Están totalmente equivocados quienes creen que los problemas de la industria del seguro se agotan con la desregulación del mercado interno y la eliminación total de la obligatoriedad que tienen las compañías de reasegurar con o sin monopolio, existen profundas fisuras en el sistema. Y en el supuesto de que se cumplan las intenciones oficiales de desregular la actividad, quedan serios inconvenientes a superar.
Una de las grandes preocupaciones es el alto costo de los siniestros por accidentes de trabajo explicó Roberto Blanco (Compañía de Seguros del Interior y los derivados de los accidentes automovilísticos con responsabilidad ilimitada. Para Gonzalo Aguilar (La Buenos Aires) no hay dudas de que el origen de esta situación se debe a una legislación excesivamente permisiva por la cual siempre pierden las empresas aseguradoras. Pero eso no es todo. Daniel Salazar (Asociación Argentina de Compañías de Seguros) señaló que los fallos judiciales aplican reajustes por el índice más elevado, que es el de costo de precios minoristas más un porcentual adicional, y ello implica una extraordinaria
sobrevaloración de lo que se aseguró. Si bien los mecanismos de indexación están prohibidos a partir de la convertibilidad de Cavallo, los plazos anteriores se actualizan según el “taxímetro” del índice del costo de vida. La lentitud de la justicia provoca a su vez el pago de grandes sumas de dinero por encima del valor actualizado en dó1ares, por ejemplo, de un bien como puede ser un automóvil robado o incendiado.
“En estos momentos -informó el superintendente Alberto Fernández- el INDER pierde US$ 12 millones por año por el pago de accidentes automovilísticos y US$ 38 millones por accidentes de trabajo. En la ciudad de Rosario hay unos 30.000 juicios de accidentes de trabajo por año y en la localidad santafesina de Las Parejas, que tiene una población total de 20.000 habitantes, 2.000 de ellos aseguran que sus tareas laborales les han provocado hipoacusia. Posiblemente estas cifras sean records mundiales”.
¿CORRUPCION? SI, CORRUPCION
Por si fuera poco -agregó Salazar- existe una verdadera “industria” de la demanda, ya que en muchas provincias los honorarios se fijan según el valor de la demanda y no sobre lo que el juez falla como indemnización. “Por un accidente ocurrido en La Rioja -recordó Salazar- el damnificado cobrará el
equivalente a US$ 18.000 mientras que los abogados y peritos piden honorarios por un total de US$ 3.000.000. Estas cifras tan dispares obligan a imaginar muchas conjeturas sobre la administración de la justicia.”
Los robos de automóviles ascienden a 60.000 unidades por año, aunque hay quienes arriesgan que se trata de un nivel mínimo, con un máximo de 90.000 unidades. La primera cifra representa casi las dos terceras partes de la producción de la industria automotriz durante el año pasado. La magnitud
del delito es tan grande que un centenar de compañías de seguros crearon una empresa llamada Control Siniestral, que proveerá de equipos de computación a la policía de la provincia de Buenos Aires con el objeto de formar un banco de datos para identificar a los vehículos por el número de chasis y de motor.
También son alarmantes los robos en las playas de los depósitos judiciales que, se supone, deberían estar bien custodiadas. Inclusive. afirman empresarios del seguro que pidieron no ser identificados, a veces el vehículo desaparece frente a una comisaría, luego de que se le avisó al dueño que había sido recuperado. Por supuesto, existe un porcentaje que se debe pagar a “organizaciones de búsqueda” para recuperar el auto robado. En ese caso -advierten- más vale pagar el rescate para conservar la vida.
El robo de mercadería por los “piratas del asfalto” es otro peligroso capítulo aparte.
Tal vez la paradoja más extraña que se dio en el país fue que el robo de los pasacassettes era varias veces superior a los autos en circulación, lo que indicaba que se producía un “reciclaje” de lo robado, financiado muy a su pesar por las compañías de seguros.
