Por Leandro Africano

Fueron tradicionalmente economías pequeñas, estancadas, ligada a pocos productos básicos. La década de oro de las materias primas les permitió encontrar el camino sostenible (en el caso de Colombia, justo cuando logró eliminar a la guerrilla y controlar, en buena medida, al narcotráfico).
Tal vez la nueva designación parezca un poco exagerada, pero vale la pena analizar el comportamiento de ambas economías durante los últimos años. Es uno de los procesos más interesantes de los últimos tiempos.
Veamos por ejemplo el caso de Colombia. En los años 80 era un estado impotente ante el poder de la guerrilla y los cárteles de la droga. Hoy, es una potencia emergente que logró contener la amenaza sistémica del narcotráfico y reducir la violencia social. Es, en muchos sentido, un país excepcional en América latina.
Al comenzar este siglo, el presidente Álvaro Uribe –con la ayuda de Washington– lanzó una ofensiva total contra la guerrilla y abrió áreas a la minería y la exploración de petróleo. El boom resultante llevó riqueza a empresas como Ecopetrol y Pacific Rubiales. El costo fue la apreciación de la moneda con el consiguiente daño a la manufactura local.
Con la guerrilla desmoralizada y acorralada en las montañas, el actual presidente Juan Manuel Santos lanzó un proceso de paz que si bien no logró éxito total, su misma existencia ya es un logro. En lo económico, una consecuencia positiva de la violencia es la experiencia en seguridad, que el país ahora exporta.
En gran medida la geografía explica la persistencia y el orgullo del regionalismo. Las empresas locales de Antioquía –bancos como Grupo Sura y la productora de alimentos Nutresa– se expandieron al extranjero y hoy son verdaderas multilatinas con fuerte capitalización de mercado.
Todavía el transporte es deficiente. Trasladar mercaderías a los puertos del Pacífico es un proceso costoso. El Gobierno acaba de poner en marcha un programa de infraestructura que mejorará los caminos y agilizará el transporte.
Fue el expresidente Alfonso López Michelsen quien describió a su país como el “Tibet de Sudamérica” por su aislamiento y por su excepcionalidad. No cayó en default prácticamente en los últimos 100 años; tiene una larga tradición democrática; una sola recesión también en casi 100 años, a pesar de su permanente conflicto interno.
Muchos colombianos son menos optimistas que los extranjeros sobre el futuro de su país, tal vez porque su tradicional socio comercial, Venezuela, ya no es el mercado que supo ser. Pero tal vez también porque el desafío de la extrema desigualdad parece tan insoluble como los problemas anteriores. De cualquier forma es indudablemente un país mejor que el anterior, más seguro, más próspero y más respetado.
En Perú surge una clase media
Según una encuesta reciente realizada en países de América latina por LatAm Confidential, Perú es el país con las finanzas personales más sólidas de la región. La encuesta revela que los peruanos, con una economía que viene creciendo a un promedio de 7% desde 2010, son los más proclives a invertir en su futuro canalizando su dinero en vivienda, educación y salud. Son también los más proclives a usar sus salarios y otros ingresos para financiar el gasto. De todos los encuestados los peruanos fueron los que menos dijeron que habían aumentado sus préstamos en más de 10%.
En los últimos años, el aumento de la demanda asiática de cobre y oro impulsó el crecimiento peruano. El PBI del país andino creció 6,7% anualizado en octubre 2012, marcando 38 meses consecutivos de crecimiento.
Si bien el crecimiento ha caído desde su tope en 2010 de 8,8% como resultado de la más débil demanda china, Perú sigue estando entre las economías de mayor crecimiento en América latina, impulsada básicamente por el consumo y la inversión. El gasto de los consumidores, alimentado por fáciles préstamos bancarios y tarjetas de crédito –creció a medida que cada vez más personas salen de la pobreza y se expande la clase media del país.
El presidente Ollanta Humala prometió bajar en 15% la tasa de pobreza antes de dejar el gobierno en 2015. Su plan es lograrlo mediante planes de transferencia de dinero, un aumento del salario mínimo y jubilaciones. En general, los salarios crecieron a una tasa anual entre 6 y 7% en la última década.
Para este año, muchos economistas esperan un crecimiento del PBI de 5,5%. Esto es menos que el crecimiento reciente de 7 y 8%, pero igualmente coloca al país al tope de la liga en América latina. El banco central espera menos: entre 5,2 y 5,3%.
Perú es el tercer productor mundial de cobre y el primer productor global de oro, plata y zinc. Pero la menor demanda de China y el desinfle de los precios de los minerales recortaron su crecimiento.
