Al límite de la generación eléctrica

La situación eléctrica es doblemente complicada, porque al mal estado de la red de distribución se le suma la peligrosa cercanía entre el límite de la capacidad de generación y la demanda actual.

Con máquinas ineficientes y la continuidad de los incentivos al consumo a través de tarifas bajas, también es cuestión de tiempo para que el sistema colapse, afirma Mariano Lamothe, gerente de Análisis Económico de Abeceb.com en un informe sobre la situación en general de sistema eléctrico nacional, hecho en formato de preguntas y respuestas. Lo más destacado es el peligro que corre ahora el sistema no por la red de distribución (causante de los últimos cortes), sino por las deficiencias en la generación.

Si bien ya se ha explicado bastante que en la raíz del problema de los cortes de luz ante la ola de calor está la falta de inversión y mantenimiento de las empresas distribuidoras por causa del retraso en las tarifas, existen otros problemas de fondo en el entramado del sistema eléctrico nacional que son potencialmente tan o más peligrosos que las fallas en la distribución, dice Lamothe. Se trata de las dificultades en la generación de energía. La demanda ya está muy cerca de la capacidad de producción de electricidad.

¿Cuál es el principal problema de sistema energético hoy en día?

El principal problema está en la distribución. Las tarifas congeladas afectaron la capacidad de las empresas para realizar inversiones y hacer el mantenimiento de las redes de distribución. Los casos paradigmáticos en este sentido fueron los de Edenor y Edesur, que son las empresas que operan el servicio en el área metropolitana. Ambas compañías están bajo jurisdicción del Gobierno nacional a través del ENRE (Ente Regulador de Energía), que les permitió un aumento del VAD (Valor Agregado de Distribución) recién en 2008 y además tomó algunas medidas paliativas. Por su parte, otras jurisdicciones provinciales como Córdoba y Santa Fe sí permitieron otros aumentos en el VAD y sufrieron cortes menores que los vistos en Capital Federal y el Gran Buenos Aires.
Pero, además de las fallas en distribución parece que también se llegó a un momento complicado en otras áreas.

¿Cuál es la situación actual de la generación eléctrica?

Estamos en circunstancias en las cuales ya se nota que la generación se acerca al límite. Cada vez tenemos menores excedentes de electricidad generada y estamos más expuestos a que cualquier accidente con alguna planta nos deje con una capacidad de producir energía menor que la demanda que existe actualmente.
La potencia instalada de generación eléctrica alcanza actualmente los 31.399 MW. Sin embargo, por la indisponibilidad del parque térmico a causa de atrasos en inversiones de renovación y mantenimiento, la potencia efectiva del sistema se reduce a 25.500 MW. La demanda máxima alcanzó un récord histórico de 23.794 MW en diciembre.
La brecha entre potencia instalada efectiva y demanda máxima, que venía manteniéndose en un promedio de 4.000 MW, ante una ola de calor histórica se redujo a 1.700 MW. Esto muestra que el achicamiento de los márgenes, también está llegando al sector de generación.
En este sentido también hay que advertir que las máquinas que se ponen en funcionamiento para generar energía son ineficientes. Se genera energía eléctrica a partir de combustibles líquidos, lo que resulta cada vez más caro y obliga a ampliar los subsidios que se destinan a esta área. Vemos que hoy la planificación de las necesidades de generación a futuro se hace mediante proyecciones del crecimiento de la demanda y se buscan soluciones por el lado de la oferta con una visión cortoplacista, a través de maquinas costosas e ineficientes.

¿Qué hace falta para corregir estas fallas?

Se necesita dar señales de mayor planificación y de corrección de las tarifas y capacidad de pago de Cammesa para que el sector privado tenga más participación en todas las áreas mediante inversiones. Pero además, se requiere de una mayor planificación en cuanto a diversificación energética e incrementos en la eficiencia y seguridad del suministro.
Mientras que, por el lado de la demanda, hay que corregir el rumbo de los incentivos al consumo. La Argentina se ha quedado rezagada en todo lo relacionado con la eficiencia energética de los hogares, lo que es una tendencia global desde hace varios años.

 

 

 

 

 

 

 

 

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