viernes, 3 de abril de 2026

    Detrás de un vidrio oscuro

    Ventas previstas para el semestre siguiente a
    cada medición




    Con ésta, suman 15 las encuestas semestrales de expectativas
    de los empresarios que, desde 1991, MERCADO ha encomendado al
    sociólogo Heriberto Muraro (quien diseñó la
    investigación) y a la firma Telesurvey (a cargo del
    procesamiento de la información).

    Los resultados de esta consulta, realizada entre directivos de las
    compañías líderes de la Argentina, ha sido no
    sólo un instrumento útil para conocer el signo de sus
    expectativas. También permitió evaluar el clima de los
    negocios, la confianza en la conducción económica y
    muchos otros factores decisivos en el comportamiento de los
    empresarios.

    En ese sentido, el panorama que surge de esta última
    medición es particularmente revelador, sobre todo por sus
    contrastes frente a la encuesta de diciembre, que mostraba a los
    dirigentes de empresa firmemente optimistas, a pesar de las
    conmociones políticas (el 26 de octubre sobrevino la primera
    derrota de alcance nacional del oficialismo en las urnas) y
    económicas (ya eran visibles entonces los efectos de la crisis
    asiática).

    Seis meses después, y sin que haya ocurrido nada
    notoriamente catastrófico, la fe de los empresarios en el
    porvenir inmediato muestra severas grietas.

    Las estimaciones con respecto a la evolución de las ventas
    de su propia empresa durante el resto del año (un elemento
    clave en la medición de las expectativas) se dividen por
    partes iguales entre quienes prevén un incremento y quienes
    creen que las cosas seguirán iguales o tenderán a
    empeorar.

    Vale la pena tener en cuenta que la proporción de 50% de
    encuestados que prevén ventas algo o muy superiores muestra
    una notoria caída frente al índice de 71% de fines del
    año pasado, y es la más baja desde julio de 1995
    (cuando la recesión del tequila hizo descender los
    pronósticos favorables a sólo 17%). En esta
    ocasión, además, las predicciones negativas (21%) son
    virtualmente iguales a las que surgieron en medio de la crisis del
    ´95 (cuando llegaron a 22%).

    En sintonía con los vaticinios de estancamiento o
    retracción de las ventas, avanza también la
    percepción de un escenario de deflación. Cuatro de cada
    diez empresarios encuestados cree que los precios de sus productos
    registrarán una caída en los próximos seis meses
    (en diciembre, sólo 27% adhería a esta opinión).

    Tal vez por eso, en esta primera mitad del año
    descendió fuertemente (de 20 a 8%) la proporción de los
    que se manifiestan preocupados por el costo de los insumos o materias
    primas. En esta materia, los impuestos y los costos salariales siguen
    siendo los factores a los que se presta mayor atención:
    trepó abruptamente (de 9 a 20%) el grado de inquietud con
    respecto a la evolución de los costos financieros.

     

    Un frío frente externo

    En cuanto a las perspectivas de exportar, a la hora de responder
    por sí o por no, los empresarios se muestran levemente menos
    optimistas que en diciembre: 62% contesta afirmativamente, un
    índice cercano al 65% de fines del año pasado, pero muy
    lejos del 71% de julio de 1996.

    Entre quienes planean concretar exportaciones en la segunda mitad
    del año, los planes son decididamente modestos: seis de cada
    diez planean colocar menos de la quinta parte de su producción
    en el exterior. Los que ambicionan llegar a los mercados
    foráneos con 40 a 80% de su producción representan, en
    cambio, apenas 16% de la muestra (en diciembre, sumaban 23%).

    El elemento de la incertidumbre asoma cuando se pretende indagar
    en las razones del pesimismo en el frente externo: casi cuatro de
    cada diez encuestados no explican porqué prevén una
    caída de sus exportaciones. Y suman 23% los que no arriesgan
    una respuesta con respecto al grado de rentabilidad que puede
    esperarse de las ventas al exterior. (En este renglón, la
    categoría no sabe/no contesta llegaba a sólo 2% en
    diciembre.)

     

    Abastecimiento abundante

    El horizonte de la anticipada retracción se advierte en los
    pronósticos sobre la provisión de insumos para
    empresas. Sigue siendo ampliamente mayoritaria la proporción
    (77%) de los que no avizoran problemas importantes. Pero ahora llegan
    a 14% los que pronostican un exceso de oferta (frente a sólo
    7% en diciembre pasado).

