EE.UU. y Canadá firmaron el acuerdo comercial
Sobre el final del plazo Canadá se sumó a la renovación del NAFTA, que ahora se llama USMCA.

Justo antes de la medianoche del domingo ambos países firmaron el acuerdo que remoza el NAFTA y pasará a llamarse United States-Mexico-Canada Agreement (USMCA). Pusieron así punto final a meses de incertidumbre que afectaron las economías de los tres países desde que asumió Donald Trump.
Según el nuevo tratado Estados Unidos logra acceso al mercado lácteo de Canadá y Canadá recibirá algunas protecciones frente a una posible ronda de aranceles a la industria automotriz. No se produjeron cambios al programa actual de aranceles al acero y aluminio.
El pacto implica que se respete el formato establecido previamente, lo que permite que los tres países queden amparados en este acuerdo, que será ratificado por los Congresos de los tres países en un plazo de 60 días. Según The Washington Post, el Congreso estadounidense actuaría para ratificar el entendimiento en 2019.
La recomposición del NAFTA trae alivio a los tres países, especialmente a Estados Unidos que intenta recuperar los favores de sus socios comerciales luego decidir imponerles aranceles de importación.
Artículos relacionados

Mills Capital analiza reforma del BCRA, inflación, actividad y estrategias de carry trade
El informe semanal de la firma pone el foco en cambios propuestos a la Carta Orgánica del Banco Central, el vínculo entre tipo de cambio e inflación y el posicionamiento de inversores en julio, con datos sobre futuros en $1.600 y flujos hacia fondos comunes de inversión

BBVA Research estima récord petrolero en 2025 y pone foco en infraestructura
El informe “Situación Petróleo y Gas” calcula que la producción de crudo llegó a 46,4 millones de m³ en 2025 y siguió en alza en 2026, con Neuquén como motor, mientras el shale oil ya explica 70% del total y la agenda se traslada a obras para sostener exportaciones y divisas

Energía Nuclear: La ventana de oportunidad para el despegue inversor de Argentina
El rediseño estratégico del sector atómico nacional y la posible privatización parcial de sus centrales marcan un punto de inflexión. Con el objetivo de modernizar la infraestructura existente, la nueva normativa ofrece al capital privado una oportunidad de inversión en un mercado con flujo de caja regulado y proyección a futuro. Por: Sebastián Álvarez, Socio en Brons & Salas.

