SpaceX cae por debajo del precio de su IPO y reabre el interrogante que anticipó Mercado
La acción perforó por primera vez el precio de la oferta pública inicial pese al ingreso al Nasdaq-100, un evento que obligó a los fondos indexados a comprar miles de millones de dólares en acciones. La corrección revive una hipótesis que Revista Mercado planteó antes del debut bursátil: si el mercado estaba valuando a la compañía por sus negocios actuales o por expectativas todavía no realizadas.

Por primera vez desde su salida a bolsa, las acciones de SpaceX cotizaron por debajo del precio de la oferta pública inicial. El miércoles 15 de julio el papel llegó a tocar un mínimo intradiario de US$ 135, por debajo de los US$ 150 fijados en el IPO. Desde el máximo de US$ 225,64 alcanzado el 16 de junio, la corrección supera el 40%.
El movimiento ocurrió apenas unos días después del ingreso de la compañía al Nasdaq-100, una incorporación que obligó a los fondos indexados a comprar acciones para replicar la composición del índice. En otras circunstancias, ese flujo extraordinario de demanda habría sostenido la cotización.
Sin embargo, el mercado tomó otro camino.
Ni siquiera el Nasdaq-100 frenó la caída
Las estimaciones de Wall Street calcularon que los fondos vinculados al Nasdaq-100 y otros índices como el Russell debían incorporar alrededor de US$ 27.000 millones en acciones de SpaceX.
Con apenas entre 3% y 5% del capital disponible para negociación —el resto permanece sujeto al período de lock-up hasta diciembre—, semejante demanda parecía suficiente para sostener el precio de la acción.
No ocurrió. La presión vendedora de accionistas que aprovecharon el debut bursátil para realizar ganancias terminó absorbiendo las compras técnicas de los fondos pasivos.
El episodio constituye un caso poco frecuente en Wall Street: ni siquiera un rebalanceo de semejante magnitud logró impedir que la acción perforara el precio de la oferta pública inicial.
La hipótesis que planteó Revista Mercado
Antes del debut bursátil de SpaceX, Revista Mercado publicó un análisis que proponía una comparación poco habitual: no entre SpaceX y otras compañías espaciales, sino entre SpaceX y Rivian.
La hipótesis no sostenía que ambas empresas fueran equivalentes desde el punto de vista operativo. Planteaba otra cuestión: que el mecanismo mediante el cual el mercado construía la valuación podía ser similar.
Rivian llegó a valer más que Ford y General Motors cuando todavía producía apenas una fracción de sus vehículos. La empresa continuó operando, Amazon siguió siendo uno de sus principales clientes y el negocio sobrevivió. Lo que desapareció fue la expectativa extraordinaria que Wall Street había incorporado en el precio de la acción.
La pregunta formulada entonces era si SpaceX podía enfrentar un proceso semejante: seguir siendo una empresa excepcional, pero no lo suficientemente extraordinaria como para justificar una valuación cercana a US$ 1,75 billones.
La corrección registrada esta semana no responde esa pregunta. Pero vuelve a instalarla.
Los fundamentos siguen siendo sólidos
Desde el punto de vista operativo, la compañía continúa mostrando un crecimiento difícil de igualar.
Según el prospecto presentado ante la SEC, Starlink alcanzó aproximadamente 10,3 millones de suscripciones al 31 de marzo de 2026, frente a los 5 millones registrados un año antes. Al mismo tiempo, SpaceX proyecta ingresos cercanos a US$ 27.800 millones y mantiene una posición dominante tanto en lanzamientos espaciales como en conectividad satelital.
Entre los factores que afectaron el ánimo del mercado aparece la cancelación del decimotercer vuelo de prueba de Starship versión 3 junto con el propulsor Super Heavy en Starbase, Texas. Aunque se trató de un ensayo de desarrollo, el episodio recordó que una parte relevante del negocio continúa asociada a programas tecnológicos de alta complejidad.
Nada de eso, sin embargo, parece suficiente para explicar por sí solo la magnitud de la corrección.
Qué está descontando realmente el mercado
Los negocios actuales explican una parte de la valuación.
Starlink constituye un activo rentable, con fuertes barreras de entrada y liderazgo tecnológico. La actividad de lanzamientos espaciales mantiene una posición competitiva que ningún otro operador privado consiguió replicar.
Pero una valuación cercana a US$ 1,75 billones supone descontar mucho más que esos negocios.
Supone que Starlink continuará expandiéndose durante años, que la integración con xAI terminará convirtiéndose en una plataforma rentable y que la compañía logrará extender su liderazgo hacia mercados vinculados con inteligencia artificial, infraestructura digital y servicios espaciales.
Es la diferencia entre valorar una empresa por lo que produce hoy o por lo que podría producir dentro de una década.
Ese fue precisamente el eje del análisis publicado por Revista Mercado antes de la salida a bolsa.
La caída por debajo del precio del IPO no demuestra que aquella hipótesis sea correcta. Pero constituye el primer episodio que obliga a discutirla con evidencia de mercado y no únicamente con proyecciones.
El ángulo argentino
Para la Argentina, la corrección bursátil no modifica la expansión comercial de Starlink. Desde su llegada al país en 2024, el servicio ganó participación en zonas rurales y regiones donde la infraestructura terrestre resulta insuficiente, especialmente en actividades agropecuarias, mineras y localidades de baja densidad poblacional.
El episodio, sin embargo, deja otra enseñanza. Una parte creciente de la conectividad satelital utilizada por el país depende hoy de un único operador global. La evolución financiera de SpaceX no altera el funcionamiento de esa infraestructura, pero sí recuerda que incluso las compañías con ventajas competitivas excepcionales pueden atravesar períodos en los que el mercado deja de medir únicamente la calidad del negocio y comienza a evaluar la distancia entre las expectativas incorporadas en el precio y los resultados que finalmente logra entregar.
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