    Son también más (22%, en lugar del índice de
    17% registrado a fines del año pasado) los que prevén
    una reducción de los costos de sus principales insumos.

    No se advierten cambios, sin embargo, en las previsiones acerca de
    la fuente de abastecimiento. Uno de cada cuatro encuestados planea
    abastecerse exclusiva o predominantemente en el exterior.

     

    Sueldos descongelados

    Es muy llamativo el panorama que surge al examinar las
    predicciones de los empresarios durante los últimos
    años con respecto a la evolución de los sueldos de sus
    empleados.

    A fines de 1996 se quebró la tendencia mayoritaria a
    estimar incrementos salariales inferiores a la inflación.
    Desde entonces, vienen creciendo sostenidamente los
    pronósticos de aumentos de sueldos superiores al índice
    inflacionario. Esto vuelve a confirmarse ahora, con 31% de respuestas
    afirmativas en ese sentido (dos años atrás, el
    índice llegaba a un magro 8%).

    La decisión de la empresa sigue siendo el factor más
    frecuentemente mencionado (en 69% de los casos) como causa de los
    aumentos salariales. Pero las presiones sindicales externas e
    internas aparecen aquí con una gravitación
    inusitadamente alta: 26%, cuando en diciembre sólo 8% de los
    empresarios las citaba como determinantes de los incrementos de
    sueldos.

    La necesidad de mejorar la rentabilidad del negocio sigue siendo
    el argumento favorito de los que vaticinan una caída de los
    salarios reales. Pero la proporción bajó con respecto a
    seis meses atrás: 63% frente a 72%. En contrapartida, se
    duplicó la proporción (de 7 a 15%) de los que admiten
    que la retracción de sueldos se originará en un bajo
    nivel de actividad.

    Quizá por las mismas razones por las que los empresarios
    prevén un mayor impacto de las presiones sindicales en la
    evolución de los sueldos, también aumentan las
    expectativas de enfrentar planteos laborales en el próximo
    semestre. Ahora 54% cree que habrá conflictos (aunque
    manejables), en tanto que los que opinaban así en diciembre
    sumaban 48%. Y, aunque sigue siendo moderado (16%), el porcentaje de
    los empresarios que temen que los conflictos laborales afecten las
    ventas es el más elevado desde julio de 1995.

    Consecuentemente, viene descendiendo también el
    índice de respuestas que pronostican relaciones fluidas y
    cordiales con los delegados sindicales: 60% en julio del año
    pasado, 57% en diciembre y 55% ahora.

    En cuanto a la dotación de personal, una neta
    mayoría de 57% no espera cambios; y disminuyeron de 31 a 26%
    los que pronostican incrementos en la nómina.

     

    El recurso del crédito

    La coherencia que exhibe el cuadro de resultados de esta encuesta
    encuentra una aparente excepción en el capítulo del
    endeudamiento. Ante un panorama de retracción de la actividad
    como el que trazan las respuestas de los encuestados, la
    lógica induce a suponer que los empresarios se
    mostrarán renuentes a contraer nuevas deudas.

    Sin embargo, 22% de los encuestados (la proporción
    más alta de los últimos tres años) planea
    recurrir al crédito en mayor medida que antes. Algo más
    de la mitad (53%) no prevé cambios en este terreno. Y
    sólo 24% proyecta un nivel de endeudamiento menor que el del
    primer semestre. Esto podría conducir a la conclusión
    de que los empresarios argentinos no avizoran una recesión
    prolongada, sino un bache transitorio, y optan por buscar auxilios
    financieros que les faciliten el tránsito.

    Ahora bien, el crédito puede ser percibido como una
    necesidad y puede haber mayor disposición a buscarlo, pero el
    acceso a las fuentes no parece sencillo. En diciembre, algo
    más de un tercio (35%) de los encuestados pensó que se
    facilitaría la obtención de financiamiento. Ahora,
    sólo 22% sigue mostrándose optimista en este terreno.

     

    ¿Y las inversiones?

    Las expectativas con respecto a la utilización de la
    capacidad instalada constituyen otro importante indicador del estado
    de ánimo (y el rumbo de los planes) de los empresarios.

