Northrop Grumman, la empresa parte de Artemis que une la herencia del Apolo con el nuevo negocio lunar
La compañía fabrica los boosters del cohete SLS, una pieza crítica del programa Artemis. Su historia conecta al viejo Grumman que construyó el módulo lunar del Apolo con la actual Northrop Grumman, reforzada además por la compra de Orbital ATK. En su último balance público informó ventas anuales por US$ 42.000 millones y una cartera récord de US$ 95.700 millones.

Northrop Grumman es uno de los nombres históricos de la industria aeroespacial y de defensa de Estados Unidos. En Artemis ocupa un lugar central: la NASA la identifica como uno de los contratistas principales del SLS, el lanzador pesado del programa lunar, y le atribuye la fabricación de los boosters del cohete. En un sistema donde Boeing aporta la etapa central y L3Harris los motores RS-25, Northrop Grumman provee la pieza que entrega una parte decisiva del empuje en el despegue.
Ese rol la vuelve clave en la arquitectura industrial de Artemis. No está en la cápsula Orion ni en la operación de tierra, pero sí en el vector que pone a la misión en camino. El lugar no es casual: la compañía combina una vieja tradición lunar con una expansión más reciente en propulsión sólida y sistemas espaciales.
Del módulo lunar a los boosters del SLS
La historia de Northrop Grumman es, en realidad, una historia de integración. La propia empresa señala que surgió de la unión de más de 20 compañías pioneras del sector aeroespacial, tecnológico y de defensa. Entre ellas sobresalen dos nombres fundacionales: Northrop Aircraft, fundada en 1939, y Grumman Corporation, que se fusionó con Northrop en 1994.
Ese dato importa por una razón que excede lo societario. Grumman fue la compañía que construyó el Lunar Module del programa Apolo, el vehículo que llevó astronautas a la superficie de la Luna. Northrop Grumman lo recuerda como uno de los hitos centrales de su herencia espacial. En otras palabras, la empresa que hoy fabrica los boosters del SLS conserva en su ADN corporativo a la firma que diseñó el módulo lunar del siglo XX.
La segunda gran expansión llegó en 2018, cuando Northrop Grumman completó la compra de Orbital ATK. La propia compañía informa que la adquisición se cerró el 6 de junio de 2018. Ese movimiento reforzó su presencia en lanzadores, propulsión sólida y sistemas espaciales, y ayudó a explicar por qué hoy tiene un papel tan visible en el SLS.
Su relación con la NASA
La relación de Northrop Grumman con la NASA viene de décadas, pero Artemis la volvió a poner en primer plano. En el Artemis II Press Kit, la agencia incluye a Northrop Grumman entre los contratistas principales de la misión y especifica que la empresa manufactura los boosters del SLS.
Ese punto es relevante porque los boosters forman parte del sistema de mayor potencia de la misión. La NASA recuerda que el SLS despega con más de 8,8 millones de libras de empuje, y en la secuencia inicial del vuelo los solid rocket boosters cumplen su función hasta agotar combustible y separarse del vehículo. En un programa lunar, se trata de un componente menos visible que la cápsula tripulada, pero imposible de reemplazar en la etapa de ascenso.
La compañía, además, no depende de Artemis para justificar su negocio espacial. En su estructura actual combina defensa, aeronáutica, sistemas electrónicos y espacio. Eso hace que el programa lunar sea una pieza importante de visibilidad, aunque no la única fuente de ingresos.
Los números del último balance
Como el primer trimestre de 2026 todavía no había sido informado al 12 de abril de 2026 —la propia compañía fijó su publicación para el 21 de abril de 2026—, el último balance público disponible es el de cuarto trimestre y año completo 2025.
En esa presentación, Northrop Grumman informó ventas anuales por US$ 42.000 millones, contra US$ 41.033 millones en 2024. También reportó ganancia neta por US$ 4.182 millones, flujo de caja operativo por US$ 4.757 millones y free cash flow por US$ 3.307 millones. La cartera de contratos trepó a un récord de US$ 95.700 millones, impulsada por un book-to-bill anual de 1,10.
Por segmentos, Aeronautics Systems facturó US$ 12.992 millones, Defense Systems sumó US$ 8.002 millones, Mission Systems llegó a US$ 12.506 millones y Space Systems aportó US$ 10.771 millones en 2025. Ese reparto muestra algo importante: aunque Artemis le da visibilidad en el frente espacial, Northrop Grumman sigue siendo una compañía mucho más diversificada que una firma puramente lunar.
En backlog, la distribución también ayuda a dimensionar su escala. Space Systems cerró 2025 con US$ 26.201 millones en cartera, mientras que Mission Systems alcanzó US$ 18.632 millones, Defense Systems llegó a US$ 27.796 millones y Aeronautics Systems a US$ 23.052 millones. La suma llevó el total a US$ 95.681 millones.
Northrop Grumman no necesita venderse como una promesa de la economía lunar. Su atractivo está en otra parte: es una compañía consolidada, con presencia en defensa, espacio y sistemas críticos, que además conserva una conexión simbólica y técnica con la historia lunar estadounidense. Artemis le devuelve ese protagonismo. Esta vez no con el módulo que aterriza en la Luna, sino con los boosters que hacen posible el viaje.

