PwC Argentina presentó los resultados de un sondeo sobre ajustes y proyecciones salariales, además de tendencias en payroll (procesos de liquidación de haberes). El relevamiento se elaboró entre el 20 y el 28 de enero de 2026, con la participación de 148 organizaciones de todo el país.
El estudio planteó un cambio de escenario respecto de los últimos tiempos. Tras un 2025 atravesado por tensiones entre inflación y salarios, el 2026 aparece con mayor previsibilidad: las proyecciones muestran una convergencia entre los ajustes salariales esperados y la inflación estimada.
En el balance de 2025, la inflación fue de 31,5%, mientras que los aumentos salariales promedio para el personal fuera de convenio alcanzaron el 29,56%, por debajo del índice de precios. Solo el 33% de las compañías otorgó incrementos iguales o superiores a la inflación oficial; el 67% restante quedó por debajo de esa referencia. Dentro de ese grupo, una parte evalúa recuperar la diferencia, aunque más de la mitad ya definió que no tomará acciones correctivas.
Para 2026, las empresas proyectan un ajuste salarial anual del 23% y una inflación esperada en torno a ese mismo valor. Esta estabilidad también se refleja en la planificación de los incrementos: crece el segmento de organizaciones que elige esquemas más espaciados. Casi la mitad de la muestra prevé realizar entre uno y tres ajustes durante el año.
“El dato más relevante de este sondeo es que las organizaciones empiezan a recuperar capacidad de planificación”, dijo Damián Vázquez, socio líder de Management Consulting de PwC Argentina.
El nuevo contexto impacta, además, en el rol de las áreas de Recursos Humanos. La estabilización del mercado abrió margen para revisar estrategias, incorporar esquemas de incrementos diferenciados por desempeño y reforzar herramientas de retención como bonos, beneficios y propuestas de valor.
En paralelo, el sondeo puso el foco en la transformación de los procesos de liquidación de haberes. Un tercio de las empresas opera con equipos internos, otro tercio con modelos mixtos y el resto con proveedores externos. Persisten obstáculos estructurales, como la complejidad normativa, los tiempos de procesamiento, los errores en los cálculos y la dificultad para integrar sistemas.
La digitalización muestra brechas: el 45% utiliza software especializado con automatización, el 33% opera con Excel u hojas manuales y el 22% se apoya en sistemas propios básicos. En ese marco, el 88% manifestó que cambiaría algún aspecto de su proceso de nómina, con prioridad en automatización, reducción de errores, optimización de tiempos e integración con otros sistemas. “La evolución del payroll se volvió un factor crítico para acompañar este nuevo escenario”, señaló Mariela Rendón, senior manager de People & Organisation de PwC Argentina.