El equipo económico espera una recuperación de la economía hasta llegar a un crecimiento de 6% o más en 2014 gracias en parte al gasto en infraestructura, a la recuperación de la confianza empresarial y a la fuerte inversión en minería que se espera duplicará la producción de cobre para 2016.
La noticia de que Minmetalde of China se presentó en la licitación para explotar el proyecto de cobre Las Bambas de Glencore Xstrata, uno de los más grandes proyectos nuevos de cobre en todo el mundo, ha vuelto a poner a la minería en el centro de la escena. Otras dos compañías chinas, Chinalco y Jiangxi Copper, además de Newmont Mining de Estados Unidos, también están interesadas.
Según el ministro de Minería, Jorge Merino, el país quiere un grupo que sea de “primera clase”, no solamente con los más altos estándares operativos sino también en el tema del ambiente y la inclusión social”. La economía peruana es fuertemente dependiente de la minería y resolver los conflictos sociales que afligen a la actividad ha sido uno de los desafíos más duros del Gobierno del presidente Ollanta Humala.
Cuarto productor de petróleo regional
Los despidos masivos que ordenó Hugo Chávez en Venezuela luego del paro petrolero de 2002-2003 beneficiaron a Colombia, que recibió los mejores ingenieros, geólogos y gerentes de la petrolera estatal PDVSA. Ese ejército de experimentados trabajadores del petróleo fue el talento local que buscaban las empresas energéticas que se instalaban en Colombia.
Pacific Rubiales Energy, el primer grupo canadiense que desembarcó, se convirtió en el productor independiente más grande del país explotando el yacimiento Rubiales.
El crecimiento de Pacific Rubiales instó a otras petroleras canadienses a instalarse en Colombia. Entre ellas, Canacol y Petrominerale.
Pacific Rubiales y Ecopetrol –petrolera estatal que produce casi 60% del petróleo del país– son agresivas en exploración y adquisición. Mientras la primera se propone llegar a 1 millón de b/d en una década, Ecopetrol pretende lograr 1,3 millones b/d para 2020 gracias a un programa de inversión de US$ 80.000 millones ya operativo que contribuyó a convertir a Colombia en el cuarto productor de petróleo de la región. A pesar de que ninguna de las dos ha hecho un gran descubrimiento, Colombia casi duplicó su producción en seis años y tiene reservas comprobadas por 2.400 millones de barriles.
La era de las materias primas
Dos actores centrales
A pesar de la actual situación argentina, la región mantiene intacta su posibilidad de desarrollo económico. Pero son estos dos países del Pacífico los que logran atraer las principales tasas de inversión y que promueven proyectos que podrían modificar para siempre la estructura económica y eliminar los grandes contrastes sociales que aún se encuentran en ellos.

Hace apenas tres décadas ningún economista pensaba que una situación similar a la del sudeste asiático podría encontrarse en América latina, fundamentalmente en Perú y Colombia.
Tradicionalmente estas regiones tenían economías pequeñas, estancadas y ligada a pocos productos básicos pero la llamada década de oro de las materias primas les permitió encontrar el camino sostenible que en el caso de Colombia coincidió justo cuando logró eliminar a la guerrilla y controlar, en buena medida, al narcotráfico y en el caso de Perú obtuvo mayor grado de institucionalización al mismo tiempo que desactivó el frente armado de la guerrilla y abrió su economía.
Esta situación comienza a hacerse públicamente visible cuando por ejemplo un dirigente político como Mauricio Macri, jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires y enfrentado con el Gobierno Nacional, señalaba a su regreso del Foro Económico Mundial: “Vengo de Davos y los más triste es ver que Perú y Colombia fueron las estrellas y todos quieren invertir ahí”. Más allá de lo poco feliz de la frase, sirve aquí como puntapié para el análisis.
“Tanto Colombia como Perú han presentado tasas de crecimiento de sus PBI superiores al promedio regional durante los últimos años (entre el 4 y 6% anual) y se espera que mantengan ese comportamiento en el futuro cercano. Ello les ha permitido reducir la tasa de desempleo y mejorar los indicadores sociales”, explica a Mercado Oscar Cetrángolo, economista argentino, investigador de las universidades de Buenos Aires y Tres de Febrero y que además asesoró a los Gobiernos de ambos países en sus reformas de los planes de salud y pensiones.
