Después de Macron, llega Merkel a EE.UU.

La canciller alemana tocará temas conflictivos con el presidente Donald Trump.

El presidente norteamericano le dio una cálida bienvenida en la mañana del viernes y la calificó de “mujer extraordinaria”. El viaje de trabajo de la mandataria alemana , que sigue a la visita de estado de Emmanuel Macron , se produce en el momento de mayor tensión entre Berlín y Washington sobre política de comercio y el acuerdo nuclear con Irán.

 

La posición de ambos sobre los “temas conflictivos”:

 

  • Trump dice que es “esencial que los aliados de la OTAN hagan un “aporte justo” en defensa. Deben “invertir 2% e idealmente mucho más de su PBI en defensa”.
  • Estados Unidos quiere una relación comercial “justa y recíproca” con los países europeos. Está dispuesto a trabajar con Alemania para resolver las quejas norteamericanas sobre la relación comercial bilateral.
  • Para Merkel el tratado con Irán de 2015 es un “primer paso” que ayudó a reducir el problema nuclear que plantea el país. Obviamente “no es suficiente” para hacer frente a las ambiciones geopolíticas de Irán en el Medio Oriente.

 

La presidencia de Trump es un test de resistencia para la democracia norteamericana y también una prueba para la madurez de Europa, sumida en una crisis que le cuesta aceptar, según interpreta Constanze Stelzenmüller (Foreign Policy, Center on the United States and Europe) en una columna que publica la Brookings Institution. 

Primero fue Macron y ahora Merkel. Dos mandatarios europeos que le llevan el mensaje del viejo continente al jefe de los Estados Unidos de América.

Es mucho lo que se juega Europa. En este momento los que están fuertes de este lado del Atlántico son los proteccionistas comerciales y los halcones contraIrán. El 1º de mayo Estados Unidos podría aplicar aranceles punitivos contra la Unión Europea y el 12 podría retirarse el acuerdo de Irán. Para ambos visitantes, el viaje es (fue, en el caso de Macron) difícil por otra razón: demasiadas concesiones a Trump generarán críticas y enemigos en casa. Pero ahí terminan las diferencias entre ambas visitas, interpreta Stelzenmüller.

Macron estuvo siempre en mejores condiciones que ningún otro jefe europeo para responder al fenómeno Trump. París participó en los ataques aéreos punitivos contra el presidente sirio; Francia gasta 1,7% de su PBI en defensa y proyecta llegar a 2% para 2024, cumpliendo con la promesa hecha por los estados europeos a la OTAN en 2014.

 

El estadounidense y el francés se ven uno al otro como hombres de acción cuyo éxito está basado en su habilidad para revolucionar als reglas e instituciones establecidas. No obstante, Macron también fue claro en trazar una raya, sea en el Acuerdo con Irán o sobre el acuerdo de <parís sobre el clima., donde señaló que no tenemos un “planeta B).

Por el contrario, la relación germano-americana, no les gusta la generosidad alemana con los refugiados sirios. Los proteccionistas odian el superávit comercial alemán. Los halcones están furiosos con Berlín por no participar en los ataques aéreos contra Siria . Los que recelan de Rusia están indignados con el proyecto de gasoducto Nordstream 2. Hasta los relativamente pro-europeos del Pentágono ven con desagrado el estado de abandono de las fuerzas armadas alemanas.

Además, el presidente y la canciller son dos polos opuestos. La visita, sin duda le va a resultar incómoda a la mandataria alemana, recientemente aclamada por la prensa como la líder del mundo libre.

 

 

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