Luego de dos espectaculares devaluaciones (Machinea y Cavallo), de dos hiperinflaciones (Sourrouille y González) y del congelamiento de los depósitos (Plan Bonex de González y Cavallo), un problema común a todas las compañías es la descapitalización frente a los riesgos que asumen. La situación se agrava porque el “run off” del INDER se vuelca sobre las compañías de seguros, en algunos casos por varias decenas de millones de dólares. “Luego de varios años de pasividad -afirmó el presidente del INDER- estamos investigando cuánto debe esta entidad y también cuánto le deben las compañías, y verificamos todos los datos. No hay dudas de que existe un rojo muy grande para el INDER, pero también es cierto que en muchos casos puntuales nos encontramos con la sorpresa de que los montos que nos reclaman son mucho más reducidos que al comienzo del expediente.”
Todas las aseguradoras admiten que el sector está en crisis. Emilio Chanfreau (Interamericana) arriesgó que, “luego de la desaparición del INDER y de la desregulación que va a implementar la Superintendencia sólo quedaremos unas 50 compañías que deberán ofrecer un alto nivel de profesionalidad y una gran competitividad”.
En el sector del reaseguro ya establecieron cabeceras de playa empresas como General Re, de los Estados Unidos; Mapfre, de España; Swiss Re, de Suiza, y Aliamex, de México, mientras que los representantes de otras compañías están muy activos. En lo que hace a seguros, la germana Allianz, una de las más grandes de la Comunidad Económica Europea (declara ingresos por primas de US$ 20.000 millones por año y activos por US$ 71.000 millones) llegó por medio de Plus Ultra, Colón, Aseguradora Argentina y Adriático. Otro caso similar es CIGNA de Estados Unidos con activos por US$ 57.780 millones.
“Las perspectivas de crecimiento son muchas -opinó Rafael de Lacea (Mapfre-Aconcagua)- en la medida en que la desregulación permita lanzar nuevos productos y se elimine la incomprensible norma de una tarifa mínima y uniforme. La experiencia de la desregulación del mercado de España indica que la competencia trae como consecuencia un mejoramiento del servicio, nuevos productos y tarifas más bajas”.
Para un hombre del interior como Miguel A.Rolfo (El Comercio de Córdoba) toda la industria debe comprender que el cambio ha llegado y se instaló en la actividad aseguradora”. Tanto por convicción como por aceptar la realidad, las autoridades han decidido modificar el sistema y se encaminan hacia reglas de juego como las de los países más avanzados, aunque no se puede ignorar que el cambio va a resultar traumático para muchas empresas”.
Para ensanchar la actividad habrá que dar asesoramiento, servicios y muy buenos diseños de coberturas especializadas, agregó. En este aspecto coincide Jorge Ferrari (Sud América), quien señala que la profesionalidad será fundamental porque el negocio del seguro es profundamente técnico y no sirve planearlo como un negocio financiero. Un tema apasionante será el “marketing” del seguro, una disciplina que según Ferrari tiene que ser desarrollada más ampliamente en Argentina. “El pontencial de crecimiento -enfatizó- es realmente extraordinario.”
Carlos Dagrosa (Arcadia) opina que la posibilidad de manejarnos con un mercado desregulado y con la liberación total del reaseguro empujará a las empresas a buscar el difícil equilibrio de la relación entre servicio y rentabilidad. Según su criterio, una vez que transcurra el período de asimilación del cambio estructural del sector “comenzará en Argentina un proceso de gran competitividad, no necesariamente en precios, sino en servicios”. Tanto Aguilar como Blanco refuerzan esta opinión.
Para ambos habrá que ofrecer mejor servicio, pero habrá que entender que algunos riesgos que ahora están subsidiados deberán aumentar sus primas, mientras que otros, debido a sistema de precios mínimos, no van a bajar”.
No todos se van a beneficiar con la desregulación. Para muchos todavía va a correr mucha agua bajo el puente. Mientras tanto para varias compañías lo más cómodo y lucrativo es pasarle los malos negocios al INDER, que por su definición monopólica los debe tomar.