    Se mantiene en torno a 15% la proporción de los que planean
    trabajar a capacidad plena. Pero hay un descenso sustancial (de 54 a
    37%) en la franja de los empresarios que anticipan un aprovechamiento
    razonablemente bueno de sus instalaciones (entre 80 y 99%). Y casi
    llega a duplicarse el número de los que no creen que lleguen a
    utilizar más de 80% de su capacidad.

    Esta cuestión deriva, naturalmente, hacia otro tema de
    importancia estratégica: la disposición a invertir. Y
    aquí, los signos son inequívocos. Por una parte, hay un
    descenso notable (de 86 a 77%) en el índice de respuestas
    afirmativas acerca de los planes de realizar alguna inversión
    en el próximo semestre. Y entre los que proyectan hacerlo, 53%
    no planea invertir más de US$ 1 millón (en diciembre,
    sólo 20% se inscribía en esta categoría).

    En cambio, se redujo a menos de la mitad (de 26 a 12%) la franja
    de empresarios que prevé inversiones superiores a los US$ 20
    millones.

     

    Ganancias y pérdidas

    En cuanto a la rentabilidad esperada para los negocios hay una
    baja pronunciada, de 87 a 63%, en las respuestas positivas. La
    neutralidad gana adeptos (21% no pronostica cambios). Pero lo
    verdaderamente sugestivo es el pico de 15% en los pronósticos
    de resultados deficitarios, un récord que no llegó
    siquiera a registrarse en la peor época del tequila.

    Se advierte, aquí, una estrecha correlación con la
    percepción que tienen los empresarios acerca de su propio
    estado de ánimo. En la medición de diciembre del
    año pasado, 9% se declaraba muy optimista; en esta
    ocasión, esa categoría ha quedado desierta. Y las
    huestes de los optimistas moderados se redujeron casi a la mitad, al
    descender de 70 a 39%. En contrapartida, claro, las filas del
    pesimismo se nutrieron generosamente: pasaron de 5 a 34%.

     

    El gobierno en la mira

    A diferencia de lo que se observó en otros períodos
    de ascenso del pesimismo, en esta ocasión, el malhumor de los
    empresarios golpea duramente en la imagen de la conducción
    económica. Aun en plena eclosión del tequila se
    registró un índice positivo de 34% con respecto a la
    credibilidad de la gestión económica oficial. En esta
    encuesta, la proporción desciende a un escuálido 6%.

    La tendencia se repite en casi todas las áreas relacionadas
    con la conducción gubernamental. Una contundente
    mayoría de 57% (frente a 38% en la medición de
    diciembre) prevé un impacto de la política fiscal
    desfavorable para su empresa. El resultado es aún más
    ominoso cuando los empresarios pronostican los efectos de las medidas
    económicas en general: 46% baja el pulgar (vale la pena
    recordar que a fines del año pasado sólo 11% dio
    respuestas negativas). Y el índice de expectativas favorables
    sencillamente se derrumba: de algo más de la mitad (52%) en
    diciembre a un magro 11% en esta encuesta.

    D. V.

     

    Ficha técnica

    Esta encuesta de expectativas para el segundo semestre de 1998 fue
    elaborada sobre la base de 148 respuestas de altos directivos de
    empresas pertenecientes a 44 sectores de actividad. De las firmas
    consultadas, 25% son filiales de compañías extranjeras.

    Los resultados de las encuestas anteriores fueron publicados en
    las ediciones de MERCADO de agosto y diciembre de 1991; agosto de
    1992; enero, julio y diciembre de 1993; julio de 1994; enero y julio
    de 1995; febrero y julio de 1996; enero, julio y diciembre de 1997.

     

    Cuadros



























































































    ¿Cómo estima que
    serán las ventas del segundo semestre de 1998 con
    relación a igual período de 1997?


    ¿Cómo estima que
    será el nivel de precios de sus productos en moneda
    constante del segundo semestre de 1998, con relación
    a igual período de 1997, utilizando como deflactor el
    índice de precios mayoristas nivel
    general?


    ¿Cuál es el ítem de
    aumento de sus costos que más lo preocupa en este
    momento?


    ¿Su empresa estima realizar
    exportaciones durante 1998?


    ¿Qué porcentaje de su
    producción o de las ventas totales destinará
    durante el corriente año a la
    exportación?


    Si estima realizar exportaciones,
    ¿cuál será el comportamiento de las
    mismas en dólares con relación a
    1997?


