Por Carina Martínez
La narrativa tradicional ha simplificado la realidad de la convivencia generacional en las organizaciones, mediante etiquetas generacionales que le otorga a cada una una característica distintiva. Los boomers son disciplinados pero rígidos, la Gen X es escéptica, los millennials demandan propósito, los centennials buscan inmediatez. Sin embargo, esta taxonomía, aunque quizás sea útil para comprender tendencias macro, oculta una realidad más matizada. Porque las diferencias que se observan en el lugar de trabajo no responden exclusivamente al año de nacimiento, sino a la compleja intersección entre el momento histórico que formó a cada generación y la etapa vital en la que cada persona se encuentra hoy.
Un profesional de 55 años que lidera un equipo global desde Buenos Aires no piensa ni actúa de la misma manera que lo hacía a los 30, no solo porque el mundo cambió, sino porque sus prioridades personales se transformaron. Del mismo modo, un analista de 25 años recién egresado de la universidad enfrenta presiones y aspiraciones radicalmente distintas a las que tendrá cuando cumpla 40, posiblemente tenga hijos, o esté considerando cómo financiar su retiro. La edad cronológica y las tendencias generacionales importan, pero también lo hacen las expectativas personales, las responsabilidades familiares, la condiciones de salud, la estabilidad -o inestabilidad- económica personal y las aspiraciones que evolucionan con cada etapa de la vida.
Las fricciones nuestras de cada día
Esta complejidad se manifiesta diariamente en tensiones que van desde lo superficial hasta lo estructural. ¿Reunión presencial o videollamada? ¿E-mail o mensaje de Slack? ¿Horario fijo o flexibilidad total? ¿Jerarquía clara o estructura horizontal? Detrás de cada una de estas fricciones, aparentemente menores, subyacen visiones profundamente diferentes sobre el significado del trabajo, la naturaleza de la autoridad, el equilibrio entre vida personal y profesional, y hasta sobre qué constituye una comunicación efectiva.
Las empresas argentinas, insertas en un contexto económico volátil y un mercado laboral cada vez más competitivo por el talento, no pueden darse el lujo de ignorar estas dinámicas. La fuga de cerebros jóvenes, la dificultad para retener el conocimiento institucional ante las jubilaciones y la necesidad de innovar constantemente para mantenerse relevantes hacen de la gestión generacional un imperativo estratégico y no solo un tema de recursos humanos.
De la tensión a la oportunidad
Así las cosas, el desafío va más allá de evitar conflictos y fidelizar talento. Se trata de descubrir cómo convertir la diversidad generacional en una ventaja competitiva; de qué manera puede una organización capturar simultáneamente la experiencia acumulada de quienes tienen décadas de desarrollo profesional y la agilidad digital de quienes nunca conocieron un mundo sin internet. Ante este escenario, una de las preguntas centrales podría resumirse en si es posible la personalización y cómo pueden diseñarse propuestas de valor lo suficientemente flexibles para atraer a unos y a otros, sin que la cultura corporativa se fragmente.
La irrupción de la inteligencia artificial también influye en este panorama. Mientras algunas generaciones ven en la IA una amenaza a la estabilidad laboral, otras la perciben como una herramienta liberadora que elimina tareas tediosas y potencia la creatividad. Estas percepciones dispares, claro, también reflejan distintos niveles de alfabetización digital, diferentes horizontes temporales de carrera y diversas capacidades de adaptación al cambio tecnológico acelerado.
El rol del liderazgo
En este contexto, el liderazgo mismo está siendo redefinido. Los modelos jerárquicos tradicionales, en los que la autoridad emanaba de la jerarquía y la experiencia, conviven ahora con expectativas de horizontalidad y participación. Más aún, quienes lideren deberán armonizar y potenciar equipos multigeneracionales con motivaciones diferentes.
Cada organización, según su sector, tamaño, cultura, contexto, debe encontrar su propia síntesis. Lo que sigue en este informe es un conjunto de reflexiones de especialistas y profesionales que buscan convertir las tensiones de la diversidad generacional en fuente de innovación y crecimiento sostenible.