Los US$ 2.100 millones que anualmente factura el mercado del seguro son disputados por 217 compañías, aunque realmente tienen una activa participación sólo un centenar de ellas. Algunos rasgos de este perfil son que las veinte primeras cubren 52,5% del total del mercado; a partir del lugar 21°, la participación de cada compañía no llega a 1%.
La líder es la Caja Nacional de Ahorro y Seguro con 14% del total, pero con un destino incierto, tanto en lo que hace al rubro de seguros como a su mera existencia. A las pocas horas de asumir el cargo, el ministro Cavallo anunció públicamente la disolución del ente, pero el embate gremial frenó la iniciativa. El interrogante es hasta cuándo.
“COMO UN MECANO GIGANTESCO”.
Interamericana aseguró el transporte de una fábrica desde Japón hasta Argentina.
Fue la operación más espectacular y una de las tres mayores pólizas vendidas en 1991 por una compañía local. Concretamente se cubrieron los riesgos de rotura o demoras del transporte de una fábrica completa desde el Japón, país donde fue construida y luego desarmada, donde está siendo rearmada para su funcionamiento.
Se trata de Petroken, una planta petroquímica diseñada para producir 130.000 toneladas por año de polipropileno, que es una fibra sintética extraordinariamente versátil con innumerables aplicaciones.
Petroken es un point venture entre una de las compañías líderes de la petroquímica local como es Ipako, con 51% del paquete accionario, y Shell, que es líder mundial en polipropileno, con 49%. El costo total del proyecto, incluyendo los intereses intercalares, está calculado en US$ 185 millones.
Comenzará a funcionar en diciembre próximo.
La compañía que tomó el mencionado riesgo es Interamericana (integra desde 1978 el grupo Garovaglio & Zorraquin), quien dio una cobertura por US$ 96 millones, de los cuales US$ 40 millones fueron por daños eventuales y US$ 56 millones por si se producía una demora que luego implicara lucro cesante.
“Todo fue perfecto” comentó Emilio B. Chanfreau director ejecutivo de interamericana -a pesar de que hubo que movilizar “containers” que en total pesaban 3.000 toneladas de una fábrica que ahora está siendo armada en Ensenada, como si fuera un mecano gigantesco”. El módulo más pesado fue de 350 toneladas, pero el más voluminoso tenía 25 metros de altura, o sea el equivalente a un edificio de ocho pisos. En total se transportaron 20 módulos utilizando inmensos carretones articulados de la empresa Román, con unidades de hasta 200 ruedas para evitar vibraciones y hasta el mínimo desvío de la vertical. Todo fue medido con una gran prolijidad, ya que la magnitud de los containers” obligó a tomar en cuenta los postes de iluminación, los voladizos de varios edificios y, en particular, la marquesina de una estación de servicio que estaba sobre la ruta. Se reforzaron los puentes y se analizó la resistencia del piso de los 10 kilómetros que separaban el lugar de desembarco de la mercadería, en el muelle del ex Frigorífico Swift, en Berisso, del emplazamiento definitivo en Ensenada.
Centenares de detalles fueron analizados. El trayecto marítimo, por ejemplo, fue trazado por la zona sureña del estrecho de Magallanes; se evitó una navegación alternativa más corta porque podía rozar zona caliente de las aguas del golfo kábico. Otra tarea que hubo que encarar fue el dragado del canal de acceso al puerto de La Plata, debido a sus dimensiones y el calado del barco que los transportó.
A su vez, para poner cada bulto en su lugar, se alquiló la grúa más potente del mundo en Inglaterra.
Esta máquina tiene una pluma (o brazo) de 130 metros de largo y puede izar una carga de hasta 700 toneladas.
