En el marco de la conversación pública por posibles cambios en la organización del sistema educativo argentino hay voces que traen como un ejemplo a analizar las transformaciones sucedidas en Suecia hace ya un tiempo. A principios de la década de los 90, ese país tomó una decisión que cambiaría su estructura social: convertir su sistema educativo en uno de los más liberalizados del mundo. Antes de 1992, casi todos los niños suecos asistían a la escuela estatal que les correspondía por lugar de residencia y las opciones privadas eran mínimas (menos del 1%). Fue así que tras una crisis económica y un cambio de gobierno se introdujo el sistema de “vouchers” o cheques escolares. El principio básico es que a partir de ese momento “el dinero sigue al alumno”. Si un padre elige una escuela privada (llamada friskola), el municipio paga a esa escuela un cheque escolar o skolpeng. Este monto es exactamente el mismo que le cuesta al municipio educar a un niño en sus propias escuelas estatales. El objetivo inicial fue que la competencia entre colegios mejoraría la calidad de todos, pero los resultados muestran efectos secundarios que no se previeron.
Pasadas tres décadas, la abundancia de datos permite analizar si esas promesas de eficiencia y calidad se cumplieron. En el siguiente texto recorreremos algunos de esos estudios hechos tanto por instituciones oficiales como por centros de investigación que han documentado el proceso. Spoiler: la evidencia muestra que la realidad se aleja bastante de la teoría inicial y se han creado nuevas tensiones antes inexistentes.
El impacto económico: ¿por qué el sistema hoy es más caro?
Uno de los argumentos para introducir los cheques escolares era que la competencia obligaría a las escuelas a ser más eficientes. Sin embargo, en Educación, la competencia parece que no funciona como en una tienda de ropa o en sector gastronómico.
El problema de las escuelas que no pueden “achicarse” y el “porfiado” costo fijo que no desaparece
Un informe clave de la Oficina Nacional de Auditoría de Suecia (Riksrevisionen) de 2022 (RiR 2022:17) explica este fenómeno con claridad. Si una escuela municipal pierde a cinco alumnos que deciden irse a una escuela privada, el municipio debe entregar el valor de cinco cheques escolares a esa nueva escuela. Pero la escuela municipal no puede despedir a un trozo de profesor, ni apagar la calefacción de una parte del salón, ni reducir el tamaño del edificio.
Esto crea lo que los expertos llaman “capacidades paralelas”. El municipio tiene la obligación legal de garantizar un lugar para cada niño en su zona geográfica, pase lo que pase. Esto se traduce en mantener escuelas abiertas y listas, incluso si están medio vacías porque las familias eligieron otra opción. Al final, el contribuyente termina pagando por dos estructuras al mismo tiempo: la estatal que debe estar siempre disponible y la privada que recibe el cheque.
La trampa: el cálculo del monto del cheque, vale o vouchers (o como quieras llamarlo)
La Educación en Suecia está en manos de los municipios y no de las provincias como ocurre mayoritariamente en el caso argentino. El valor del cheque escolar se calcula según lo que le cuesta a cada municipio educar a un niño en la escuela pública estatal: La norma legal obliga a pagar lo mismo a la escuela privada que a la pública bajo el denominado “principio de igualdad de términos” (algo que el reciente proyecto de Ley de LIbertad Educativa presentado por el gobierno argentino deja muy explícito). Pero las condiciones no son iguales. Según el informe citado de la Riksrevisionen, las escuelas públicas tienen responsabilidades que las privadas no asumen, como por ejemplo recibir a alumnos que llegan al país a mitad de año o mantener escuelas en pueblos alejados donde no es negocio abrir una “sucursal”. Cuando el municipio gasta más para cumplir con estas tareas difíciles, el costo promedio por alumno sube. Automáticamente, por ley, el valor del cheque para las escuelas privadas también debe subir. Esto genera un círculo vicioso donde el gasto total aumenta constantemente sin que eso signifique necesariamente se traduzca en mejor Educación, más aprendizaje, mejor euipamiento y material didáctico o más y mejores profesores en el aula (Ni de la escuela estal, ni de la escuela privada).
La segregación escolar: las aulas se dividen por origen, nivel educativo y poder adquisitivo de las familias
Antes de la reforma, las escuelas suecas eran reconocidas por su mezcla social. Hijos de obreros y de profesionales compartían el mismo banco. Hoy, los informes de la OCDE y diversos estudios muestran que esa mezcla se rompió. La investigación académica en Suecia ha documentado un aumento constante de la segmentación y segregación de los alumnos según el nivel socioeconómico de las familias. Es más, también por su origen étnico y nivel educativo de los padres. Estudios realizados por expertos como Jonas Vlachos, Anders Böhlmark y Mikael Lindahl confirman que las escuelas se han vuelto cada vez menos diversas.