En el caso del Perú, la persistencia de altas tasas de crecimiento tiene una historia más extensa. “El PBI en dólares constantes ha crecido, en promedio, alrededor de 4% anual durante la última década, mientras que en Colombia ese indicador mostró un crecimiento de 2,4% anual promedio. Consecuentemente, los indicadores de pobreza e indigencia han mejorado en los dos casos: en Colombia cayó en un tercio el porcentaje de población en situación de pobreza y en Perú a la mitad, aunque siguen presentando indicadores elevados 33 y 25% respectivamente, de acuerdo con el último Panorama Social de la CEPAL”, apunta Cetrángolo.
Los escenarios de contraste social son para este economista uno de los grandes desafíos que plantea la situación. “Es muy elocuente la situación en materia de distribución del ingreso porque pese a haber experimentado importantes mejoras durante los últimos 10 años, los ingresos del quintil más rico son casi 20 veces, en promedio, los del más pobre en Colombia y 13 en el caso de Perú”, señala el economista de la UBA.
Desde el punto de vista macroeconómico tanto en Perú como Colombia la situación fiscal está cercana al equilibrio, aunque la presencia estatal es relativamente baja. Participan de las dificultades conocidas en la región para cobrar impuestos y, en consecuencia, la capacidad para brindar servicios públicos de cobertura amplia tiene serias restricciones.
Cabe aclarar que Colombia y Perú no están libres de riesgos. El auge de las materias primas ha impulsado las dos economías durante la década más reciente, por lo que los dos países son vulnerables a un declive de los precios de la energía y los metales, proceso que ya ha empezado. Pero apuntalamientos positivos en los dos países podrían ayudarlos a resistir un declive de largo plazo en los commodities.
Detalles de las recetas
Según un informe del sitio especializado en finanzas Market Watch, hasta hace poco tiempo, la mayoría de los inversionistas que buscaban inyectar dinero en América latina tenían opciones relativamente simples: Brasil, México o tal vez Chile. Eso ha cambiado. Un nuevo grupo de países en la región está surgiendo como una alternativa viable. Caracterizados por una población joven, clases medias en crecimiento, una deuda relativamente baja y una dinámica expansión económica, estos países están preparados para quedarse con una participación más grande del crecimiento de la región y atraer más dinero de los inversionistas internacionales.
Colombia y Perú se destacan gracias a un crecimiento rápido y continuo. Sus monedas son sólidas y estables, han logrado controlar la inflación, sus calificaciones de crédito son más altas que las de sus vecinos y sus Gobiernos han mostrado voluntad de actuar cuando el entorno se deteriora. Los dos países también gozan de grado de inversión según Fitch, Moodys y Standard & Poors. Únicamente Chile se ubica por encima de ellos en la región y sus calificaciones los ponen a la par de Brasil y México.
Aunque Brasil, Chile y México aún poseen una nota de crédito robusta, un comercio más diverso y mercados de capital más fuertes, ya no muestran muchas de las características de “mercados emergentes” que alguna vez los hicieron los consentidos de los inversionistas internacionales interesados en la región.
Por otra parte y según la perspectiva de los economistas Evelin Dorsch y Gabriel Caamaño Gómez, de la Consultora Ledesma, el proceso dinamizador de ambas economías fue impulsado por la inversión, tanto pública como privada, local y extranjera, y el aumento del consumo interno. Si se tuviera que definir la fórmula, se podría identificar como crecimiento con estabilidad macroeconómica, en un contexto general de integración comercial y financiera con el resto del mundo, desde la perspectiva de la Alianza Pacífico, que se traduce en un aumento del tamaño del mercado interno y que resulta en una mejora en la distribución del ingreso, déficit comerciales y fiscales en niveles manejables y procesos de desendeudamiento que reducen el peso de los servicios de la deuda sobre las cuentas públicas, aumentando el margen de maniobra en tiempos de crisis.
Solo a modo de ejemplo, cabe destacar que las cifras esperadas para 2014 arrojan un déficit fiscal promedio de ambos países en torno a 2%, mientras que la relación entre la deuda pública y el producto es inferior a 30%, claramente uno de los más bajos de la región.
Todo esta situación también se puede poner en contacto y señalar que la crisis económica mundial generó hasta hace poco que gran parte de los flujos de inversión extranjera se destinarán a economías emergentes como las de América latina: desde 2008, la participación de la región en los flujos de inversión mundial se ha duplicado, alcanzando un nuevo récord con un incremento de la Inversión Extranjera Directa de 6,7%.
Una primera conclusión es que el riesgo para los dos países es que la desaceleración en el precio de los commodities se intensifique. Si la demanda, especialmente de China, se enfría o si la violencia se recrudece, Colombia podría perder impulso. Al igual que Perú, el país tiene una gran cantidad de sectores marginados de los beneficios del auge. De hecho, la tasa de desempleo de Colombia, de 10,8%, es una de las peores en Latinoamérica.
