jueves, 5 de febrero de 2026

Gita Gopinath, la economista que puso a prueba al FMI

La primera mujer en ocupar el cargo de economista jefe del Fondo Monetario Internacional dejó una huella singular en un contexto global adverso. Su renuncia, lejos de obedecer a motivos políticos inmediatos, revela tensiones estructurales del multilateralismo financiero.

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Gita Gopinath irrumpió en el escenario económico internacional con una combinación infrecuente de solidez académica, claridad comunicacional y liderazgo en tiempos de crisis. Su paso por el Fondo Monetario Internacional (FMI) coincidió con una de las etapas más complejas para la economía global: pandemia, inflación, reordenamiento geopolítico y tensiones comerciales. Su salida en enero de 2022 abrió interrogantes sobre los límites del multilateralismo, el peso creciente de Estados Unidos en el FMI y el rol de los economistas globales frente a gobiernos cada vez más nacionalistas.

De Mysore a Harvard

Gopinath nació en 1971 en Calcuta, India, pero creció en Mysore, al sur del país. Estudió Economía en la Universidad de Delhi y luego obtuvo una maestría en la Universidad de Washington. En 2001 se doctoró en Economía en la Universidad de Princeton, bajo la dirección de Kenneth Rogoff, ex economista jefe del FMI y figura central en la economía internacional moderna.

Su carrera académica se consolidó en la Universidad de Harvard, donde fue profesora titular. En paralelo, se convirtió en asesora del gobierno de Kerala y miembro del Panel Asesor Económico del primer ministro indio. Sus investigaciones se enfocaron en macroeconomía internacional, flujos de capital, tipos de cambio y políticas monetarias en países emergentes.

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En 2017, fue elegida miembro de la Academia Americana de las Artes y las Ciencias. Sus trabajos fueron ampliamente citados por instituciones como el Banco Mundial, la Reserva Federal y el propio FMI, y sus publicaciones en The American Economic Review y Quarterly Journal of Economics marcaron la agenda de la disciplina.

Una economista jefe en tiempos de crisis

En octubre de 2018, el FMI anunció su designación como economista jefe, la primera mujer en ocupar ese cargo desde la fundación del organismo. Su llegada fue interpretada como un gesto de apertura hacia los países emergentes y un reconocimiento a la excelencia académica no anglosajona.

Durante su gestión, Gopinath lideró la elaboración de las “Perspectivas de la Economía Mundial” en un contexto de disrupción sin precedentes. Entre sus contribuciones más citadas se encuentra el concepto de “recuperación divergente” tras la pandemia, que advertía sobre la brecha entre las economías avanzadas y los países en desarrollo debido al desigual acceso a vacunas y a las restricciones fiscales.

Fue también impulsora del plan de asignación histórica de US$ 650.000 millones en Derechos Especiales de Giro (DEG) en 2021, un alivio financiero clave para las economías más vulnerables. “Esta es una oportunidad única para fortalecer la recuperación global”, sostuvo entonces.

Regreso a Harvard, sin puertas cerradas

En octubre de 2021, el FMI informó que Gopinath dejaría su cargo a fines de enero de 2022. La economista argumentó motivos personales y profesionales: el deseo de regresar a su carrera académica y retomar su puesto en Harvard, suspendido por licencia.

En el comunicado oficial del Fondo, Kristalina Georgieva, directora gerente del organismo, la elogió con énfasis: “Gita hizo un trabajo verdaderamente sobresaliente. Dejó una marca duradera en el FMI”. Gopinath, por su parte, agradeció “la oportunidad extraordinaria” y señaló que su decisión no implicaba diferencias internas.

No obstante, el momento de su salida coincidió con tensiones crecientes al interior del Fondo. La propia Georgieva enfrentaba entonces acusaciones por presuntas manipulaciones de datos en su etapa anterior en el Banco Mundial, lo que reavivó cuestionamientos sobre la influencia de China y las presiones políticas en los organismos multilaterales.

¿Una renuncia política?

No existen pruebas directas que vinculen la renuncia de Gopinath con decisiones del gobierno de Donald Trump, quien había abandonado la presidencia a comienzos de 2021. Sin embargo, el contexto político que dejó su administración sí influyó en el entorno institucional del FMI durante su gestión.

Durante el mandato de Trump (2017-2021), Estados Unidos cuestionó abiertamente el multilateralismo financiero, bloqueó aumentos de capital en organismos como el Banco Mundial y retrasó consensos dentro del FMI. La propuesta de ampliar los DEG en 2020, por ejemplo, fue vetada por la administración Trump, bajo el argumento de que “beneficiaba a países hostiles como Irán o Venezuela”.

Solo tras la llegada de Joe Biden se destrabó la emisión récord de 2021, una medida que Gopinath había defendido con énfasis desde meses antes. En ese sentido, su gestión operó en un equilibrio complejo entre las demandas técnicas del Fondo y los condicionamientos geopolíticos impuestos por la Casa Blanca.

Consultada en 2022 por The Financial Times sobre su experiencia, la economista reconoció: “Navegar esas tensiones es parte del trabajo. El desafío es construir consensos incluso cuando el terreno político es volátil”.

Un rol ampliado tras la salida

Lejos de alejarse del FMI, Gopinath volvió al organismo apenas tres meses después de su renuncia. En enero de 2022 asumió como primera subdirectora gerente del Fondo, convirtiéndose en la número dos del organismo y ampliando su esfera de influencia. Desde ese puesto, reemplazó a Geoffrey Okamoto, quien había sido designado por la administración Trump.

En su nuevo rol, asumió funciones más operativas y estratégicas, incluyendo la supervisión de las operaciones del FMI en países con programas activos, como Argentina, Sri Lanka y Egipto. En diversas entrevistas posteriores, reafirmó su compromiso con el multilateralismo y defendió la reforma de las cuotas internas del FMI para reflejar mejor el peso de las economías emergentes.

Un perfil técnico, con impacto global

Gopinath representa una figura singular en la economía internacional: académica de alto nivel, con experiencia en políticas públicas y capacidad de gestión multilateral. Su estilo comunicacional directo, sin tecnicismos innecesarios, le valió reconocimiento dentro y fuera del ámbito académico.

Fue incluida en varias listas de “mujeres influyentes del año” por The Economist y Foreign Policy. En 2023, la Universidad de Oxford le otorgó un doctorado honoris causa.

La trayectoria de Gita Gopinath revela tanto las posibilidades como los límites del liderazgo técnico en tiempos de redefiniciones geopolíticas. Su paso por el FMI no estuvo exento de tensiones, pero sí dejó una marca de profesionalismo, apertura y compromiso con el multilateralismo, aun en contextos adversos. Su historia sintetiza una pregunta aún vigente para los organismos internacionales: ¿cuánto margen queda para la autonomía técnica en un mundo fragmentado?

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