El Ag Barometer Austral registró en enero de 2026 un índice general de 158 puntos, apenas por debajo de los 159 puntos de noviembre de 2025, lo que implicó una variación de 0,06%. En paralelo, el indicador de decisiones de inversión en activos fijos subió 14% en el último bimestre y alcanzó 127 puntos, el valor más alto desde el inicio de la medición en 2018.
El relevamiento fue elaborado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral. Para Carlos Steiger, director del Ag Barometer Austral e investigador del Centro, el resultado sintetiza un cambio de tono en el arranque del año: “El dato más relevante de esta medición es el salto en las decisiones de inversión en activos fijos”.
Dentro de ese marco, el 63% de los productores consideró que es un buen momento para invertir en activos como tierra, maquinaria o vientres. Steiger vinculó esa lectura a la percepción de estabilidad: “El resultado de las elecciones legislativas de octubre de 2025 generó una señal de continuidad en el rumbo económico”.
La desagregación del índice mostró mejoras en el corto plazo y una corrección moderada en el componente de expectativas. El Índice de Condiciones Presentes pasó de 124 puntos en noviembre de 2025 a 132 puntos en enero de 2026, un avance de 6,45%. En contraste, el Índice de Expectativas Futuras bajó de 182 a 175 puntos, aunque se mantuvo en niveles elevados. En términos interanuales, el índice general pasó de 117 puntos en enero de 2025 a 158 en enero de 2026, lo que representó un crecimiento de 35%. “El productor argentino sigue mirando el futuro con optimismo”, sostuvo Steiger.
En las decisiones concretas de inversión, la ganadería concentró el mayor interés. El 56% de los encuestados manifestó intención de invertir en actividades ganaderas, impulsado por buenas perspectivas de precios y una oferta relativamente limitada. Los vientres (vacas nuevas y vaquillonas) encabezaron las preferencias por su potencial para incrementar el stock y asegurar producción futura de terneros. Detrás se ubicaron los novillitos para terminación, mientras que el interés por terneros fue menor debido a sus altos precios actuales.
El informe también relevó cómo se financia la campaña agrícola 2025/26. El 61% de los productores utilizó fondos propios y el 49% recurrió al financiamiento de proveedores mediante canje a cosecha. En cambio, el crédito bancario tradicional registró 17% de utilización, asociado a altas tasas de interés reales.
En la situación financiera de corto plazo, los productores estimaron que necesitarán el 51% de los ingresos esperados de soja y el 52% de los ingresos de maíz para cubrir los costos totales de la campaña. A la vez, el 48% señaló que prefiere retener mercadería a la espera de mejores precios internacionales o posibles cambios en los derechos de exportación.
La encuesta incorporó además el uso de insumos biológicos: el 92% utiliza inoculantes en el tratamiento de semillas, mientras que el 62% declaró emplear otros biológicos y el 38% no usar ninguno adicional. Entre las barreras, se mencionaron falta de conocimiento o capacitación (43%) y dudas sobre el impacto en rendimiento o control de plagas y enfermedades (36%). “El productor tiene voluntad de invertir, pero el sistema financiero todavía no ofrece condiciones compatibles”, explicó Steiger.












