En enero de 1993, Finansur recibió la autorización del Banco Central y comenzó su actividad el 1° de junio. Representa la continuidad de la financiera del mismo nombre, que en mayo de 1989, en pleno período hiperinflacionario, había sido adquirida por el grupo integrado por Jorge Sánchez Córdova, Carlos Gómez, Luis Mornaghi y Pablo Mayoli. Posteriormente se incorporó, con 30% del capital, el empresario Miguel Melhem, de Panamericana de Plásticos y Reebok, y asociado con Pérez Companc en Petroquímica de Cuyo.
Finansur es un banco mayorista, especializado en administración de portafolios de inversiones y todo lo relacionado con el mercado de capitales. En el último ejercicio cerrado el 31 de agosto concretó ingresos por $ 15 millones, que según señala Sánchez Córdova se originaron principalmente en el trading de títulos públicos, un sector donde realiza operaciones por aproximadamente $ 600 millones mensuales, es decir, algo más de $ 7.000 millones anuales. Entre los operadores del Mercado Abierto Electrónico (MAE) ocupa la 12° posición por el volumen de negocios realizados.
Otra porción de sus entradas, pero menor que la anterior, proviene de la administración de inversiones de terceros (private banking). El resto de sus ingresos se origina en el sector cambiario y en toda la operatoria de la banca comercial, cuyos únicos clientes son de las categorías A, AA y AAA.
Todo indica que en el ejercicio iniciado el 1í de septiembre sus ingresos mostrarán un significativo repunte, promovido fundamentalmente por la incorporación de nuevos servicios. Uno de ellos es el de comercio exterior, a cargo de Hector Rabuñal, anterior titular del área internacional del Republic
National Bank.
Córdova le atribuye a este sector una gran relevancia en el futuro inmediato; según sus cálculos, a fines de año ya figuraría entre las actividades más importantes de la entidad.
FACTORING E INVERSIONES EXTERNAS.
En diciembre el banco creó el área de Negocios Especiales, dirigida por Enrique Pochat (ex gerente comercial de Tutelar). Este rubro se dedicará fundamentalmente a operaciones de factoring: descuento de facturas de empresas de primera línea, pero con la particularidad de que, una vez
concretada la operación, el banco asume el riesgo. Esta es la principal diferencia con las operaciones comunes de descuento, en las que se sigue asumiendo ante la institución bancaria el riesgo de que la empresa firmante del documento no lo levante a su vencimiento.
Córdova considera que en menos de dos años el volumen de negocios en este sector bordeará $ 50 millones. Los principales beneficiarios serán las pequeñas y medianas empresas, que por este procedimiento pueden encontrar una forma viable de financiar sus actividades a costos razonables.
Los planes inmediatos incluyen también el refuerzo del área de finanzas y research, para lo cual el banco incorporó a Roberto Zorgno, uno de los ex socios de Macroeconómica, que tendrá a su cargo perfeccionar la administración de la cartera de títulos y coordinar todos los análisis que
semanalmente se envían a bancos y a clientes del exterior.
Sobre este aspecto, Córdova sostiene que existe por parte de los inversores externos un notable interés por invertir en el país, acentuado tras el reciente acuerdo Menem-Alfonsín, que a los ojos de los inversores foráneos brinda seguridades de continuidad a la actual política económica.
Las dos terceras partes de las inversiones externas se canalizan hacia los títulos públicos, principalmente Bonos Brady, Bocones y el Global Bond, de reciente lanzamiento. Todos estos títulos, señala Zorgno, son de vencimiento posterior al año 2000, lo que -revela un alto grado de seguridad de que no se producirán cambios fundamentales en la política económica durante los próximos años”.
Entre 20 y 25% de esas inversiones se canalizan hacia las acciones, especialmente las pertenecientes a empresas recientemente privatizadas. Este es otro aspecto muy importante, sostiene, porque se observa una tendencia creciente a constituir carteras de mediano plazo (5 años), contrariamente a lo
que ocurría hasta mediados de 1992, cuando la mayoría de las inversiones estaban dirigidas a obtener ganancias rápidas.
La tendencia a constituir carteras de mediano plazo se consolida con la creciente participación en el mercado local de los Fondos de Pensión y de los Fondos Mutuos de Estados Unidos, que por ser inversores institucionales planifican las carteras a plazos relativamente largos.
El resto de las inversiones externas se canaliza en forma directa, a través de compras de empresas locales o de realización de proyectos de inversión, fundamentalmente en el área de la industria de la alimentación y el sector energético (petróleo, gas y electricidad).
RUMBO A NUEVA YORK.
En cuanto a las perspectivas futuras del banco, Córdova sostiene que la política está orientada a lograr una creciente participación en el mercado de capitales local e internacional, complementada con una activa y creciente penetración en el área de comercio exterior. La actividad de private
banking “también será intensificada, igual que la de administración de portafolios, manteniendo a su vez permanentemente actualizados los servicios de ingeniería financiera a las empresas”.
Para el año 2000 Córdova vislumbra al banco con un volumen de negocios seis o siete veces superior al actual, para lo cual estima necesario abrir nuevas sucursales en el país y una en Nueva York.
Actualmente posee únicamente la casa central en Bahía Blanca y la sucursal en la Capital Federal, aunque los planes futuros prevén trastrocar estos papeles.
Estos planes incluyen, además, la posibilidad de que en 1996 la institución se incorpore al mercado bursátil para reforzar su patrimonio. Con ese mismo propósito, el banco se propone aumentar este año su capital en $ 5 millones, una cifra importante si se considera que a fines de agosto último el
patrimonio neto ascendía a $ 11 millones, contra $ 7,4 millones de igual mes de 1992 y $ 3,8 millones en 1991.
Las utilidades netas del ejercicio cerrado en agosto ascendieron a $ 2,9 millones, equivalentes a 26,7% del patrimonio neto y 3,6% del activo total, que entonces sumaba $ 81,6 millones.
A esa fecha el activo total alcanzaba a $ 81,6 millones y superaba en casi 8 veces al patrimonio neto, que ascendía a $ 11 millones, integrado fundamentalmente por las ganancias acumuladas ($ 6,5 millones).
Recientemente se presentó a la licitación de la Caja Nacional de Ahorro y Seguro en asociación con el banco UNB, el Hambros Bank de Inglaterra y White Hall Financial Group, de Estados Unidos. La posibilidad de ganar esta licitación significará para Finansur entrar de lleno en tres sectores en los que hasta ahora no interviene: seguros, banca minorista y fondos de pensión, aunque en este último rubro, si no lo hace a través de la Caja de Ahorro, buscará una asociación “con una entidad gremial empresaria, compañías nacionales y una aseguradora del exterior”.
