Rocket Lab y el auge de los “Flatellites”: producción en serie para conquistar la órbita
Los Flatellites son satélites modulares ultradelgados diseñados para producción en serie. Con esta innovación, la compañía busca trasladar al espacio los principios de la manufactura industrial clásica: escalabilidad, velocidad y eficiencia de costos.

El término “Flatellites” surge de la fusión entre flat (plano) y satellites. Estos satélites rompen con las arquitecturas tradicionales (cúbicas o cilíndricas) al presentar un diseño plano, con subsistemas ensamblados en capas modulares y ultradelgadas. Esta nueva configuración permite una integración más rápida de componentes como paneles solares, sistemas de propulsión, electrónica y carga útil, todo sobre una estructura rectangular.
Tres ventajas clave:
- Menor volumen: facilita el almacenamiento y transporte.
- Menor masa: reduce costos de lanzamiento.
- Menor costo: permite fabricar a escala sin comprometer funcionalidades esenciales.
Rocket Lab lanzó públicamente los Flatellites en mayo de 2024, a través de su división Rocket Lab Space Systems, como respuesta a la creciente demanda de satélites pequeños para defensa, observación terrestre y conectividad. “La demanda de infraestructura espacial supera la capacidad de fabricación existente”, declaró el CEO Peter Beck. “Flatellites nos permiten producir a escala, con velocidad y eficiencia sin precedentes”.
La empresa ya trabaja con la Fuerza Espacial de EE. UU. y el Comando de Sistemas Espaciales (SSC) en iniciativas de despliegue rápido, bajo la doctrina del espacio responsivo, que busca colocar activos en órbita en cuestión de días ante una crisis.
La planta de Rocket Lab en Long Beach, California, ya ensambla Flatellites con pesos entre 50 y 120 kg, equipados con sensores multiespectrales, cámaras infrarrojas y sistemas de comunicación en bandas X y Ku. Se proyecta abrir nuevas instalaciones en Virginia y Nueva Zelanda, consolidando una cadena de producción global.
Una vez operativo el cohete Neutron, actualmente en desarrollo, Rocket Lab podrá lanzar múltiples Flatellites en una sola misión, colocándolos en órbitas sincronizadas al estilo de las constelaciones satelitales comerciales o militares.
A diferencia de SpaceX y su enfoque cerrado con Starlink, Rocket Lab se presenta como un fabricante agnóstico. Su objetivo: ser el “Foxcomm del espacio”, ofreciendo satélites a terceros —empresas, gobiernos o plataformas tecnológicas— listos para desplegar y operar.
Estimaciones de mercado:
- 300.000 millones de dólares: valor estimado del mercado direccionable para pequeños satélites hacia 2030.
- 30 a 50%: potencial reducción de costos de producción con Flatellites, según configuración y escala.
Si bien el precio unitario aún no se ha publicado, fuentes del sector estiman que el costo por Flatellite podría ser inferior a 1 millón de dólares, en series de al menos 100 unidades.
El modelo de producción en masa plantea interrogantes. Algunos analistas advierten que la vida útil de los Flatellites podría ser más limitada si se sacrifica blindaje, redundancia o tolerancia a fallas en favor del costo y la velocidad. El equilibrio entre eficiencia y confiabilidad será clave para su adopción masiva.
Rocket Lab no está sola. India, con su historial de manufactura satelital económica, y programas europeos como ARTES (ESA), también buscan capitalizar este segmento. Además, operadores como Amazon Kuiper podrían ver en los Flatellites una solución eficiente para ampliar su infraestructura en órbita.
Pero Rocket Lab tiene una ventaja: su integración vertical. Desde el diseño hasta el lanzamiento, pasando por la fabricación de motores con impresión 3D, la empresa ha demostrado una capacidad poco común para romper esquemas.
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