jueves, 2 de abril de 2026

    El capitalismo, la fuerza más dinámica y creativa

    COLOFÓN |

    Hoy, la crisis que enfrenta el sistema económico estadounidense es mayor que la de los peores días de aquella estanflación. En un reciente artículo de opinión que difundió New York Times, George M. Taber, ex director de Time y autor de aquella nota de tapa, vuelve a formular y contestar la misma pregunta… 29 años más tarde.
    En aquel artículo de 1980 Taber citaba al economista Robert Lekachman, de la Universidad de Nueva York diciendo desde su posición ligeramente de izquierda que “el factor central de la economía del momento era la disminución de la vitalidad del capitalismo y los capitalistas. En el lado opuesto del espectro político, Lee Iacocca, entonces presidente de Chrysler, decía que “la libre empresa se había ido al diablo”.
    En este nuevo artículo sobre el mismo tema Taber dice que aún coincide con la conclusión a que había llegado en el primero, que textualmente decía: “A pesar de todos sus defectos y necesarias reformas, el capitalismo tiene la fuerza más dinámica y más creativa que haya descubierto cualquier civilización: el poder del individuo libre y ambicioso”.
    Según Taber, los años que pasaron entre la primera crisis y la actual fueron dos décadas de capitalismo glorioso. Estados Unidos gozó de un crecimiento sin precedentes, poca inflación, poco desempleo y grandes innovaciones. Y en el mismo período muchos otros países liberaron sus economías. China empezó en 1978 e India comenzó por el mismo camino a mediados de los 80. También en los 80 el colapso de la Unión Soviética condujo a abrir las economías de los países de Europa Oriental.
    El modelo de capitalismo estadounidense, en esencia y en su mejor expresión se acerca, según Taber, a las teorías expuestas por Joseph Schumpeter, el economista checo nacido en 1883 quien expuso, en Capitalismo, socialismo y democracia (1942) su concepto de “destrucción creativa”.
    Concepto que significa que en el capitalismo, las viejas empresas establecidas con el tiempo van perdiendo dinamismo y se atrofian bajo una capa de burocracia y complacencia. Es entonces cuando los entrepreneurs, casi siempre con pocos lazos con el pasado, introducen ideas frescas y audaces para nuevos productos, técnicas de fabricación o distribución y desplazan a las anteriores.
    Ford fue innovadora a principios del siglo 20, pero en los 70 llegaron las automotrices japonesas y superaron no solamente a Ford sino a todas las demás nacionales. Sears Roebuck dominó el mercado del retail en Estados Unidos en los 50 hasta que llegó Wal-Mart y la eclipsó. En los 60 IBM era la reina de las computadoras mainframe, pero en los 80 Apple y Dell introdujeron la computadora personal.
    Para Schumpeter, la innovación y los entrepreneurs son la fuerza que da vitalidad y crecimiento a la economía. ¿Qué les toca a los Gobiernos? Pues fomentar políticas que alienten a los emprendedores a ir adelante con sus habilidades.
    Sin embargo, el talón de Aquiles del capitalismo, siempre ha sido el auge y la caída en permanente ciclo. El problema se agravó por las crisis financieras nacionales e internacionales. Un estudio de Barry Eichengreen de la Universidad de California, Berkeley y Michael Bordo de Rutgers encontró que hubo 139 crisis entre 1973 y 1997, mientras que entre 1945 y 1973 hubo solamente 39. Esa parece ser la inesperada, y tal vez inevitable, consecuencia negativa de la globalización de los mercados de capitales internacionales, un desarrollo que Taber considera en general positivo.
    Admite que hubo errores en los últimos 20 años en Estados Unidos: regulación financiera demasiado laxa y no siempre aplicada, demasiada amistad entre reguladores del Gobierno y las empresas que vigilaban. Salarios vergonzosos en el sector financiero mientras se jugaba alegremente con el fuego de los productos financieros derivados.
    Ahora el público quiere acción y los legisladores actúan sin libreto.