La libertad de elección no es igual para todos
Aunque en el papel todos pueden elegir, en la práctica el sistema favorece a las familias con más recursos o información. Un estudio de la Universidad de Gotemburgo que analizó datos entre 1998 y 2020 confirmó que la segregación ha empeorado año tras año.
Este fenómeno no se explica solo por el barrio donde viven las familias. La libre elección ha acelerado la separación porque las familias con más recursos y mejor información saben navegar mejor el sistema de elección. Estas familias tienden a evitar las escuelas con más número de alumnos inmigrantes o dificultades de aprendizaje, el llamado “vuelo de los nativos”.
Orden de inscripción y “listas de espera”: una herramienta para el desigual acceso.
Muchas de las escuelas privadas más deseadas utilizan el orden de inscripción y las “listas de espera” como criterio de entrada. Esto significa que los padres que inscriben a su hijo apenas nace tienen prioridad. Las familias que acaban de llegar al país o que no conocen bien estas reglas quedan fuera de las mejores opciones. Jonas Vlachos, un economista que ha estudiado a fondo el sistema, señala que esto convierte a la escuela en un lugar que clasifica a los niños por su origen social en lugar de integrarlos.
Las estadísticas muestran que el parecido entre los alumnos de una misma escuela es ahora mucho mayor. Las escuelas públicas en zonas desfavorecidas terminan concentrando a los alumnos con mayores necesidades, mientras que las escuelas privadas más deseadas reciben a los alumnos que ya vienen de entornos más estables. El llamado Coeficiente de Correlación Intraclase (ICC), mide qué tanto se parecen los alumnos de un colegio entre sí. Los últimos datos disponibles muestran que subió drásticamente: pasó de 0.02 en 1988 a 0.15 en 2020. Esto significa que las escuelas ahora se diferencian mucho más entre sí por el origen y nivel de sus alumnos y que cada escuela es más homogénea en su composición social.
Resultados de aprendizaje: mejores notas pero menos conocimiento
El declive en las pruebas internacionales
El gran objetivo de la reforma de los 90 fue que Suecia brillara en las pruebas internacionales. Sin embargo, ocurrió lo contrario. Durante dos décadas tras las reformas, los resultados de Suecia en la prueba PISA cayeron de forma preocupante.
En 2012, Suecia experimentó lo que se llamó el “choque PISA”. Sus resultados en matemáticas, lectura y ciencias cayeron por debajo del promedio de la OCDE. Aunque hubo una recuperación en 2015 y 2018, los resultados de PISA 2022 y 2025 mostraron una nueva nrusca caída, volviendo a niveles similares a los de 2012.
La OCDE en su último informe individual para el país ha señalado que la libre elección y la competencia probablemente han debilitado el rendimiento escolar con el tiempo. Al concentrar a los alumnos con más dificultades en las mismas escuelas, se pierde el “efecto de pares”, donde alumnos con mejor desempeño ayudan a elevar el nivel del resto de la clase.
La inflación de notas: el fenómeno de las notas “regaladas”
Existe una contradicción muy extraña en Suecia, un fenómeno muy documentado: mientras los alumnos sacan peores resultados en pruebas internacionales como PISA o TIMSS, sus notas en las escuelas, las que ponen los profesores, no paran de subir. Los investigadores llaman a esto “inflación de notas” (betygsinflation). Johan Wennström y otros autores han señalado que las calificaciones han subido de forma constante mientras que el conocimiento real medido internacionalmente baja.
Dado que las escuelas compiten por la matrícula y el dinero depende de cuántos niños se inscriban, pareciera existir un incentivo extra para poner notas altas. Una escuela que pone “notas fáciles” es más atractiva para los alumnos y sus padres. Un estudio de Jonas Vlachos para el Centro de Pensamiento SNS en 2011 mostró que las escuelas privadas, especialmente las que tienen fines de lucro, tienden a poner notas más generosas que las escuelas públicas para alumnos con el mismo nivel de conocimiento real y/u obtienen resultados similares en las pruebas nacionales e internacionales estandarizadas.
