Cuando se privatizó el sistema eléctrico se optó por segmentarlo en generación, transporte y distribución. La visión del sistema integrado anterior, basado en las economías de escala de los grandes generadores (que todavía mantiene Francia, por ejemplo), fue desafiada por el desarrollo de la tecnología de ciclos combinados que, con significativos ahorros de inversión, permitió la irrupción del gas por cable y la rápida diversificación de la oferta eléctrica.
Como por el lado de la demanda hay consumidores cautivos que no tienen acceso directo a la negociación con los generadores (la realidad es siempre más sinuosa que el modelo), se establecieron reglas para conformar una suerte de pool de compras. En este caso, los generadores venden al pool bajo ciertas reglas y los consumidores le compran al pool bajo otras reglas diferentes. ¿A qué precios iba a comprar el pool la electricidad para los consumidores cautivos?
Determinación centralizada
En la organización del sistema eléctrico no se confió en el mercado. Quizá con razón, se imaginó la colusión de intereses entre generadores y distribuidores en perjuicio de los consumidores cautivos. Se estableció un sistema de determinación centralizada de los costos marginales (que ya regían el despacho unificado de las distintas unidades en el sistema anterior) a partir de los cuales se fijan los precios de negociación que rigen el mercado mayorista. Cuando el mercado opera con razonable competencia, el mercado spot no se impone; surge como producto de la transparencia informativa de las transacciones diarias. Una vez consolidado sirve como base de las transacciones a término y da lugar a la formación de un mercado de futuros. Todo esto beneficia la eficiencia de asignación de corto plazo y reduce riesgos de largo plazo.
En teoría, el costo marginal dibujado por los generadores incluye un cargo por los costos de capital de las plantas generadoras (potencia) vía probabilidad de falla y valor de la energía no suministrada. En la práctica, los generadores declaran como costo marginal el costo variable del combustible que utilizan para generar, a los efectos de mantener sus unidades en operación.
El precio spot ha bajado sistemáticamente por el aporte de generación hidroeléctrica de obras heredadas de la asignación planificada del sector y por la irrupción de la tecnología de ciclos combinados. Esto explica porqué mientras algunas centrales cierran y salen del mercado (las no integradas a una fuente de gas natural), otras ingresan atraídas por la buena rentabilidad, lo que provoca una nueva baja en los precios declarados a Cammesa (integran producción gasífera y generación eléctrica).
Riesgo de volatilidad
La cuestión es analizar si este espiral descendente de precios con salidas y entradas de plantas no lleva a un punto de inflexión cuando desaparezcan las condiciones de sobreoferta y se agote la factibilidad de los nuevos proyectos de ciclo combinado (el gas natural hoy tiene un mercado regional). Las reglas de juego determinarían en este escenario una volatilidad no deseable de precios por su impacto para los consumidores industriales y domésticos.
La existencia de un fondo de estabilización puede atenuar las variaciones bruscas, pero sólo en la medida en que tenga como referencia precios que reflejen los costos marginales de largo plazo.
No es lo que ocurre con el fondo estabilizador que actualmente gestiona Cammesa tomando en cuenta las referencias de precios estacionales que se obtienen promediando precios del mercado de contado.
La evolución regulatoria del mercado eléctrico debe privilegiar dos objetivos: la consolidación de un mercado contractual en el que los precios reflejen los costos marginales de largo plazo, y la mayor competencia a partir de la liberación total de usuarios cautivos y del ingreso de más comercializadores independientes.
En la transición, el paso de un mercado predominantemente spot (de contado) a un mercado predominantemente contractual (a término), puede promoverse permitiendo a las distribuidoras hacer el traslado a la tarifa de los precios contractuales promedios y estableciendo un mecanismo de contratación atomizada y abierta (por ejemplo, los contratos no podrán superar cierta cantidad de MW). El sistema dará lugar a la formación de un nuevo mercado de contado que será la base del mercado de futuros que permitirá más transparencia y menores riesgos.
