viernes, 10 de abril de 2026

    Estado de gracia

    De acuerdo con los datos de Trends Consulting/IDC Argentina, el mercado de integración de sistemas complejos, aquellos que unen disciplinas como informática, ingeniería, telecomunicaciones y automatización de procesos, sumó durante 1999 cerca de US$ 250 millones. Pero ante lo vasto de la definición del negocio de la integración, no es de extrañar que, dependiendo de con quién se hable y de la mirada que se tenga sobre este negocio, las estimaciones de su valor anual varíen desde el mínimo marcado por la consultora hasta US$ 1.000 millones.


    Lo que sí es seguro es que el mercado tiene un crecimiento anual de 15% a 20%, impulsado, por un lado, por las empresas que necesitan tercerizar procesos o, al menos, automatizarlos para ganar eficiencia y, por otro, por el Estado que, en el marco de una política de reducción de costos y de mejora de la calidad del gasto, promete convertirse en un cliente más que interesante para las firmas que se especializan en la integración de sistemas.


    A las declaraciones realizadas por funcionarios del gobierno nacional ­especialmente el vicepresidente Carlos Alvarez, que no se cansa de profetizar sobre las bondades de la tecnología y su papel en el seguimiento de las cuentas públicas­, se sumó, hace ya más de un año, la decisión de IBM de no realizar negocios con el sector público, debido a las derivaciones del caso Banco Nación. No obstante, la compañía mantiene sus negocios de integración en el sector privado. Por ejemplo, a principios de marzo IBM y Telefónica alcanzaron un acuerdo por el cual el gigante norteamericano se hará cargo del outsourcing de los sistemas informáticos de la operadora local, mediante un contrato de seis años por US$ 185 millones (ver página 78).


    Herederos


    De esta forma, la sociedad Siemens-Itron quedó, para muchos, como la heredera natural de los negocios de integración de sistemas en la esfera pública, dada la solidez tecnológica y las anchas espaldas financieras de la multinacional alemana.


    Itron fue creada en 1983 y adquirida cuatro años más tarde por el grupo Socma. Durante el año pasado, Siemens se quedó con 60% de la empresa, que pasó a llamarse Siemens-Itron Business Service (Sibs), mientras el restante 40% pertenece al grupo argentino.


    “Sin duda, el retiro de IBM de los negocios con el Estado generó un nicho que es aprovechado por Siemens-Itron”, asegura Gabriel Simcic, vicepresidente ejecutivo de Sibs. Y agrega: “Es un área muy importante y no hay proyecto de envergadura, sea de municipios, gobiernos provinciales o de la Nación, que no pase por nuestros escritorios, al menos para ser evaluado”.


    Aunque no se arriesga a dar valores del mercado total de integración, Simcic asegura que el negocio crecerá en forma sostenida por encima de 15% anual. “Durante el año pasado facturamos US$ 76 millones y la mitad provino del sector público; creemos que esta proporción se mantendrá en los próximos años”, afirma.


    Entre los clientes de Sibs se encuentran Aeropuertos Argentina 2000 y Correo Argentino. “Son empresas recientemente privatizadas y en las que hay que hacer de todo”, dice el ejecutivo. Y agrega: “En cuanto al resto del sector privado, además del sector financiero, las firmas del retail comienzan a ser fuertes demandantes de servicios de integración y outsoursing“.


    Con respecto al sector público, Sibs ya cuenta con experiencias en la integración de sistemas en oficinas de rentas de los gobiernos de las provincias de Salta, Misiones y San Luis y de la Ciudad de Buenos Aires, donde también trabajó para el sistema de control de tránsito y el Banco Ciudad. También implementó un sistema llave en mano de administración para el gobierno de la provincia de Neuquén y otro para la Anses. Y se apresta a presentar un proyecto para el Pami.


    El nuevo contrato


    “Buena parte de los negocios realizados con organismos públicos fue realizada mediante una inversión de riesgo por nuestra parte”, explica Simcic. Y añade: “Por ejemplo, en los casos de las oficinas de rentas, cobramos a medida que la provincia mejora la recaudación”. Este modelo de contrato es aplicado por Siemens también en el sector privado y comienza a ser desarrollado por Indra, ya que este modelo parece atraer la atención de los gobiernos que apuntan a realizar demostraciones de transparencia de gestión.


    Tras la fusión con Siemens, la división de funciones y de negocios parece ser una tarea compleja entre las dos compañías. “Estamos aprendiendo a trabajar en conjunto, pero ya establecimos claramente los roles de cada división de Siemens con Sibs, para potenciar las zonas grises“, dice Simcic.


    Como explica Fernando Huergo, gerente de la División Redes de Informática de Siemens: “En el caso concreto de una licitación, la estudiamos juntos, pero siempre va una sola persona a ver al cliente”. Tanto es así que ambos ejecutivos se sentaron a diseñar un sistema de cuentas target y, dependiendo del posicionamiento de una u otra empresa, se decide quién se hace cargo del cliente.