Consecuencias a mediano y largo plazo: el mundo del trabajo
Un estudio muy reciente del instituto IFAU (septiembre de 2024), elaborado por Karin Edmark y Lovisa Persson, siguió la vida de los alumnos hasta que cumplieran 30 años. Los resultados son un tanto desoladores. Los hombres que crecieron en zonas con mayor oferta de escuelas privadas con fines de lucro terminan ganando entre un 1% y un 3% menos de salario anual que aquellos que no estuvieron tan expuestos a ese modelo. Además, se observó una fuerte caída en la probabilidad de estar empleado para el total de la muestra estudiada, casi un 30%.
El mismo estudio descubrió que el mercado educativo empujó a muchos jóvenes hacia carreras técnicas cortas y fáciles, alejándolos de las ciencias y las matemáticas duras (STEM). Esto ha provocado que, al llegar a la edad adulta, tengan menos habilidades para trabajos mejor pagos en la economía moderna.
El papel del lucro y las grandes cadenas de escuelas
Suecia tiene una característica distintiva, casi única en el mundo: permite que empresas ganen dinero gestionando escuelas mientras como conté anteriormente son financiadas con fondos públicos de manera masiva. Esto ha transformado el paisaje escolar. Lo que empezó como un sueño de la instalación de una constelación de pequeñas cooperativas de padres se convirtió en un negocio de las grandes corporaciones. Una nota de color: la designación de Lotta Edholm, actual ministra de Educación, dada su previa asociación con Tellusgruppen, un grupo educativo con fines de lucro, intensificó las preocupaciones sobre posibles conflictos de interés y la influencia de empresas privadas en las políticas educativas. Aunque posteriormente tal como verán más adelante hoy es una más de las críticas a este modelo.
La crítica principal proviene del impacto percibido de estas escuelas en la equidad educativa. Algunos sectores políticos de Suecia han expresado su creciente preocupación por las escuelas con fines de lucro, particularmente cuando el país se rezaga detrás de vecinos como Finlandia y Estonia en las pruebas PISA.
Pero a diferencia de una escuela estatal, una escuela gestionada por una empresa puede quebrar. Tal el caso de JB Education (anteriormente conocido como John Bauer Group) en 2013 es el ejemplo más citado por los críticos del sistema sueco para ilustrar los riesgos de tratar la educación con un modelo de mercado (o cuasi mercado). Fue la quiebra educativa más grande en la historia del país y marcó un antes y un después en el debate político sobre las friskolas (escuelas privadas). JB Education era uno de los mayores grupos educativos suecos. Su quiebra dejó a miles de estudiantes sin escuela a mitad de curso. Por supuesto el Estado intervino de emergencia como “garante de última instancia”, asumiendo desde el sector público el riesgo financiero, mientras las ganancias fueron siempre sólo privadas.
Ahorrar en profesores (entre otras cosas) para ganar dinero
Para obtener ganancias en un sistema donde el ingreso por alumno es fijo, las empresas deben reducir sus gastos. El gasto más importante en educación es el sueldo de los maestros. Los datos oficiales muestran que las escuelas privadas tienen, en promedio, una “densidad docente” menor que las municipales. En el ciclo escolar 2023/2024, las escuelas municipales tenían un promedio de 11.8 alumnos por profesor, mientras que en las escuelas privadas esa cifra subía a 13.3 alumnos. Informes de sindicatos docentes como Sveriges Lärare y la confirmación de la propia Ministra de Educación, Lotta Edholm que define como “fallos del sistema de mercado” algunas de estas consecuencias, destacan que para maximizar el beneficio, además, las escuelas de grandes cadenas corporativas tienden a contratar a una mayor proporción de personal sin título oficial o cuentan con menor experiencia para reducir costos salariales, además de eliminar servicios como bibliotecas escolares, laboratorios y comedores escolares. Por otra parte, aunque legalmente no pueden seleccionar a sus alumnos, se ha documentado tácticas de “cream-skimming” (quedarse con la crema), donde las escuelas se instalan en zonas donde los alumnos requieren menos apoyo extra, dejando los casos “caros” (alumnos con discapacidades o dificultades de aprendizaje) al sistema público.
Debilidades del control y el regreso del Estado
Durante muchos años, Suecia confió ciegamente en que el mercado se regularía solo. Se pensaba que los padres “cerrarían” las escuelas malas simplemente dejando de enviar a sus hijos. Pero elegir escuela no es como elegir un restaurante.
El cambio en la oferta educativa
Las escuelas privadas con fines de lucro a menudo eligen ofrecer programas que son más baratos de gesionar. Esto explica por qué ha habido un aumento en la oferta de programas vocacionales o de artes y medios, que no requieren laboratorios costosos ni materiales de ciencia complejos. Esto satisface la demanda inmediata de los alumnos pero, según el informe de IFAU citado anteriormente, perjudica su formacion y sus ingresos a futuro.
