, que no superan en cada caso 1,5% del total, también se exportó tabaco en rama, cueros y pieles curtidos, moluscos, lacto suero y componentes de la leche, carne bovina congelada y crustáceos).

Las empresa argentinas con más exportaciones a China en los últimos años han sido Panamerican Energy, la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), LDC Argentina, Alfred Toepfer International, Bunge, Cargill, YPF, Nidera, Agricultores Federados Argentinos, CHS de Argentina, ADM de Argentina, Amaggi Argentina y Noble Argentina.

Así, y como se señaló, China es nuestro segundo cliente en el mundo, y la evolución de la relación muestra dos etapas en los últimos diez años. En 2001 (a inicios de siglo) China sólo compraba el 5% de nuestras exportaciones, pero ya en 2005 llegó a 8% de las compras desde el exterior de productos argentinos, y en 2010 alcanzó a 10% (duplicación de porcentaje en una década). Mientras que los niveles se estabilizaron ya en 2011, cuando China bajó a explicar el 8% del total de exportaciones argentinas, nivel similar al que se mantuvo en 2012, 2013 y 2014. Y en 2015 representó 9% del total vendido a mundo (la mitad de lo que representa Brasil, el único país que compra más productos argentinos que China en el mundo).

           

 

b)   Las importaciones argentinas desde China

 

Mientras, en materia de importaciones de nuestro país, puede decirse que China es un relevante proveedor argentino (en ya lo había sido en 2013 por US$ 11.391 millones de dólares; y en 2014 por US$ 11.045 millones). La relación por ello es deficitaria para Argentina. Como se expresó, en 2015 las importaciones a China llegaron a US$ 11.749 millones (el mayor proveedor de Argentina en el mundo, representando las importaciones Chinas 20% del total comprado por Argentina en el exterior).

El déficit comercial fue en 2015 de US$ 6.574 millones. En una década (2005/2015) China pasó de generar un 5% a un 20% de nuestras importaciones.

El contenido de las compras es primordialmente aparatos eléctricos y electrónicos, aparatos mecánicos, químicos orgánicos y vehículos. En los químicos orgánicos es en donde más relevancia porcentual tiene Argentina en el total de exportaciones de China al mundo medidas por producto individual, ya que Argentina llegó a comprar 3% del total de químicos orgánicos que China vende al mundo.

En ningún otro rubro Argentina representa más de 1% del total vendido por China al mundo a excepción de los vehículos (motocicletas, automóviles y tractores) en los que ha llegado a representar 1% del total.

También puede mostrarse que han evolucionado los vínculos en nuestras compras. En 2001 China expresaba 5% de las importaciones, en 2005 representó ya 8% de las importaciones, en 2010 creció el volumen de adquisiciones argentinas y China representó 13% de nuestras importaciones, nivel similar al que mantuvo por unos años (en 2012 explica algo más del 12% del total de importaciones y en 2013 y 2014 representó alrededor del 15% de las importaciones) hasta 2015, cuando llegó a representar 20% del total de importaciones.

China tiene una alta significación en las importaciones de nuestro país. Es uno de los grandes actores en el aprovisionamiento de bienes para Argentina. Nuestro país concentra en solo tres países el 50% de todas sus importaciones: Brasil, China y EEUU son los principales proveedores en el mundo.

 

c)    Las inversiones Chinas en Argentina

 

China se ha convertido en un gran colocador de inversiones en el mundo. Es uno de los dos principales emisores de inversión extranjera en el mundo (junto a EEUU).

Las empresas de origen chino invirtieron en los últimos años un promedio de US$ 75.000 millones en el exterior de su país (en todo el mundo) por año.

En nuestro país, aun cuando las recepción de inversión extranjera ha sido hasta el año pasado baja por las condiciones económicas políticas y jurídicas en general, China ha generado crecientes inversiones en los últimos años, y en este marco debe decirse que el principal destino de las inversiones chinas en la Argentina ha sido el sector energético en general y el petrolero en particular.

