viernes, 3 de abril de 2026

    La conquista financiera

    Mientras que en España el difícil entorno operativo
    parece haber llevado a una tregua en las guerras de precios, los
    grandes bancos españoles, en especial Banco Bilbao Vizcaya
    (BBV) y Banco Santander, parecen estar librando una guerra
    inversionista en América latina.

    El Banco Central Hispano (BCH) también actúa en el
    continente pero es menos agresivo que el BBV y el Santander, luego de
    emerger de una reestructuración. Cada uno de ellos está
    adoptando una técnica de inversión diferente en los
    países de la región. También Argentaria
    está activa a través de la red de su subsidiaria, el
    Banco Exterior de España.

    Los tres bancos españoles tienen grandes ambiciones en
    Latinoamérica. Las inversiones del Banco Santander, con
    presencia en la región durante más de 40 años,
    alcanzarán un valor contable consolidado de US$ 1.556 millones
    después de la fusión del Banco Santander Chile y del
    Banco Osorno y La Unión, según anunció el
    presidente Emilio Botín en la declaración de los
    resultados del banco de mediados de 1996. Botín calcula que en
    los próximos años la inversión directa total del
    banco en América latina será cercana a 20% del total de
    las cuentas de capital del grupo.

    Matías Rodríguez Inciarte, vicepresidente segundo,
    comenta que en términos netos esto significaría que el
    Banco Santander podría agregar alrededor de US$ 500 millones
    en inversiones en la zona, siempre y cuando encuentre oportunidades
    con el rendimiento apropiado que cree valor para los accionistas.
    Inciarte sostiene que Santander apunta a conseguir un rendimiento del
    capital accionario superior a 20% para cualquier inversión que
    realice en la zona. Sin embargo, insiste en que el banco “no
    invierte por invertir sino porque creemos que van a ser inversiones
    rentables”.

    El objetivo de BBV, explica Luis Bastida Ibargüen, director
    financiero, es “empezar el 2000 con una fuerte presencia en
    Latinoamérica, lo que significa estar en los (cinco o seis)
    países más importantes de América latina con
    participaciones en los principales bancos”. A pesar de que BBV
    es un inversionista más reciente que Santander en la
    región, en los últimos años construyó su
    presencia allí con fuerza. Su último movimiento fue
    tomar control del Banco Francés de la Argentina, una de las
    entidades mejor gerenciadas y más innovadoras del
    país.

    El BCH, Banco Central Hispano, al igual que Santander, también
    cuenta con una larga historia en la región, con herencias de
    inversiones en bancos desde comienzos de la década del
    ‘60 realizadas por el Banco Central y el Banco Hispano Americano
    antes de su fusión en 1991. El objetivo de BCH, explica
    Antonio Escámez Torres, director y gerente general a cargo de
    la división de asuntos internacionales, es ser uno de los tres
    grupos financieros más grandes en cada uno de los mercados en
    los que opera, y adquirir presencia en otros mercados en los que hoy
    no la tiene.

    Mientras que la meta principal de Argentaria está en las
    operaciones nacionales, el segundo objetivo en importancia es
    Latinoamérica, comenta Francisco Gómez Roldán,
    gerente general del sector de actividades minoristas del grupo. Su
    controlada, Banco Exterior de España, posee una red de
    subsidiarias en América latina construida a fines de los
    años ‘70 y ‘80, que no fueron rentables cuando se
    formó Argentaria en 1991. Estas subsidiarias fueron
    reestructuradas y la mayor parte de las actividades minoristas,
    excepto las de Panamá y Paraguay, fueron cerradas. Las
    operaciones restantes del grupo en América latina se
    concentran en las actividades empresariales, comerciales, financieras
    y de importación y exportación. En 1996 fundó el
    Banco Exterior de América, con sede en Montevideo, a
    través de la fusión de sus subsidiarias en Uruguay,
    Chile y la Argentina. Se especializará en operaciones
    bancarias empresariales y de comercio exterior, y se estima que
    permitirá una explotación más eficiente de los
    flujos de capital en los países del Mercosur.

     

    La lucha constante, mercado por mercado

    La puja por las inversiones en América latina se
    llevó a cabo con jugadas fuertes en 1995 en Perú, donde
    BBV realizó una oferta mejor que su rival Santander por la
    compra del Banco Continental. Santander se apresuró a
    continuar con la adquisición de los bancos InterAndino y
    Mercantil, que luego fusionó.

