En forma sopresiva, China informó oficialmente que no enviará funcionarios a la asamblea semestral conjunta del Fondo Montetario y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, mal llamada “reunión anual de primavera”. Tampoco irá al encuentro entre ministros de Economía o Hacienda del Grupo de los Siete.
La decisión de Hu Jintao responde a la negativa de su equipo económico a flexibilizar el tipo cambiario. Al menos, en el grado que exigen Washington, Londres, Bruselas y el FMI. En otras palabras, China no quiere perder competencia exportadora en aras de otras economías dejando que el yüan se revalúe ante el dólar (por ahora, éste sigue clavado en YR 8,28 desde 1996).
El país era unos delos invitados estrelares para ambas asambleas y su reticencia reflaja, de paso, la périda de presitgio sifrida por el FMI desde la crisis sistémica de 1997/8 (la “derrota” ante Argentina subraya ese deterioro, señalaban medios en Hongkong y Taipei). Por supuesto, la razón básica está en los temarios de la reunión del G-7 y de su preparatoria informal, donde sobresale la política cambiaria china.
Tampoco ayudan los nuevos roces entre Beijing y Washington. El martes, en efecto, los chinos denunciaron públicamente a los norteamericanos ante la Organización Mundial de Comercio (OMC). Los acusan de restringir importaciones textiles provenientes del Reino del Medio y califican esa conducta de “arbitraria y proteccionista”. Similar actitude manifestra´na ante la Unióin Europea, que tiene en vista medidas del mismo tenor.
Las limitaciones objetadas por Beijing son salvaguardias contra el ingreso de textiles, en virtud de una norma autorizada por la OMC. Cabe recordar que Argentina tiene en carperta decisiones similares. Pero quizá Buenos Aires no despierta las iran chinas, pues ese gobierno apunta a “EE.UU. y la UE como principales importadores de textiles en un contexto de pautas inadecuadas y en exceso proteccionistas”.
En forma sopresiva, China informó oficialmente que no enviará funcionarios a la asamblea semestral conjunta del Fondo Montetario y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, mal llamada “reunión anual de primavera”. Tampoco irá al encuentro entre ministros de Economía o Hacienda del Grupo de los Siete.
La decisión de Hu Jintao responde a la negativa de su equipo económico a flexibilizar el tipo cambiario. Al menos, en el grado que exigen Washington, Londres, Bruselas y el FMI. En otras palabras, China no quiere perder competencia exportadora en aras de otras economías dejando que el yüan se revalúe ante el dólar (por ahora, éste sigue clavado en YR 8,28 desde 1996).
El país era unos delos invitados estrelares para ambas asambleas y su reticencia reflaja, de paso, la périda de presitgio sifrida por el FMI desde la crisis sistémica de 1997/8 (la “derrota” ante Argentina subraya ese deterioro, señalaban medios en Hongkong y Taipei). Por supuesto, la razón básica está en los temarios de la reunión del G-7 y de su preparatoria informal, donde sobresale la política cambiaria china.
Tampoco ayudan los nuevos roces entre Beijing y Washington. El martes, en efecto, los chinos denunciaron públicamente a los norteamericanos ante la Organización Mundial de Comercio (OMC). Los acusan de restringir importaciones textiles provenientes del Reino del Medio y califican esa conducta de “arbitraria y proteccionista”. Similar actitude manifestra´na ante la Unióin Europea, que tiene en vista medidas del mismo tenor.
Las limitaciones objetadas por Beijing son salvaguardias contra el ingreso de textiles, en virtud de una norma autorizada por la OMC. Cabe recordar que Argentina tiene en carperta decisiones similares. Pero quizá Buenos Aires no despierta las iran chinas, pues ese gobierno apunta a “EE.UU. y la UE como principales importadores de textiles en un contexto de pautas inadecuadas y en exceso proteccionistas”.