SES crece por redes y ajusta su flota GEO
La compañía reportó ingresos por €847 millones en el primer trimestre de 2026, por encima del consenso de mercado. La integración de Intelsat cambió la escala del grupo, pero también aceleró una revisión de inversiones frente al avance de las redes multiórbita y la presión de Starlink, Kuiper y otros operadores LEO.

SES presentó sus resultados del primer trimestre de 2026 con una señal relevante para el mercado satelital: el negocio de redes ya pesa más que el legado audiovisual y empieza a ordenar la estrategia de capital de la compañía. Entre enero y marzo, el operador con sede en Luxemburgo registró ingresos por €847 millones y un EBITDA ajustado de €404 millones. En ambos casos, las cifras superaron las expectativas relevadas por analistas, según informó Reuters.
La comparación interanual requiere una advertencia metodológica. Intelsat fue consolidada por SES desde el 17 de julio de 2025, por lo que el salto frente al primer trimestre del año anterior refleja, en buena medida, el nuevo perímetro del grupo. En base reportada, los ingresos crecieron 80,5% a tipo de cambio constante. En una base comparable, como si Intelsat hubiese estado incorporada desde enero de 2024, la mejora fue de 3,1%.
El peso de Intelsat
La adquisición de Intelsat por US$ 3.100 millones fue completada el 17 de julio de 2025. Con esa operación, SES pasó a operar una flota expandida de 120 satélites en órbitas GEO y MEO, además de acceso estratégico a constelaciones LEO. La compañía definió la transacción como la creación de un operador multiórbita global, con mayor presencia en gobiernos, aviación, marítimo, medios y conectividad empresarial.
Revista Mercado ya había contextualizado esa operación como un punto de inflexión en el sector: la fusión entre SES e Intelsat no era solo una suma de activos, sino una respuesta defensiva y ofensiva frente al despliegue de megaconstelaciones de órbita baja. En esa cobertura se destacó que el objetivo de la compañía era ganar escala, reducir superposiciones y construir una oferta capaz de combinar GEO, MEO y LEO en un mismo esquema comercial.
El primer trimestre de 2026 muestra los primeros efectos financieros de esa escala. SES informó €306 millones en nuevos contratos y renovaciones durante el período, y reiteró su guía anual. También reportó una deuda neta ajustada equivalente a 4,1 veces el EBITDA ajustado, un nivel que refleja el cambio de estructura financiera posterior a la integración.
Redes, movilidad y gobierno
El dato central está en la composición del negocio. SES informó que los ingresos de Networks crecieron 106% interanual en base reportada, impulsados por movilidad y gobierno. La unidad Networks —que agrupa aplicaciones de gobierno, movilidad y datos fijos— generó €556 millones en el trimestre, frente a €285 millones del negocio Media.
Dentro de Networks, movilidad fue el segmento de mayor expansión. Los ingresos llegaron a €259 millones, frente a €89 millones en el mismo período del año anterior, según Via Satellite. Gobierno alcanzó €189 millones y datos fijos sumó €109 millones.
La aviación explica buena parte de ese avance. Reuters informó que SES cerró compromisos para más de 40 aviones de largo radio de Japan Airlines, además de un contrato con Saudi Airlines y avances con Boeing para soluciones de conectividad instaladas de fábrica. La compañía también registró despliegues con American Airlines y Air Canada.
El giro de capital
Junto con los resultados, SES confirmó una decisión estratégica: canceló dos satélites geoestacionarios, IS-41 e IS-44, que habían sido encargados por Intelsat a Thales Alenia Space en 2022 y estaban previstos para 2028. La directora financiera, Lisa Pataki, explicó a inversores que esos satélites no cumplían con el umbral interno de retorno de la compañía y que la cancelación estaba contemplada dentro de la guía de inversiones de capital para 2026.
La decisión resume el nuevo equilibrio del mercado. Durante décadas, el negocio satelital se ordenó alrededor de activos GEO de alta capacidad, largos ciclos de diseño y contratos de televisión, datos corporativos o gobierno. La irrupción de las constelaciones LEO, con menor latencia y capacidad incremental, modificó ese cálculo. El capital ya no se asigna solo por cobertura orbital, sino por flexibilidad, densidad de demanda, latencia y retorno por segmento.