En este rubro, entre los principales casos conocidos últimamente están el de la estatal China National Offshore Oil Company (Cnocc) que se posicionó detrás de YPF como una relevante empresa en la materia luego de asociarse a Bridas que, a su vez, adquirió Panamerican Energy, que luego a la vez adquirió la compañía Esso (cuando crearon Axxion). Esas dos empresas tienen reservas petroleras en el Golfo de San Jorge y Cerro Dragón.

Sinopec, la empresa petrolera más grande de China y la séptima a nivel mundial, por su parte, adquirió hace unos años OXI, otra gran petrolera que actúa en el país y que se encontraba asociada con Repsol Brasil. Pero además de lo expuesto debe decirse que capitales chinos ingresaron en negocios también en yacimientos mineros de Río Negro y Jujuy.

Mientras tanto, en la industria automotriz el capital chino invirtió en la empresa BYD (baterías y autos eléctricos).

Por su parte, en Tierra del Fuego se encuentra la electrónica Huawei y otras ensambladoras de electrodomésticos.

En una de las últimas más relevantes decisiones de inversión, capitales chinos ingresaron en el mercado financiero: China ingresó en Argentina con la compra del ex Standard Bank, convirtiéndolo en el ICBC (Industrial and Comercial Bank of China, que es el banco más grande del mundo).

Una parte de las inversiones, a la vez, está orientada a potenciar la producción de alimentos. Por eso, la constructora estatal china State Construction Engineering negocia con el gobierno de Entre Ríos un canal de riego para el cultivo de arroz, con una inversión de US$ 200 millones.

 

 

üPotencial de mejora cualitativa de las relaciones

 

El potencial de China para Argentina es enorme. En el comercio, porque de los siete principales sectores exportadores argentinos nuestro país tiene allí grandes oportunidades en 5 (vegetales, alimentos elaborados, minerales, aceites y productos del reino animal, los cuales representan 60% del total de nuestras exportaciones).

Pero especialmente hay un gran potencial de notable interés para Argentina en posibles inversiones, porque China es ya el año próximo (sustituyendo a la Unión Europea) el segundo inversor externo en América latina (detrás de Estados Unidos), y Argentina intenta seducir a la inversión extranjera.

Una muestra del potencial de la presencia de inversiones de China en Argentina está dado en el hecho de que, mientras en el mundo observamos la dinámica de nuevas grandes empresas, las “multiemergentes” (empresas multinacionales que invierten en alianzas transfronterizas, producen y comercian instalándose en varios países en simultáneo y que son originarias –esas empresas- de países emergentes), que representan factores de imán de crecimiento en estos países emergentes, se constata que de las principales 100 empresas multinacionales en el mundo, 44 son chinas (21 de la India, y en nuestro continente ya 11 de Brasil, 6 de México). Y después de Asia, Latinoamérica es la región de mayor IED de estos nuevos actores.

Pero Argentina tiene aún poquísima presencia en esta materia (US$ 8.000 millones en 2015, lo que hace que el país tenga desde hace años niveles de IED de menos del 2% de su PBI, nivel que la pone muy por debajo en esta disciplina en relación a sus vecinos en la región): los niveles de IED son escasos y la mejora en la recepción de inversiones será estratégica para el futuro de Argentina.

Así, China es el principal mercado asiático para Argentina, pero su relevancia vas más allá y ha hecho que desde 2010 por primera vez en la historia Argentina exporte más a Asia que a Europa. Y, a la vez, el potencial parece mayor que la realidad actual.

Una combinación, pues, de realidad y potencial, de futuro y presente, rodea a esta nueva reunión presidencial que puede convertirse en otro hecho muy relevante en las relaciones económicas productivas argentinas en el año.

Por lo expuesto, la relación entre Argentina y China puede ponerse ante este hecho en un marco que posibilite advertir que mejores resultados requieren una mirada estratégica que apunte a que, dado que no resultará sencillo el mero crecimiento del comercio, se generen entre empresas argentinas y chinas proyectos asociativos, que generen inversión para nuevos negocios que también probablemente terminen en el intercambio comercial.

Esto es: más capacidad de generación de bienes y servicios que permita además mayor productividad y competitividad atendiendo intereses complementarios debería ser el efecto de proyectos entre partes de ambos países. Se puede también, pues, pensar más en los actores que en el escenario, y más en empresas que en el mercado chino en particular.

 

 

 

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