El CFP amplió al 50% el procesamiento de colas de langostino a bordo
La medida transitoria regirá en la temporada 2026 para buques tangoneros congeladores y elevó el límite desde 36% a 50%, con cuestionamientos de la fundación Sin Azul No Hay Verde y de gremios como STIA y SOMU por el impacto potencial en esfuerzo pesquero, descartes en el mar y empleo en plantas en tierra

La temporada 2026 de langostino incorporará un cambio operativo relevante: el Consejo Federal Pesquero (CFP) aprobó una medida transitoria que eleva del 36% al 50% el límite de producción de colas de langostino a bordo de los buques tangoneros congeladores, por marea. La decisión se tomó por mayoría y quedó registrada como Resolución CFP 7/2026, con votos negativos de los representantes de las provincias de Buenos Aires y Santa Cruz.
El ajuste habilita a que una mayor proporción de las capturas se procese en el propio buque, reteniendo para congelamiento la porción que concentra la carne del crustáceo. En ese marco, la fundación Sin Azul No Hay Verde planteó que la modificación altera la lógica de carga comercial y empuja a incrementar el volumen de extracción para completar bodegas con producto de menor volumen por ejemplar.
Juan Coustet, coordinador de Sin Azul No Hay Verde, explicó el efecto con un ejemplo: “no es lo mismo 18 kilos de langostino entero que 18 kilos de cola”. La organización sostiene que, al aumentar la proporción autorizada de colas, se incrementa el esfuerzo pesquero de forma automática porque las empresas necesitan capturar una cantidad superior de animales para alcanzar el mismo peso neto comercial.
El planteo también se extendió a las condiciones de trabajo a bordo. Coustet indicó que el salto porcentual hacia la mitad de la carga total implica más procesamiento en cubierta durante los días de marea. En esa lectura, la exigencia recae sobre la tripulación, que debe procesar un volumen mayor de capturas para cumplir con los márgenes requeridos por los armadores.
Otro punto de discusión es el descarte. La operatoria de cola a bordo supone separar la cabeza del animal en el buque y arrojar ese residuo al mar. Coustet señaló que informes técnicos del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) indican que ese descarte no genera un impacto biológico negativo por tratarse de materia orgánica biodegradable que sirve de alimento a otras especies. Aun así, advirtió sobre el efecto indirecto de la autorización en el nivel de extracción: “están aumentando el esfuerzo pesquero, por ende, se va a pescar más”, dijo.
En tierra, la preocupación se vincula con el nivel de actividad en las plantas procesadoras ante un eventual menor ingreso de langostino entero para reproceso. Coustet sostuvo que, en ese escenario, “se estaría actuando en detrimento de la cantidad de trabajo y contra el valor agregado del producto”.
En el debate institucional, el acta del CFP consignó presentaciones del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) y del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) Chubut. El SOMU planteó impactos sobre el medioambiente, el trabajo de proceso en tierra y la situación de los tripulantes, mientras que el STIA expresó su oposición por considerar que la medida amenaza el trabajo en plantas procesadoras, el medioambiente y el ecosistema del caladero.
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