El problema de la información y el costo de “salir” de una escuela
Para que un mercado funcione, los consumidores deben saber qué están comprando. En educación, es muy difícil para los padres evaluar la calidad pedagógica real de una escuela. En su lugar, las escuelas compiten en cosas visibles como ofrecer computadoras gratuitas, mejores menús en el comedor o publicidad llamativa o utilizar los ránkings que se construyen a partir de los resultados de aprendizajes de las evaluaciones nacionales.
Pero cambiar a un niño de colegio es difícil y doloroso emocionalmente. Por eso, muchas familias se mantienen igualmente en escuelas deficientes. Esto permite que escuelas mediocres sobrevivan durante años cobrando dinero público.
La montaña de papeles
Como respuesta a la inflación de notas y a la falta de control, el Estado sueco ha tenido que intervenir de nuevo. En la última década, se han endurecido los requisitos para obtener el título de profesor, se han hecho obligatorias las bibliotecas escolares y se han multiplicado las inspecciones de la Skolinspektionen, la agencia gubernamental encargada de supervisar y auditar todas las escuelas del país (desde preescolar hasta la educación de adultos) para asegurar que cumplan con los objetivos de la Skollagen (Ley de Educación).
Por consiguiente, este proceso se ha convertido en algo paradójico: un modelo que buscaba libertad y desregulación ha terminado creando un sistema mucho más burocrático estatal para que el gobierno vigile qué hacen las empresas privadas con el dinero que les otorga. Los maestros ahora dedican más tiempo a documentar sus actividades de enseñanza que antes y a realizar pruebas nacionales para demostrar que no están inflando las notas, lo que reduce notoriamente el tiempo dedicado a una mejor enseñanza.
Lecciones de tres décadas
El análisis de la evidencia sobre el modelo sueco permite arribar a conclusiones claras que podrían ser resumidas en los siguientes elementos:
- Gasto ineficiente: El sistema es más caro porque obliga a mantener una oferta pública ociosa mientras se financian escuelas privadas en las mismas zonas.
- Segmentación social: La libertad de elección funciona como un filtro que separa a los niños por el nivel soicioeconómico de las familias, estudios de sus padres y origen étnico.
- Calidad cuestionable: Las notas han subido por la presión de competir, pero los conocimientos reales medidos por pruebas internacionales se han estancado o en muchos casos ha caído.
- Menos recursos para el aula: Las escuelas que buscan beneficios económicos tienden a contratar a menos profesores titulados o invertir menos en edificios y material didáctico para ahorrar costos.
Por lo tanto, la experiencia sueca muestra que tratar a la educación como un mercado convencional genera ineficiencias estructurales difíciles de corregir. La fragmentación del sistema ha dificultado la planificación urbana y social, lo que ha llevado a que el actual debate político en Suecia se centre en cómo recuperar el control público sobre la calidad, la equidad y la excelencia que una vez la hiciera reconocida en todo el mundo.
Bibliografía y Referencias Citadas
- Böhlmark, A., & Lindahl, M. (2007). Does School Privatization Improve Educational Achievement? Evidence from Sweden’s Voucher Reform. IZA Discussion Papers 2786.
- Edmark, K., & Persson, L. (2024). Unpacking the impact of voucher schools: evidence from Sweden. IFAU – Institute for Evaluation of Labour Market and Education Policy, Working Paper 2024:17.
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Sweden’s schools minister declares free school ‘system failure’, The Guardian (2023), reportaje a Lotta Edholm, Ministra de escuelas del reino de Suecia.
- OECD (2019). Improving school results and equity in compulsory education in Sweden. OECD Publishing.
- OECD (2025). OECD Economic Surveys: Sweden 2025. OECD Publishing.
- Riksrevisionen (Oficina Nacional de Auditoría de Suecia) (2022). The school voucher system – efficiency and consequences. Informe RiR 2022:17.
- Skolverket (Agencia Nacional de Educación de Suecia) (2003-2024). Diversos informes sobre betygsinflation (inflación de notas) y equidad educativa.
- Vlachos, J. (2011). Konkurrensens konsekvenser (Las consecuencias de la competencia). Informe para el SNS (Centro para la Empresa y los Estudios Políticos).
- Vlachos, J. (2024/2025). The effect of governance and competition in Swedish schools. Scandinavian Journal of Public Administration.
- Wennström, J. (2020). Marketized Education: Evidence of Grade Inflation from Sweden. Research Institute of Industrial Economics (IFN).