SES no abandona GEO. La compañía sigue operando una flota amplia en esa órbita y conserva clientes de medios, gobierno y conectividad. Pero la revisión de IS-41 e IS-44 indica que el grupo integrado ya no está dispuesto a duplicar activos heredados si puede atender parte de la demanda con MEO, acuerdos LEO, extensiones de vida útil o capacidad terrestre.
Petrobras y el valor de MEO
El acuerdo reciente con Petrobras refuerza ese diagnóstico. El 5 de mayo, SES anunció que conectará siete nuevas unidades FPSO de Petrobras mediante O3b mPOWER, su red de órbita media terrestre. Las plataformas entrarán en operación en Brasil entre 2026 y 2030 y están destinadas a ampliar la capacidad de producción offshore del país.
Las FPSO son unidades flotantes de producción, almacenamiento y descarga de petróleo. Operan en campos de aguas profundas y requieren comunicaciones de alta capacidad para transmitir datos operativos, sostener aplicaciones digitales y mejorar la toma de decisiones en tiempo real. SES señaló que O3b mPOWER, operativo desde 2024, ofrece baja latencia, capacidad flexible entre enlaces de subida y bajada, y prestaciones adecuadas para operaciones críticas en energía.
El contrato con Petrobras no debe leerse como un acuerdo aislado. Brasil concentra una parte relevante de los proyectos offshore en desarrollo a nivel global, y Petrobras es uno de los mayores operadores de FPSO. Para SES, ese mercado permite posicionar MEO como una alternativa de alto valor frente al GEO tradicional y frente a LEO en aplicaciones industriales que requieren resiliencia, control de capacidad y servicio administrado.
La presión LEO
El movimiento ocurre en un mercado marcado por la expansión de Starlink y por el avance de Amazon Leo, antes conocido como Project Kuiper. Mercado ya había analizado cómo Starlink modificó las reglas comerciales al abandonar la lógica de tarifa plana en varios planes y avanzar hacia esquemas por volumen de datos, una señal de que incluso las constelaciones LEO enfrentan restricciones de capacidad por celda y necesitan administrar el consumo.
Esa presión opera en dos direcciones. Por un lado, obliga a los operadores GEO y MEO a reducir costos, optimizar flotas y ofrecer servicios más integrados. Por otro, abre una oportunidad: muchos clientes corporativos, gubernamentales, marítimos, aeronáuticos y energéticos no compran solo ancho de banda, sino continuidad operativa, acuerdos de nivel de servicio, integración terrestre, ciberseguridad y soporte regional.
En ese punto, SES intenta diferenciarse de las constelaciones LEO puras. Su argumento es multiórbita: GEO para cobertura amplia y servicios establecidos, MEO para baja latencia y capacidad administrada, y acceso LEO cuando el caso de uso lo requiera. La integración con Intelsat le dio escala, espectro, posiciones orbitales, telepuertos y cartera comercial. Pero también le impuso la necesidad de decidir qué activos conservar, cuáles cancelar y dónde concentrar la inversión.
Una compañía en transición
Los resultados del primer trimestre sugieren que SES atraviesa una transición con dos velocidades. La primera es financiera: la compañía crece por la incorporación de Intelsat, mejora el peso de Networks y sostiene la guía anual, aunque con mayor apalancamiento y costos asociados a la integración. La segunda es estratégica: el grupo reduce exposición a proyectos GEO que no justifican retorno y acelera su apuesta por MEO, movilidad, gobierno y energía.
El riesgo está en la ejecución. Integrar Intelsat, capturar sinergias, racionalizar flota y competir contra operadores LEO con costos decrecientes exige disciplina de capital. La cancelación de IS-41 e IS-44 muestra que esa disciplina ya llegó al plan de satélites. El contrato con Petrobras muestra dónde SES busca crecer: no en la conectividad masiva de bajo margen, sino en redes críticas, industriales y multiórbita.
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