Denuncia por descarte y uso de “calcetín” en el buque fresquero Nddanddu

La acusación surgió tras el relato de tripulantes que describieron el descarte de más de 3.000 cajones de merluza para completar bodega con calamar en aguas patagónicas, un episodio que reabrió el debate sobre controles en alta mar, selectividad en redes de arrastre y el cumplimiento de la Resolución CFP N° 8/2010

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La denuncia de tripulantes del buque fresquero Nddanddu instaló una discusión sobre prácticas de pesca, descarte de capturas y cumplimiento de normas de selectividad en aguas patagónicas. Los marineros describieron una operatoria orientada a llenar la bodega exclusivamente con calamar, que derivó en el descarte de toneladas de pescado y en la presunta utilización de un dispositivo prohibido en redes de arrastre.

José Rodríguez, primer pescador de la embarcación, relató a Revista Puerto que la tripulación pasó jornadas enteras devolviendo al océano miles de ejemplares sin vida. En ese marco, el descarte alcanzó “más de tres mil cajones de merluza” arrojados al agua para reunir “apenas ochenta cajones de calamar”. También aseguró que realizaban “unos cuatro lances de trescientos cajones por día” y que “tiraban todo al mar”, con un volumen de alimento desperdiciado que se acumuló a lo largo de las jornadas de pesca.

El episodio se desarrolló junto con fallas operativas que afectaron la logística a bordo. La embarcación perdió rápidamente la capacidad de generar hielo, un insumo clave para sostener la cadena de frío del pescado fresco. A pesar de esa carencia y del riesgo de pudrición de la carga retenida, las autoridades a bordo continuaron con los lances bajo presión de los armadores.

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Cuando los marineros decidieron frenar el descarte y exigieron regresar a puerto, la reacción inicial incluyó amenazas de desembarcarlos de oficio para no pagarles la marea. Esa intimidación no prosperó porque los trabajadores habían registrado el descarte en video con teléfonos celulares, lo que documentó la situación.

La denuncia también apuntó al uso de un “calcetín” dentro de la red de arrastre. Se trata de una malla interna más cerrada que anula la luz de la red principal y bloquea la salida de peces de menor tamaño. Rodríguez admitió que la red de arrastre tenía colocado ese aditamento, cuya utilización viola regulaciones del Consejo Federal Pesquero y del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP).

En ese punto, la Resolución CFP N° 8/2010 establece el uso obligatorio de dispositivos de selectividad comprobados, como el DEJUPA o las grillas Flexigrid, con una luz mínima de 120 milímetros en el copo, para permitir el escape de merluza juvenil y sostener su ciclo de desarrollo en el mar.

Juan Coustet, coordinador en Chubut de la Fundación Sin Azul No Hay Verde, sostuvo que el caso no sería aislado y lo vinculó al método de arrastre de fondo. “Deben ser investigadas y sancionadas con todo el peso de la ley”, dijo Coustet, y planteó avanzar con “auditorías inmediatas, monitoreo satelital transparente y la aplicación estricta de las resoluciones vigentes”.

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