    Vienen marchando


    Otros jugadores también comenzaron a preparar sus armas para apuntar al sector público. Es el caso de Unysis, la empresa estadounidense que desde principios de siglo sabe sobrevivir a los cambios de paradigmas tecnológicos y que en la Argentina tiene presencia desde hace más de 75 años. Durante 1999 consiguió un contrato para informatizar la Corte Suprema y desde hace varios años cuenta con una oficina que se dedica a los negocios con el sector gubernamental.


    En el sector privado, Unysis implementó los servicios Memobox de Telefónica y las casillas de mensajes de la ex Miniphone, dividida entre Telecom Personal y Unifón, además de la uruguaya Antel. La corporación pretende que antes del año próximo 30% de sus ingresos provenga de servicios de tercerización.


    Por su parte, el grupo Techint creó en marzo del año pasado su división Intelligent Systems que, en sintonía con la operadora de telecomunicaciones del grupo (Techtel) y la proveedora de equipos (Alcatel-Techint), apuesta también a este negocio.


    Carlos Tordomar, director general de Intelligent Systems, cree que el mercado de integración de sistemas ronda en la Argentina US$ 1.000 millones anuales. Esta estimación surge de la visión que Techint tiene del negocio. “La integración de sistemas implica reunir distintas tecnologías, experiencias y capacidades, y agregar lo que le falta a esa unión de productos conocidos para conseguir un producto nuevo, con un alcance mayor que el de sus componentes por separado”, define Tordomar.


    El core business del grupo Techint es la realización de grandes obras de infraestructura, y con ellas siempre hay un proyecto de informatización o de automatización. “Por eso decidimos utilizar los conocimientos que adquirimos en negocios que no necesariamente provienen del núcleo de la compañía”, explica Tordomar.


    Desde su creación hasta octubre, Intelliget Systems facturó US$ 10 millones, cifra que se incrementará a cerca de US$ 100 millones en los próximos tres años. “Nuestro objetivo es aglutinar 10% del mercado antes de 2004 y para ello nos concentramos en la realización de sociedades que nos permitan incorporar más conocimientos”, dice Tordomar.


    Una de ellas es Impripost cuya finalidad es la impresión y el ensobrado inteligente. Otro de sus aliados es la corporación Lockheed, que en Estados Unidos trabaja junto al gobierno no sólo en el sector de defensa sino también en la resolución de sistemas de recolección de impuestos y de administración en educación.


    “Obviamente, el sector público está en nuestra mira, ya que estamos seguros del aporte que podemos hacer; por ejemplo, en cuestiones impositivas, que son muy complejas, ya que no sólo hay que hacer funcionar sistemas de cómputo e imprimir grandes volúmenes de información, sino mejorar la logística para que las boletas de los impuestos lleguen al destinatario correcto”, dice Tordomar, que se resiste a dar nombres de clientes y especificaciones sobre propuestas realizadas a gobiernos provinciales.


    Desde España


    Otro de los nuevos actores en el escenario argentino de la integración es la española Indra, que recientemente incorporó al ex Iveco Horacio Losoviz como máximo ejecutivo de la oficina local. Mario Macagno, director general del capítulo local de Indra, explica que, de acuerdo con un estudio de la firma, el mercado argentino de integración de sistemas llegó en 1999 a US$ 300 millones y vaticina que crecerá a US$ 800 millones durante este año, merced a los proyectos de informatización y automatización del sector público. “Nuestra participación durante el año pasado fue de 2,4% y esperamos llegar a 4,5% en 2002”, dice.


    Para Macagno, el aumento de esta participación provendrá por partes iguales de negocios con privados y con el sector público. “La salida de IBM del Estado nos brinda la posibilidad de acceder a negocios que antes no se pensaban, como, por ejemplo, brindar servicios en forma parcial y no soluciones completas que sólo podían ofrecer empresas del tamaño de la Big Blue“, asegura.


    Algunos de los sectores en los que Indra tiene experiencia internacional son salud y seguros. Al cierre de esta edición, la oficina local se aprestaba a presentar en sociedad dos proyectos: la informatización del Pami y la creación de una cámara compensadora de seguros. “Apuntamos a desarrollar nichos, más que a pelear por negocios que ya tienen otros”, explica Macagno. Entre los clientes de Indra se encuentran Aerolíneas Argentinas, la Administración Federal de Ingresos Públicos y el Banco Central de la República Argentina.


    “Durante 2000, sólo 30% de nuestra facturación provendrá del sector gubernamental, pero esa participación crecerá a medida que el sector público se profesionalice”, dice Macagno.


    La japonesa Nec también apuesta al negocio de la integración y ya realizó algunas experiencias como, por ejemplo, la informatización de la policía de Misiones. Aunque los ejecutivos de la firma prefirieron no responder a la requisitoria de MERCADO, un consultor explicó ­off the record­ que luego de la venta de la participación del grupo Perez Companc en la filial local, algunas rencillas entre los hombres del riñón del grupo argentino y los nuevos gerentes que responden a los lineamientos de Japón ponen en juego la estrategia de la compañía.


    Tordomar plantea algunas dudas sobre el ingreso de Nec en este negocio: “Son buenos fabricando productos, pero nunca los vimos trabajando con software y sistemas complejos”, dice. Algo por el estilo plantea Macagno: “Para este negocio es necesaria una expertise especial y ellos sólo demostraron fabricar buenos componentes”.