EchoStar presentó el 2 de marzo sus resultados del cuarto trimestre y del ejercicio 2025. Informó ingresos por US$ 3.796 millones en el trimestre, frente a US$ 3.967 millones un año antes, y una pérdida neta trimestral cercana a US$ 1.200 millones. En el acumulado del año, la pérdida atribuible a los accionistas trepó a US$ 14.500 millones. 
Según informó la compañía, el resultado anual estuvo dominado por US$ 17.630 millones en deterioros de activos y otros cargos. La mayor parte de ese ajuste se concentró en 2025 y reflejó, en lo esencial, la revisión de valor de activos asociados a la estrategia inalámbrica luego de las ventas de espectro y del repliegue de la red 5G propia. 
El dato central no estuvo sólo en el balance. También estuvo en el giro del modelo de negocios. EchoStar ya no opera con tráfico de clientes sobre su red 5G propia: en su reporte anual indicó que, al 15 de noviembre de 2025, no quedaba tráfico de clientes en esa infraestructura. La migración se completó hacia la red de AT&T. 
Un viraje con impacto contable
El repliegue de la red móvil explica buena parte de la magnitud contable del ejercicio. La empresa venía de anunciar en 2025 ventas de espectro a AT&T y a SpaceX, operaciones que modificaron el perfil del grupo y redujeron el peso de una estrategia intensiva en capital que durante años había demandado inversiones elevadas. Reuters había señalado en septiembre que, tras esas operaciones, EchoStar esperaba reforzar su posición de caja de manera significativa. 
En paralelo, el mercado comenzó a mirar menos el negocio operativo tradicional y más el valor implícito de esos activos y de la relación con SpaceX. En esa lectura, los analistas empezaron a considerar que la valuación de EchoStar depende cada vez más de la monetización futura de esas participaciones y menos del desempeño corriente de televisión paga, banda ancha o telefonía móvil. 
Esa interpretación ayuda a entender por qué la acción reaccionó en positivo pese a la pérdida. El 2 de marzo, día de la presentación, el papel de EchoStar cerró en US$ 118,68, con una suba de 2,73% frente al cierre previo. En el premarket ya mostraba un avance cercano a ese nivel, según reportes de mercado. 
Presión sobre los negocios tradicionales
Detrás del reposicionamiento financiero, los negocios operativos siguieron mostrando desgaste. En televisión paga, EchoStar perdió 168.000 suscriptores netos en el cuarto trimestre y cerró 2025 con 7 millones de clientes: 5,02 millones en Dish TV y 1,98 millones en Sling TV. 
En telefonía móvil minorista, la compañía perdió unos 9.000 abonados en el trimestre, aunque terminó el año con 7,51 millones de clientes. En banda ancha, la caída fue de 44.000 suscriptores y el cierre anual quedó en 739.000. Es decir: la mejora de margen convive con una base comercial todavía en retroceso. 
Aun así, el trimestre dejó una mejora en rentabilidad operativa. El OIBDA ajustado alcanzó US$ 584 millones, con un margen de 15,4%, por encima del trimestre previo. La compañía mostró así que la poda de costos y la simplificación de la estructura empiezan a tener traducción en el resultado operativo, aunque todavía no compensan la erosión de ingresos y clientes. 
Qué mira ahora el mercado
Para los inversores, la pregunta dejó de ser sólo cómo evolucionan Dish, Sling o Boost Mobile. El foco pasó a estar en la caja que puede generar la venta de espectro, en el valor de la exposición a SpaceX y en la capacidad de EchoStar para convertirse en una compañía menos apalancada y menos dependiente de una red propia costosa. 
Ese cambio de percepción convivió esta semana con otra señal bursátil: S&P Dow Jones Indices anunció que EchoStar ingresará al S&P 500 antes de la apertura del 23 de marzo de 2026. La decisión no está vinculada de manera directa al trimestre, pero refuerza la visibilidad bursátil de una empresa cuya historia reciente combina deterioro operativo, ventas de activos y una fuerte revalorización de mercado. 
El último trimestre presentado por EchoStar dejó, en síntesis, dos planos distintos. Por un lado, un ejercicio 2025 marcado por pérdidas extraordinarias y por la contracción de sus negocios tradicionales. Por otro, una compañía que busca redefinirse a partir de desinversiones, acuerdos estratégicos y una estructura más liviana. La próxima etapa será determinar si ese viraje alcanza para transformar una mejora financiera transitoria en una trayectoria operativa más estable. 