    En México, BBV incrementó su participación de
    20,65% a 70% en el Grupo Financiero Probursa, que controla al BBV
    Mercantil, antes llamado Multibanco Mercantil Probursa.

    Durante 1996, la acción más importante se llevó
    a cabo en Chile, Colombia y México. El Banco Santander
    creó la mayor institución financiera de Chile, con US$
    7.900 millones totales en activos a través de la fusión
    del Banco Santander Chile, su subsidiaria, con el Banco Osorno y La
    Unión, el 1º de julio pasado.

    El Banco Santander compró una porción adicional de
    25,5% del banco ampliado luego de la fusión, por una suma
    cercana a US$ 495 millones, lo que aumentó su
    participación a 74,7%.

    BBV aún no realizó adquisiciones en Chile; Bastida
    explica que el banco estuvo al tanto de prácticamente todas
    las oportunidades que había en el país pero las
    rechazó, incluida la concerniente al Osorno, por considerar
    que los precios eran extemadamente altos.

    Pero el BBV sí aumentó sus operaciones mexicanas con la
    compra de las redes de sucursales de Banca Cremi y Banco de Oriente,
    y así casi duplicó las 143 sucursales de BBV Mercantil.
    Cremi y Oriente estaban bajo el control del fondo de garantía
    de depósitos del gobierno mexicano.

    Bastida explica que el BBV adquirió las redes de
    distribución, bienes raíces y relaciones con clientes
    en depósitos de ambos bancos por un precio “proporcional
    a lo que compramos”. BBV Mercantil tenía la
    infraestructura pero necesitaba un mayor volumen de negocios, agrega.
    Bastida considera la operación mexicana como un negocio con
    crecimiento, que BBV ampliará tanto en forma orgánica
    como a través de adquisiciones.

    Durante los últimos meses en México se dio una
    especulación de mercado por la cual Santander estaba
    interesado en InverMéxico. José García-Cantera,
    al mando de las investigaciones en Latinoamérica para Salomon
    Brothers, estimó que InverMéxico era un objetivo
    más factible para Santander, pero que otros varios bancos,
    incluido el Banco de Boston, también mostraban interés
    por adquirirlo. Finalmente, en noviembre, Santander anunció
    que pagaría US$ 378 millones por 75% del Banco Mexicano,
    filial del grupo financiero InverMéxico y 4º banco del
    país, con US$ 11.000 millones en depósitos.

    En Colombia, BBV adquirió 40% del Banco Ganadero, el mayor
    banco del país, por US$ 328 millones, en un acuerdo que se
    cerró el 25 de agosto. BBV pagó menos de una vez y
    media el precio accionario, lo que representó una
    relación precio-ganancias menor a 10 en 1996, comenta
    Bastida.

    El Banco Ganadero posee una sólida base de capital y es muy
    probable que extienda su posición en el mercado interno tanto
    a través del crecimiento orgánico como de las
    adquisiciones, explica. En su calidad de banco comercial universal,
    sirve al sector minorista, a las medianas y grandes empresas de
    Colombia y realiza actividades internacionales en los países
    cercanos.

    Por su parte, BCH firmó un acuerdo preliminar por el que se
    compromete a pagar US$ 250 millones por una participación
    minoritaria en el Banco de Colombia, 2ª entidad de ese
    país.

     

    Movimientos y estrategias

    En Chile, el Banco Santander Chile, luego de su fusión con Osorno, tiene
    pocas probabilidades de seguir siendo el mejor jugador por mucho tiempo: será
    superado por la próxima fusión del Banco O’Higgins con el
    Banco de Santiago, que creará una entidad con un total de activos cercano
    a US$ 10.000 millones y una participación de mercado de préstamos
    y depósitos estimada en 21%.

    El Banco O’Higgins está controlado en 77% por el holding OHCH, del
    cual BCH y su socio estratégico chileno, el Luksic Group, poseen 50%
    cada uno. Escámez, del BCH, estima que la fusión tendrá
    lugar el primer semestre de este año.

    En diciembre de 1995, mediante un acuerdo entre BCH y Luksic, OHCH se agrandó
    y hoy incluye a los bancos subsidiarios de ambos grupos del Cono Sur de América
    latina. Ya controlaba al Banco O’Higgins y también tomó el
    control del Banco de Santiago, Banco Tornquist de la Argentina, que BCH adquirió
    en 1995, Centro Hispano Banco (Uruguay), Banco de Asunción de Paraguay,
    Banco del Sur, adquirido por BCH a comienzos de 1996, y Banco del Libertador
    de Perú. Los bancos Sur y Libertador se fusionaron. En tanto, vendió
    una subsidiaria de Puerto Rico, BCH Puerto Rico, a Santander.