    Si las exportaciones previstas
    resultaran inferiores o si no proyecta exportar,
    ¿cuál de estos motivos es el principal de esa
    situación?


    ¿Cómo estima que
    será la rentabilidad de sus exportaciones?



    Con relación al abastecimiento
    de sus principales insumos, ¿cuál cree que
    será la situación durante el segundo semestre
    de 1998?


    Con relación a los costos de
    sus principales insumos, ¿cuál será el
    comportamiento de sus precios en moneda constante durante
    1998 con relación a 1997?


    ¿Dónde compra sus
    insumos?


    Si seguirá importando insumos
    en 1998, ¿cuál será la facilidad para
    acceder a ellos?


    Con relación a la
    política arancelaria, ¿qué incidencia
    tendrá sobre las importaciones de su empresa en 1998
    con relación a 1997?


    De acuerdo con sus conjeturas o
    estimaciones, ¿cuál será su
    política salarial en términos reales durante
    el segundo semestre de 1998 con relación a
    1997?


    Si estima que los salarios
    aumentarán en 1998 por encima de la inflación,
    ¿cuál podría ser la causa?



    Si estima que los salarios
    aumentarán por debajo de la inflación en el
    segundo semestre de 1998, ¿cuál podría
    ser la causa?


    Con respecto a los conflictos laborales,
    ¿cuál estima que será la situación
    en el segundo semestre de 1998?


    En caso de haber conflictos,
    ¿cuál podría ser la
    consecuencia?


    Con respecto a las relaciones de la
    gerencia con los delegados internos, ¿cómo las
    calificaría?


    ¿En cuánto estima que
    variará la dotación de esa empresa durante el
    segundo semestre de 1998?


    En 1998, ¿cómo será
    el endeudamiento de su empresa?


    Con respecto al crédito
    bancario en 1998, ¿cómo lo calificaría en
    relación con 1997?


    En promedio para todo 1998,
    ¿cuál será la capacidad utilizada de las
    instalaciones productivas de esa empresa?



    Con respecto a 1997, ¿cómo
    será la capacidad utilizada en 1998?



    Durante 1998, ¿su empresa
    realizará inversiones en plantas nuevas, proyectos
    nuevos, expansiones o compras de bienes de
    capital?


    Si en 1998 hará inversiones,
    ¿de qué montos serán? (en US$
    millones)


    Si hará inversiones en 1998,
    ¿cómo serán con respecto a
    1997?


    ¿Cómo estima que
    será el resultado operativo final de su empresa en
    1998?


    ¿En cuánto estima que
    será la variación porcentual de la tasa de
    inflación durante el segundo semestre de
    1998?


    ¿Cuál cree que será
    la variación del precio del dólar durante el
    segundo semestre de 1998?


    ¿Cuál cree que será
    la variación de la tasa de interés activa
    durante el segundo semestre de 1998?


    ¿Cuál cree que será
    la variación de los precios de los servicios
    públicos durante el segundo semestre de
    1998?


    Con respecto a la reforma tributaria,
    ¿cuál ha sido el impacto en términos de
    costos impositivos?


    En relación con las
    privatizaciones, ¿cómo considera que
    seguirá el proceso?


    ¿Cuál es su opinión
    sobre las privatizaciones realizadas hasta la
    fecha?


    Hablando específicamente de su
    empresa, ¿cómo considera que será la
    repercusión en ella de las medidas adoptadas por el
    equipo económico?


    ¿Cuál es su opinión
    sobre las cuentas del Estado?


    ¿Cuál considera que es el
    grado de credibilidad económica en la gestión
    del ministro Fernández en el próximo
    año entre los empresarios del sector que corresponde
    a su empresa?


    ¿Cómo considera la
    incidencia de los procesos de integración del
    Mercosur en 1998 en su empresa?


    ¿Cómo definiría
    usted sus expectativas acerca de la economía
    argentina para el segundo semestre de 1998?



    Hablando específicamente de su
    empresa, ¿ha observado que en alguno de los rubros que
    produce y comercializa se han perdido ventas debido a la
    importación de bienes sustitutivos?



    ¿Qué porcentaje de las
    ventas totales de su empresa calcula usted que se pierde
    debido a la importación de bienes
    sustitutivos?


    ¿Considera usted que las medidas
    de desregulación de la economía han
    contribuido mucho, algo, poco o nada a disminuir los costos
    de producción de su empresa?