Acuerdo UE–Mercosur: regiones exportadoras con ventajas y desafíos para la industria local
Un análisis de Fundación Mediterránea plantea que la apertura hacia un mercado de casi 500 millones de habitantes tendrá efectos dispares en la Argentina, con beneficios más rápidos para sectores ya exportadores y mayores presiones competitivas sobre actividades orientadas al mercado interno, en especial en AMBA y polos industriales del centro del país

El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea amplía el acceso a un mercado de casi 500 millones de habitantes y modifica los incentivos productivos de la economía argentina. El impacto se proyecta heterogéneo entre regiones y sectores, al combinar oportunidades comerciales con mayores exigencias de competitividad.
En ese mapa, los beneficios más inmediatos se concentrarán en los sectores que ya exportan a la Unión Europea, por la reducción de aranceles sobre el comercio existente. La región pampeana aparece destacada por volumen exportado, mientras que el NOA sobresale por la alta participación del destino europeo en sus ventas externas.
Entre las actividades con desgravaciones inmediatas o progresivas se incluyen carne vacuna, pesca, maní, vinos, cítricos y arroz, además de otras economías regionales. La lógica de corto plazo se apoya en que la baja arancelaria impacta primero sobre flujos comerciales ya consolidados, con capacidad instalada y experiencia exportadora.
El frente más desafiante se ubica en la industria orientada al mercado interno y al Mercosur, especialmente en el AMBA y en los polos productivos de Córdoba y Santa Fe. Allí, la competencia externa se intensificaría a medida que avance la eliminación gradual del arancel del 35% aplicado a automóviles, autopartes, maquinaria y equipos industriales europeos.
Esa transición expone a la producción local a competir con firmas de mayor escala y tecnología, en un contexto de costos internos elevados. El resultado, en términos de inversión y empleo, quedará atado a la capacidad de adaptación durante los plazos de transición.
El análisis identifica tres ejes para aprovechar la apertura comercial: “reducir el costo argentino durante los plazos de transición”, mejorar la logística y avanzar en la adaptación a normas técnicas y ambientales europeas. En esa misma línea, sostiene que “las reformas estructurales y la modernización productiva serán claves” para que el acuerdo impulse nuevas inversiones y fortalezca el desarrollo regional.
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