    Escámez señala que el holding podría tener un interés
    conjunto en el futuro en Bolivia. En México, BCH tiene una participación
    de alrededor de 10% en el Grupo Financiero Bital, que posee 95,9% del Banco
    Internacional de México.

    En Venezuela, Santander se alzó con 90% de la segunda institución
    de ese país, el Banco de Venezuela, que estaba bajo control del gobierno
    desde la crisis de 1994/1995. Poco después, el BBV anunció la
    compra de 40% del más grande aún Banco Provincial, que posee entre
    22 y 24% de market share. Santander también tiene interés en realizar
    inversiones en Brasil, y no hace mucho desembarcó en Colombia a través
    de la compra de 55% del Banco Comercial Antioqueño.

    BBV, sostiene Bastida, está en busca de más oportunidades de inversión
    en la Argentina y Chile para sumar a sus operaciones en la región. Bastida
    considera que Brasil es la pieza que les falta en su estrategia latinoamericana.
    Dado que el banco persigue una participación de mercado de al menos entre
    5 y 10% en los países en los que invierte, en Brasil esto implicaría
    una “inversión bastante considerable”. Se trata de “un
    mercado más complicado y más competitivo”, señala
    Bastida; el banco pospuso las inversiones y lo está estudiando con detenimiento.

    Bastida agrega que cualquier presencia significativa en la Argentina y Chile
    requerirá una inversión de US$ 500 millones para ambos países,
    mientras que Brasil podría representar otros US$ 500 millones, desde
    ahora hasta el año 2000. Según Escámez, BCH no busca actualmente
    ninguna adquisición en Latinoamérica, pero es probable que estudie
    distintas oportunidades en el futuro, por ejemplo en Perú.

    Las opiniones están divididas respecto de qué banco tiene la mejor
    estrategia en la región. Bastida explica que la estrategia de BBV es
    “exportar las capacidades que tenemos en España en operaciones bancarias
    minoristas a nuevos mercados”. El BBV adquirió los mayores intereses
    en bancos líderes de los países más importantes de América
    latina.

    El objetivo principal de Santander en Latinoamérica también está
    en las operaciones bancarias comerciales, a pesar de que tienen una proporción
    mayor de actividades en la banca de inversiones que BBV. Cerca de 75% de sus
    operaciones en América latina corresponden a la banca comercial, y otro
    25% a la banca de inversiones. También cuenta con fondos de pensiones
    privados en la Argentina y Chile y pronto lanzará uno en México.
    Mientras que BBV convoca a ejecutivos de España para administrar sus
    operaciones latinoamericanas, el Banco Santander designa ejecutivos locales
    con años de experiencia en la conducción de las operaciones del
    banco en América latina.

    Según algunos analistas, el Santander tiene fama de comerciante y se
    preguntan si invierte en Latinoamérica a largo plazo. El banco responde
    que establece una diferencia entre su actividad principal y sus actividades
    secundarias: “Si compramos bancos, nuestra intención es quedarnos”.

    Algunos especialistas creen que el modelo de expansión de BBV es “más
    razonable” que el de Santander, teniendo en cuenta sus sistemas. Es probable
    que BBV esté mejor preparado para controlar sus operaciones en América
    latina debido a que es una extensión del banco en España. La entidad
    está implementando sistemas y solicitudes en la región que son
    reflejo de la manera en que trabaja en España, y que generarán
    “una productividad y un control fabulosos”.

    Pero otras opiniones sugieren que el perfil de riesgo de BBV es probablemente
    mayor, dado que su presencia fue más reciente, mientras que el crecimiento
    de Santander, si bien realizó varias adquisiciones, fue más orgánico,
    construido sobre su mayor conocimiento y experiencia en la región.

    En España algunos ejecutivos del sector son escépticos respecto
    del último desplazamiento hacia el Nuevo Mundo, y recuerdan la historia
    de inestabilidad política y económica de la región. El
    Banco Popular Español y Bankinter se encuentran entre las entidades españolas
    que deliberadamente no se unieron a la carrera hacia América latina,
    mientras que el Banco Español de Crédito, cuya casa matriz es
    Santander, también apunta al mercado interno.