La torre del “cracker” tiene 77 metros de altura y se decidió construirla en dos tramos para facilitar su envío a Argentina La velocidad del transporte terrestre hubiera enloquecido a un piloto de Fórmula Uno. Para evitar cualquier problema se convino con Romano un desplazamiento a razón de 500 metros … por hora. Por si fuera poco el operativo comenzó un domingo, repentinamente, para evitar que un gremio en huelga en las cercanías hiciera una “sentada” en la ruta.
Inclusive, para despistar, se llegó a invitar a funcionarios, empresarios y periodistas a presenciar el operativo para otro día, y así se evitó cualquier problema.
Interamericana es una compañía de seguros mayorista con dientes en rubros como el petrolero, el químico, el petroquímico, el alimenticio, el textil, el papelero, el farmacéutico, el del vidrio y el metalúrgico.
General Re en Bs.As.
LLEGO EL PRIMERO DE LOS GRANDES.
General Re, el gigante de Estados Unidos, ya tiene oficinas en Buenos Aires.
Fue el primero en llegar. General Re, líder en el negocio del reaseguro en Estados Unidos y tercero en el ranking mundial, ya está instalado con oficinas en Buenos Aires. Pero primero tuvo que oficializar ante la Superintendencia de Seguros una inversión de US$ 5 millones como capital mínimo.
El esfuerzo vale la pena. Según Alberto A. Sáenz, presidente de la filial local, tenemos algo más de medio centenar de compañías de seguros que ya trabajan con nosotros y vamos a aumentar el capital en función de los nuevos negocios que se están armando. Somos optimistas porque una de nuestras ventajas comparativas es el contacto directo con el cliente y porque podemos tomar una decisión en medio de una negociación, sin tener que esperar la autorización del extranjero. Cada compañía es diferente de otra y cada caso a reasegurar tiene sus particularidades. La cercanía con el cliente nos permite hacerle una propuesta como si fuera un traje de medida. Somos los primeros en llegar y estamos en el lugar adecuado en el momento oportuno.
Por ahora la compañía tiene sólo trece personas (y cuatro becados cada seis meses en el campo actuarial), pero está dotada, en forma intensiva, de computadoras. Sin embargo, Sáenz afirma que lo más importante es la capacidad de management de la compañía y el conocimiento exhaustivo de cada empresa de seguros de Argentina.
Sáenz (44 años, casado, contador, licenciado en empresas, actuario) fue analista de los balances de las compañías de seguros sobre la situación patrimonial, financiera y económica en la Superintendencia de Seguros, y en el INDER fue consultor sobre reaseguros. Su carrera abarcó a Junteco, Grupo Universal de Reaseguros, Omega, La Estrella y el Grupo Juncal. Es profesor universitario de Cálculo Actuarial III.
La iniciativa de General Re de instalarse físicamente en Argentina surgió cuando el ex ministro Rapanelli liberó en forma parcial la actividad reaseguradora, a fines de 1990. Esta decisión fue considerada por la empresa como la señal que Argentina enviaba al mercado internacional para anunciar que tarde o temprano disolvería el monopolio estatal del reaseguro y desregularía al sector.
Vamos a mantener la filosofía de la corporación -explicó Sáenz- de trabajar sólo en el campo de los reaseguros, y no vamos a invadir el territorio de las compañías de seguros. Somos profesionales en lo nuestro y vamos a ofrecer la mejor calidad a los clientes, lo que no implica que vayamos a ser los líderes en facturación.
General Re, con oficinas centrales en Stanford, no muy lejos de la cuidad de Nueva York, es un grupo empresario que en su último ejercicio (1990) tuvo ingresos anuales de US$ 2.993 millones registró un patrimonio neto de US$ 3.270 millones y sus activos sumaron US$ 11.033 millones. Con una tasa de crecimiento anual de 12%, duplica sus ingresos cada cinco años. De los US$ 2.993 millones de 1990, 70% correspondió a operaciones de reaseguros y 30% a transacciones en el campo financiero. La empresa se caracteriza por asumir la totalidad de los reaseguros que toma y porque, por cada dólar de prima, tiene un dólar con cincuenta y cinco centavos de patrimonio neto.
