Telesat anunció el 17 de marzo que incorporará 500 MHz de banda militar Ka a los primeros 156 satélites de su constelación Lightspeed. La reasignación sustituirá igual cantidad de capacidad comercial en el enlace con usuarios y, según informó la compañía, no alterará el cronograma general del programa ni afectará los enlaces con estaciones terrestres.
La decisión muestra un cambio de énfasis. El proyecto, concebido para vender conectividad de baja latencia a telecomunicaciones, aviación, marítimo y gobiernos, pasa a reservar una cuarta parte de su capacidad inicial a un segmento con mayor prioridad estratégica. Telesat sostuvo que la demanda de comunicaciones críticas desde órbita baja crece al ritmo del aumento del gasto militar en la OTAN y otros países aliados.
El movimiento tiene, además, una lógica técnica. La compañía explicó que la banda Mil-Ka es adyacente a la banda Ka comercial ya prevista para Lightspeed. Esa proximidad permite modificar el diseño con impacto acotado en costos y sin rediseñar el tramo de conexión con las pasarelas terrestres. El anuncio oficial no precisó un nuevo calendario, pero sí remarcó que la incorporación de espectro militar no cambia la secuencia prevista del proyecto.
Un proyecto que cambia de eje
Lightspeed es la mayor apuesta industrial de Telesat y uno de los programas espaciales más grandes de Canadá. En agosto de 2023, la empresa contrató a MDA Space como fabricante principal de 198 satélites y afirmó que el servicio global comenzaría una vez desplegados los primeros 156. Entonces también informó una inversión total estimada en unos US$ 3.500 millones para el programa completo.
Desde entonces, el proyecto fue ganando un perfil más vinculado a soberanía y defensa. En diciembre de 2025, Telesat anunció una alianza con el gobierno canadiense y MDA Space para desarrollar una arquitectura de comunicaciones militares para el Ártico. En febrero de 2026, su subsidiaria estadounidense obtuvo una posición en el contrato SHIELD del Departamento de Guerra de Estados Unidos, un vehículo de compras asociado a la iniciativa Golden Dome. Un mes antes, la compañía había firmado además un memorando de entendimiento con Hanwha Systems para explorar redes soberanas y terminales compatibles con Lightspeed.
La infraestructura en tierra también avanza con ese criterio. El 10 de marzo, Telesat informó la adquisición y alquiler de terrenos en Saskatchewan y Quebec para nuevas estaciones de aterrizaje de la red, que conectarán la constelación con grandes nodos de fibra e intercambio de internet. La empresa señaló que esas ubicaciones mejoran la resiliencia de la red y refuerzan la cobertura sobre territorios árticos y del norte canadiense.
Presión financiera y mercado en transición
La apuesta por defensa coincide con el deterioro del negocio tradicional de Telesat en satélites geoestacionarios. En los resultados de 2025, la empresa informó ingresos consolidados por 418 millones de dólares canadienses, un descenso interanual de 27%, y un EBITDA ajustado de 213 millones, 45% menos que en 2024. La caída se explicó por menores ingresos en televisión satelital en América del Norte y por retrocesos en mercados empresariales vinculados con conectividad rural.
Para 2026, la compañía proyecta que los ingresos de su segmento GEO se ubiquen entre 300 y 320 millones de dólares canadienses, mientras prevé destinar entre 1.000 y 1.200 millones al proyecto Lightspeed, entre gastos corrientes y capitalizados. A fines de 2025, el backlog de la constelación ascendía a unos 1.000 millones de dólares canadienses, frente a 800 millones del negocio GEO.
En ese marco, la militarización parcial del diseño aparece menos como un desvío que como una adaptación comercial. La empresa ya había presentado Lightspeed como una red apta para usuarios gubernamentales y de misión crítica. Ahora busca volver interoperable esa propuesta con el espectro protegido que utilizan fuerzas armadas de países aliados, en un momento en que la seguridad de las comunicaciones y la presencia en el Ártico ganan peso en la agenda estratégica.
La cadena de suministro
Otro elemento relevante es el control tecnológico. MDA Space completó en julio de 2025 la adquisición de SatixFy Communications, firma especializada en soluciones satelitales basadas en chips diseñados internamente. La operación fortaleció la integración vertical del fabricante canadiense en un momento en que la disponibilidad de componentes se volvió un factor sensible para todas las constelaciones de órbita baja.
Para Telesat, ese punto es central. El programa depende de una ejecución industrial de alta escala, con satélites, terminales, software y estaciones terrestres coordinados bajo un mismo calendario. La compañía sostuvo en sus resultados anuales que en 2025 invirtió más de 770 millones de dólares canadienses entre gastos operativos y de capital para avanzar en diseño, construcción, software, terminales y despliegue terrestre, y reiteró que espera lanzar los primeros satélites a fines de 2026.
La señal para el mercado es clara. Telesat ya no presenta Lightspeed sólo como una constelación comercial de banda ancha, sino como una plataforma dual, con peso creciente de defensa, soberanía y comunicaciones críticas. En un sector donde el capital es escaso y la competencia con otras redes de órbita baja es intensa, esa redefinición puede ser tan importante como el propio despliegue orbital.












