La morosidad en expensas supera el 17% y edificios buscan financiamiento alternativo
Ante el avance de la mora en expensas y el impacto de la quita de subsidios, empresas del sistema de cobranzas extrabancarias acuerdan con bancos para habilitar pagos en cuotas con tarjeta de crédito en puntos físicos, en un intento por contener la presión financiera sobre los hogares.

La tendencia al alza en la morosidad de las expensas en la Ciudad de Buenos Aires afecta tanto a propietarios como a inquilinos, con porcentajes que en algunos barrios superan el 17%, lo que genera tensiones internas en los consorcios y pone bajo presión la cadena de pagos minorista.
En este contexto, el sistema de cobranzas extrabancarias avanza en acuerdos con bancos para habilitar la financiación de facturas mediante tarjeta de crédito, permitiendo el pago en cuotas en puntos de cobranza físicos. Esta estrategia busca ofrecer un mecanismo para evitar el incremento de los atrasos en los pagos de expensas y servicios, en un escenario donde muchas familias no logran cubrir todas sus obligaciones en tiempo y forma debido a la inflación y los aumentos de tarifas.
Especialistas advierten que el financiamiento, si bien actúa como un puente provisorio para evitar cortes o reclamos, no resuelve el problema estructural. Martín Eliçagaray, consultor en tecnología aplicada a la propiedad horizontal y fundador de Simple Solutions, señala: “Los hogares están llegando a un techo. Las expensas ya no compiten con el ocio o con compras extraordinarias, compiten con el alquiler, con el supermercado y con los medicamentos. La economía doméstica se ordena en modo supervivencia”.
La falta de pago compromete tareas básicas como limpieza, mantenimiento de ascensores o seguridad nocturna. Eliçagaray indica que el ajuste no solo responde a la inflación general, sino también a la quita gradual de subsidios en servicios de luz, agua y gas, lo que impacta en los gastos comunes: “Lo que antes quedaba amortiguado por el esquema tarifario ahora aparece sin anestesia. Y un consorcio sin margen se vuelve un espacio frágil”.
En este escenario, la eficiencia operativa se vuelve clave. Sensores, luces LED y automatización de bombas y calderas permiten reducir consumos. La tercerización de servicios como limpieza o vigilancia aparece como una alternativa más económica, bajo controles estrictos y contratos transparentes.
“La inercia es el mayor riesgo: cuando nadie mira consumos, presupuestos o proveedores, todo sube. Administrar un edificio no es hacer cuentas sueltas: es gestionar un activo colectivo en un momento donde cada peso cuenta”, afirmó Eliçagaray.
El pago en cuotas con tarjeta de crédito se instala como mecanismo para ganar tiempo frente a la aceleración de vencimientos y la presión sobre los ingresos familiares.
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