Jubilación privada.
REPARTO O CAPITALIZACION.
EI seguro de retiro o “jubilación privada”, como se lo llama en términos coloquiales, está en estos momentos en el centro de la tormenta. La reciente Convención Anual de la Asociación de Bancos de la Argentina (ADEBA) apuntó a la necesidad de reexaminar la jubilación administrada por el Estado y basada en el reparto de los aportes, y analizar en detalle otro esquema cuyo mecanismo podría ser la capitalización de los aportes. La mutación, que para muchos debería hacerse a través del sistema del seguro de retiro “a la chilena”, no sería necesariamente viable en el caso argentino.
Sin lugar a dudas, el principal problema, además del enfoque económico, es la falta de seguridad jurídica, un tema fundamental ya que el Estado a lo largo de décadas desvió los fondos de la jubilación a otros destinos. Inclusive recientemente, cuando se congelaron.
Habrá que ofrecer mejor servicio, pero habrá que entender que algunos riesgos que ahora están subsidiados deberán aumentar sus primas, mientras que otros, debido al sistema de precios mínimos, no van a bajar”.
No todos se van a beneficiar con la desregulación. Para muchos todavía va a correr mucha agua bajo el puente. Mientras tanto para varias compañías lo más cómodo y lucrativo es pasarle los malos negocios al INDER, que por su definición monopólica los debe tomar.
Los US$ 2.100 millones que anualmente factura el mercado del seguro son disputados por 217 compañías, aunque realmente tienen una activa participación sólo un centenar de ellas. Algunos rasgos de este perfil son que las veinte primeras cubren 52,5% del total del mercado; a partir del lugar 210, la participación de cada compañía no llega a 1%.
La líder es la Caja Nacional de Ahorro y Seguro con 14% del total, pero con un destino incierto, tanto en lo que hace al rubro de seguros como a su mera existencia. A las pocas horas de asumir el cargo, el ministro Cavallo anunció públicamente la disolución del ente, pero el embate gremial frenó la iniciativa. El interrogante es hasta cuándo los depósitos bancarios (Plan Bonex), también se echó mano a los depósitos de las compañías de seguros de retiro.
Sin embargo, el detonante de la controversia es la pó1iza que suscribió el gremio de los mercantiles con la empresa La Estrella, del Grupo Juncal. Con el lema de que se trata de una operación “monopólica”, otras empresas del sector se movilizaron para desarmarla. La Estrella se defiende puntualizando que todo es legal y que en el actual sistema económico tuvo la iniciativa de proponer la operación. Las otras compañías llegaron tarde, remata la argumentación.
Este segmento está integrado por 20 compañías operativas con una antigüedad de casi tres años. El liderazgo que tiene Sur con 38,75% del mercado, seguida por Asegurar con 21,76% y La Estrella con 16,44%. Estas tres firmas concentran 76,95% del mercado. Las diez primeras (Sur, Asegurar, La Estrella, Cenit, San Cristóbal, La República, La Meridional, Zurich-lguazú, Holando Sudamérica, Instituto Previsional de Seguros) suman prácticamente 98% del total.
Mientras que Sur mantiene posiciones similares para el rubro individual como para el colectivo, el fuerte de Asegurar es el seguro individual (100% de sus operaciones), con un monto casi igual al de Sur en este segmento. A su vez La Estrella se ha especializado en el segmento de seguro de retiro colectivo, donde descansa 84% de su esfuerzo.
Los fondos administrativos por el líder Sur son equivalentes a US$ 33 millones, según afirmó su gerente general Edgardo Duzer. Sur está integrado por los bancos Rio y Citi, mientras que Asegurar fue formado por los bancos Boston, Galicia, de Crédito Argentino, Francés, Quilmes, Shaw, Tornquist y Lloyds, y Sud América Seguros. A su vez La Estrella está integrada por capitales de la Banca Nazionale del Lavoro y del Bankers Trust.
