Lockheed Martin, la contratista que convirtió a Orion en pieza central de Artemis
La compañía nació en 1995 de la fusión entre Lockheed y Martin Marietta. Hoy combina un negocio de defensa de escala global con una presencia histórica en los programas espaciales de la NASA. En Artemis, su papel pasa por el diseño, desarrollo y producción de la nave Orion.

Lockheed Martin es uno de los mayores grupos aeroespaciales y de defensa de Estados Unidos. La empresa se formó en marzo de 1995 a partir de la fusión entre Lockheed Corporation y Martin Marietta, aunque sus orígenes industriales se remontan a 1912, cuando nacieron las firmas de los hermanos Lockheed y de Glenn L. Martin. Esa combinación dio lugar a una corporación con fuerte peso en aviación militar, misiles, sistemas navales, helicópteros y espacio.
Su relación con la NASA no empezó con Artemis. La compañía, a través de sus distintas unidades y antecesoras, participó durante décadas en programas científicos y de exploración del organismo. Lockheed Martin señala que intervino en todas las misiones de la NASA a Marte desde Viking 1, y la propia agencia consignó en distintas misiones que la empresa diseñó y construyó vehículos como InSight y MAVEN. Esa trayectoria explica por qué, cuando la NASA redefinió su estrategia de exploración tripulada de espacio profundo, la firma quedó en una posición natural para asumir un rol central.
El vínculo con la NASA
En el programa Artemis, Lockheed Martin es la contratista principal de Orion, la cápsula que transporta a la tripulación. La NASA define a Orion como el único vehículo actualmente capaz de realizar vuelos tripulados de espacio profundo y regresar a alta velocidad desde las proximidades de la Luna. La agencia también precisa que la nave fue construida por la NASA junto con Lockheed Martin, mientras que en su esquema de socios de Artemis identifica a la compañía como responsable del diseño, desarrollo, pruebas y producción del vehículo.
En el programa Apolo, la cápsula había sido desarrollada por North American Aviation, empresa que luego se convirtió en North American Rockwell tras una fusión corporativa. Esa firma construyó el módulo de mando y servicio, el vehículo principal de transporte de la tripulación, mientras que el módulo lunar quedó en manos de Grumman.
Ese dato no es menor. Aunque el protagonismo público de Artemis suele concentrarse en el cohete SLS, en SpaceX o en el futuro descenso lunar, Orion es el elemento que conecta la arquitectura entera.
Ese dato no es menor. Aunque el protagonismo público de Artemis suele concentrarse en el cohete SLS, en SpaceX o en el futuro descenso lunar, Orion es el elemento que conecta la arquitectura entera: lleva a los astronautas, sostiene soporte vital, protege a la tripulación y permite el regreso a la Tierra. En términos industriales, es la pieza donde Lockheed Martin concentra su mayor valor dentro del programa. La empresa informa, además, que ya cerró contratos para seis misiones Orion, con posibilidad de ampliar el total hasta doce.
En mayo de 2025, la compañía comunicó que había completado el ensamblaje y los ensayos del Orion de Artemis II y que lo transfirió al equipo de NASA Exploration Ground Systems. Para abril de 2026, tras el regreso seguro de la misión Artemis II, volvió a remarcar su condición de contratista principal del vehículo y su continuidad en los trabajos para futuras etapas del programa lunar. La propia empresa indicó también que sigue desarrollando naves Orion para Artemis III y Artemis IV y que está contratada hasta Artemis VIII.
Los números del último balance
El último balance público disponible corresponde al ejercicio 2025, presentado el 29 de enero de 2026. Allí Lockheed Martin informó ventas por US$ 75.048 millones, frente a US$ 71.043 millones en 2024. La ganancia neta fue de US$ 5.017 millones, con utilidad diluida por acción de US$ 21,49. El flujo de caja operativo alcanzó US$ 8.557 millones y el flujo de caja libre, US$ 6.908 millones. El dato que más destaca la compañía es otro: una cartera de pedidos récord de US$ 194.000 millones al cierre del año.
Dentro de ese total, el negocio espacial tuvo ventas por US$ 13.029 millones en 2025, contra US$ 12.479 millones el año previo, y un beneficio operativo de US$ 1.345 millones. En la explicación por segmentos, la empresa atribuyó buena parte de ese crecimiento a mayores ventas en programas comerciales y civiles del espacio, “principalmente en el programa Orion”. Es decir: Artemis todavía no redefine por sí solo el perfil financiero del grupo, pero sí explica una parte visible de la expansión de su unidad espacial.
Para dimensionar esa proporción, basta una comparación. El segmento Space representó alrededor del 17,4% de las ventas totales de Lockheed Martin en 2025. El grueso del negocio sigue estando en defensa, sobre todo en aeronaútica, misiles y sistemas militares. Pero Orion le permite a la empresa ocupar una posición singular: ser, al mismo tiempo, un proveedor clave del complejo militar-industrial estadounidense y un actor estructural en la estrategia civil de exploración lunar de la NASA.
La historia de Lockheed Martin ayuda a entender esa dualidad. Nació de la consolidación de dos fabricantes centenarios, creció al calor del gasto militar estadounidense y diversificó capacidades en satélites, sondas y naves. Con Artemis, esa trayectoria encontró una nueva síntesis. No se trata solo de construir una cápsula. Se trata de ocupar un lugar en la infraestructura industrial que Estados Unidos busca sostener para volver a la Luna y, más adelante, proyectarse hacia Marte.
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