El Índice de Salarios elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) mostró en agosto un incremento mensual de 3,2% y una variación interanual de 49,6%. En lo que va de 2025, los ingresos acumulan una suba de 27,6%, muy por debajo de la inflación estimada para el mismo período, lo que refleja una pérdida sostenida del poder de compra.
Brecha entre sectores
El informe oficial revela un comportamiento desigual entre los componentes del indicador. El sector privado registrado aumentó 2,2% mensual y 36,1% interanual; el sector público, 2,8% mensual y 38,8% interanual; mientras que el sector privado no registrado –el más rezagado en los últimos años– creció 6,0% mensual y 129,9% en la comparación interanual.
Pese al fuerte salto del trabajo informal, su ponderación en el índice total (19,93%) limita el impacto sobre el promedio general. En contraste, el sector privado formal, que explica más de la mitad del índice, mantiene una evolución nominal muy inferior al aumento de precios.
La dinámica del empleo público
Dentro del sector estatal, el subsector público nacional registró en agosto una suba de 3,0% respecto del mes anterior y una variación interanual de 23,3%, mientras que el subsector provincial aumentó 2,9% mensual y 44,3% interanual. Desde diciembre, los aumentos acumulados alcanzan 14,6% y 25,7%, respectivamente.
Esta divergencia evidencia la heterogeneidad de las políticas salariales entre jurisdicciones, con un ritmo más dinámico en los gobiernos provinciales, impulsado por la reapertura de paritarias en los servicios esenciales.
Salarios y precios: una carrera desigual
El avance de 27,6% en los salarios acumulados del año queda muy por debajo del alza de precios registrada en el mismo período, superior al 50% según estimaciones privadas. El poder adquisitivo promedio de los trabajadores formales se mantiene, así, en niveles similares a los del segundo semestre de 2023, cuando el índice inflacionario superó por primera vez los tres dígitos anuales.
Los analistas coinciden en que la política de ingresos se encuentra en una fase de rezago. Aun con paritarias activas, las actualizaciones pactadas en tramos trimestrales o semestrales impiden que las remuneraciones acompañen el ritmo de la inflación mensual.
Diferencias estructurales
El informe también muestra que las remuneraciones informales, aunque con mayor variabilidad, reaccionan más rápido a los movimientos de precios, al no estar sujetas a acuerdos colectivos. Sin embargo, esa flexibilidad no se traduce en mejora real, dado que el punto de partida de los ingresos no registrados sigue siendo sustancialmente inferior al de los registrados.
El rezago acumulado desde 2022 mantiene una brecha creciente entre trabajadores formales e informales, con impacto directo sobre los indicadores de pobreza e indigencia medidos por la Encuesta Permanente de Hogares.
Perspectivas
La recuperación de los salarios reales dependerá de la desaceleración inflacionaria y de la continuidad de las negociaciones paritarias durante el último trimestre del año. Si bien algunos gremios pactaron revisiones automáticas por inflación, el efecto de arrastre del primer semestre limita la posibilidad de recomposición total en 2025.
De acuerdo con los ponderadores del índice, el sector privado registrado representa el 50,16% del total, el público el 29,91% y el no registrado el 19,93%. Esa estructura explica que, aun con una fuerte suba en la economía informal, la mejora general del índice siga siendo insuficiente para revertir la caída del poder adquisitivo.












