Ingresos Brutos vuelve a liderar el impacto tributario en precios, según encuesta de KPMG
La undécima edición del relevamiento anual consultó a más de 80 CEOs y especialistas impositivos de empresas medianas y grandes y midió presión fiscal, efecto financiero y planes de inversión para 2026, con resultados que ubican a Ingresos Brutos como el principal factor de encarecimiento y anticipan estabilidad en la carga tributaria

El impuesto sobre los Ingresos Brutos volvió a ubicarse como el tributo con mayor incidencia en el encarecimiento de productos y servicios, de acuerdo con la undécima edición de la “Encuesta Anual de Impuestos de KPMG. Impacto de los impuestos en la actividad económica y en los negocios desde la visión de las empresas”. El estudio relevó percepciones sobre lo ocurrido en 2025 y perspectivas de inversión, financiamiento y actividad para 2026.
La encuesta abarcó a más de 80 consultados que cumplen funciones de CEOs y especialistas impositivos de empresas medianas y grandes de diversos sectores productivos y de servicios del país. La muestra se organizó en tres bloques: presión fiscal receptada y su incidencia en precios y planes de inversión; rol de organismos administrativos y judiciales; y perspectivas para 2026.
Entre los principales resultados, el 60,81% de los consultados indicó que Ingresos Brutos es el impuesto que más impacta en los productos y servicios que se venden. En segundo lugar se ubicó el IVA, con 12,16%. “Una vez más Ingresos Brutos lidera la lista de los que encarecen de manera determinante los precios de productos y servicios”, dijo Fernando Quiroga Lafargue, socio de Impuestos Corporativos de KPMG en Argentina y responsable de la encuesta.
En relación con la evolución del tributo, casi un 30% de los encuestados advirtió incrementos de alícuotas durante 2025. Las jurisdicciones mayormente mencionadas por esas subas fueron, por orden, Ciudad de Buenos Aires, provincia de Buenos Aires y Santa Fe.
El relevamiento también midió el efecto financiero asociado a regímenes de recaudación. El 83,78% declaró poseer saldos a favor de diversa magnitud del impuesto sobre los ingresos brutos por impuesto pagado en exceso, producto de la proliferación de regímenes de retención. En sentido inverso, solo un 16% manifestó no contar con saldos a favor.
En materia de inversión, el 35,14% afirmó que el marco fiscal obligó a desinvertir y el 60,81% lo consideró neutro. A nivel agregado, el 96% sostuvo que el marco fiscal argentino obligó a desinvertir o, en el mejor de los casos, permitió “mantener” inversiones ya efectuadas.
De cara a 2026, el 57,97% cree que la presión fiscal seguirá igual. En cuanto a planes de inversión, el 81,16% manifestó que mantendrá sus inversiones y el 8,70% prevé aumentarlas. Además, el 88,41% dijo que no advierte interés de las provincias en ofrecer incentivos impositivos para fomentar inversiones.
En el plano jurisdiccional, la provincia de Buenos Aires volvió a ser señalada como la de mayor presión fiscal del país, seguida por Misiones y Ciudad de Buenos Aires. En el rol institucional, la Corte Suprema obtuvo el puntaje más alto en objetividad en materia fiscal, con 6,24, y el Ministerio de Economía fue percibido como el mejor interlocutor ante problemáticas impositivas que afectan la actividad económica.

