RTX y Collins Aerospace, de la herencia del Apolo a un papel incierto en Artemis
La compañía de RTX llegó a ser una de las apuestas de la NASA para el negocio de los trajes espaciales del programa Artemis. Pero ese camino cambió en 2024, cuando la agencia y Collins Aerospace acordaron recortar sus contratos vigentes. Aun así, el grupo conserva una larga historia en exploración espacial y cerró 2025 con ventas por US$ 80.700 millones y una cartera de pedidos de US$ 268.000 millones.

RTX es uno de los grandes conglomerados aeroespaciales y de defensa de Estados Unidos. Su estructura actual nació en abril de 2020, cuando United Technologies completó su fusión con Raytheon y pasó a operar como Raytheon Technologies, hoy RTX. Dentro de ese grupo, Collins Aerospace funciona como una de sus principales unidades de negocio y concentra una parte de las capacidades espaciales, de soporte vital y de sistemas para vuelos tripulados.
En el programa Artemis, el nombre relevante no es tanto RTX como Collins Aerospace. La NASA la había seleccionado como uno de sus proveedores comerciales para avanzar en capacidades de caminata espacial en órbita baja y en la Luna, dentro del contrato xEVAS (Exploration Extravehicular Activity Services). Esa selección la ubicaba en el grupo de empresas llamadas a desarrollar una nueva generación de trajes para futuras misiones lunares.
Una historia larga en el negocio espacial
La relación de Collins con la exploración espacial viene de mucho antes de Artemis. La propia empresa afirma que sus trajes espaciales y sistemas acompañan a la NASA desde los primeros años de la actividad extravehicular y vincula esa trayectoria con el programa Apolo, el transbordador espacial y la actual unidad de movilidad extravehicular usada en la Estación Espacial Internacional. También recuerda que tecnología de Collins estuvo presente en el momento en que Neil Armstrong transmitió desde la Luna la frase más célebre del Apolo 11.
La identidad actual de Collins Aerospace también es reciente. En 2018, United Technologies completó la compra de Rockwell Collins y combinó esos activos con UTC Aerospace Systems para crear Collins Aerospace Systems. Dos años después, la fusión entre United Technologies y Raytheon terminó de dar forma al grupo RTX.
Ese recorrido ayuda a explicar su perfil. Collins no es una empresa espacial pura ni depende de Artemis para justificar su negocio. Es una unidad grande y diversificada, con presencia en aviación comercial, defensa, sistemas de cabina, aviónica, estructuras, conectividad, soporte vital y aplicaciones espaciales. En la propia página corporativa, Collins informa más de 80.000 empleados, más de 250 sitios globales y ventas ajustadas de US$ 28.300 millones en 2024.
El vínculo con la NASA y el giro de Artemis
La NASA le adjudicó a Collins dos órdenes de tarea dentro del contrato xEVAS. La primera, anunciada en diciembre de 2022, tenía un valor base de US$ 97,2 millones y estaba orientada al desarrollo de un sistema de caminata espacial de nueva generación para potencial uso en la Estación Espacial Internacional. La segunda, anunciada en julio de 2023, tenía un valor base de US$ 5 millones y buscaba avanzar capacidades adicionales, incluida una opción vinculada al uso en la superficie lunar.
Durante 2023 y comienzos de 2024, Collins siguió mostrando avances. NASA informó en febrero de 2024 que la compañía había completado un hito de diseño y pruebas en microgravedad para su traje de nueva generación destinado a operaciones en la estación espacial. En paralelo, la agencia seguía ubicándola entre sus proveedores comerciales de servicios de trajes para la Luna y para órbita baja.
Pero el rumbo cambió pocos meses después. El 26 de junio de 2024, NASA informó que la agencia y Collins Aerospace acordaron reducir el alcance de las órdenes de tarea vigentes bajo xEVAS. Esa decisión incluyó cancelar la demostración del traje para la estación espacial prevista para 2026 y dejar sin trabajo adicional esos task orders. Según la NASA, la medida se tomó después de que Collins reconociera que su cronograma de desarrollo no acompañaba las necesidades de calendario y los objetivos de misión de la agencia.
Ese dato obliga a matizar su papel en Artemis. Collins formó parte del esquema que la NASA imaginó para desarrollar servicios comerciales de caminata espacial, incluidos trajes para la Luna. Pero, al menos en la fase actual, su posición perdió peso frente a otros actores, en especial Axiom Space, que fue la empresa elegida para desarrollar el traje que se usará en Artemis III. La propia NASA presentó en 2023 el traje lunar de Axiom para esa misión, mientras señalaba que Collins seguía compitiendo dentro del marco xEVAS.
Los números del último balance
En su último balance anual, RTX informó para 2025 ventas ajustadas por US$ 88.600 millones, flujo de caja operativo por US$ 10.600 millones y una cartera de pedidos de US$ 268.000 millones. En cifras reportadas bajo GAAP, el grupo cerró el año con ventas por US$ 80.700 millones.
Dentro del grupo, Collins Aerospace tuvo en 2025 ventas por US$ 27.315 millones y una ganancia operativa reportada de US$ 4.599 millones. En el cuarto trimestre de ese año, la división informó ventas por US$ 7.328 millones y una ganancia operativa de US$ 1.402 millones. RTX explicó que el crecimiento del segmento estuvo impulsado por mayor actividad en posventa comercial, volumen en equipos originales y programas de defensa.
Esas cifras muestran una diferencia importante respecto de otras notas de la serie Artemis. En RTX, el negocio lunar no define la cuenta de resultados. Collins es una unidad muy grande, con exposición mucho mayor a la aviación comercial y a la defensa que a los contratos espaciales de la NASA. Por eso, el impacto bursátil de Artemis sobre RTX es más narrativo que material.
RTX, a través de Collins Aerospace, conserva una marca histórica en la exploración espacial. Puede mostrar una línea que va del Apolo a la nueva economía lunar. Pero en Artemis su papel no tiene hoy la nitidez de Boeing, Lockheed Martin o Northrop Grumman. La NASA la convocó para competir en el negocio de los trajes espaciales. Después, al menos por ahora, dio marcha atrás.
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