Caso Colombia
De la violencia sin fin a los cambios duraderos
En los años 80 era un estado impotente ante el poder de la guerrilla y los cárteles de la droga. Hoy, es una potencia emergente que logró contener la amenaza del narcotráfico y reducir la violencia social.
Al comenzar el siglo, el presidente Álvaro Uribe, con la ayuda de Estados Unidos, lanzó una ofensiva contra la guerrilla y abrió áreas a la minería y la exploración de petróleo. Ese boom llevó riqueza a empresas como Ecopetrol y Pacific Rubiales mientras que el costo fue la apreciación de la moneda con el consiguiente daño a la manufactura local.
Con la guerrilla desmoralizada y acorralada, el actual presidente Juan Manuel Santos lanzó un proceso de paz que si bien no logró éxito total, y aun sigue en negociaciones, su misma existencia es considerada un logro.
El enfrentamiento con la guerrilla terminó más recientemente que en Perú. De hecho, la pelea con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) sigue –al menos en teoría– activa, al igual que el tráfico de drogas. Pero gracias al fortalecimiento del ejército, la reducción de los actos terroristas y el secuestro y la persecución de los jefes del narcotráfico, Colombia parece haber convencido a los inversionistas extranjeros que los cambios son duraderos.
Para muchos analistas económicos la expansión del país tiene mucho que ver con la reducción de la violencia. Como Perú, la economía de Colombia ha sido empujada por el auge de las materias primas. Pero a diferencia de su vecino, Colombia no depende tanto de los metales, y a cambio tiene una importante contribución de la energía y la agricultura. Según un informe de situación del sitio Market Watch “si el gobierno consigue elevar la producción de petróleo a cerca de 1,5 millones de barriles al día en los próximos cinco años y si el crudo y en general el sector energético consiguen escapar a la tendencia a la baja de los precios de los commodities, Colombia podría ver un crecimiento sustancial en el sector energético”.
Juan Carlos González, vicepresidente de Inversión Extranjera de Preexport Colombia, el organismo mixto que promueve al país en la búsqueda de inversiones, señala a Mercado que “para 2014 se espera un crecimiento que oscilará alrededor de 4,5%, después de haberse expandido alrededor de 4% en 2013, reflejando una aceleración que manifiesta el dinamismo del mercado interno, especialmente la inversión. Mientras tanto, la inflación alcanzó a 3% anual y el déficit fiscal fue de tan solo 0,4% del PBI”.
Con esta perspectiva, 2014 será un año con fuerte componente político porque en marzo se eligen congresistas y en mayo Presidente. En este contexto, toma especial relevancia el enfoque de las negociaciones con la guerrilla colombiana que ya lleva 50 años interviniendo en el desarrollo de la economía local.
Igualmente, aunque los productos agrícolas han tenido un desempeño inferior a los de otras industrias en la última década, algunos analistas ven una recuperación en el sector de alimentos.
Colombia también ha construido una clase media que ha impulsado sectores como el minorista, el manufacturero, de comunicaciones, vivienda, transporte y turismo. También tiene una población joven, un factor clave para guiar el crecimiento. 40% de los colombianos tiene menos de 20 años y 80% es menor de 50.
El Gobierno colombiano también ha prometido invertir US$ 100.000 millones durante los próximos 10 años en la reconstrucción de la infraestructura una de las asignaturas pendientes mas demandas por la situación geográfica del país que obliga a comunicarse entre las ciudades a través de la Cordillera de los Andes. En cuanto a promesas políticas que guardan relación con la economía el presidente Juan Manuel Santos también ha dicho que construirá 100.000 viviendas para las clases bajas y otorgará 140.000 hipotecas a las familias de escasos ingresos.
Bogotá, centro de la economía
En 2013, el monto estimado de inversión extranjera en proyectos nuevos que llegaron a la ciudad supera los US$ 2.000 millones. Los inversionistas que concentran el mayor flujo de inversión hacia la capital del país son España, con proyectos nuevos de inversión por US$ 590 millones, Estados Unidos con US$ 449 millones y Alemania con US$ 156 millones. Por sector económico, el de servicios financieros y de negocios participa con 45% de la inversión en la ciudad, seguido por el sector de comunicaciones con 17%.
Entre los casos más destacados de inversión extranjera en nuevos proyectos se encuentran: Prebuild, grupo portugués de materiales y acabados para la construcción que invertirá en once plantas de producción; Dole Food, multinacional hortofrutícola que invirtió cerca de US$ 18 millones en una planta de producción y comercialización de productos de cuarta gama; y BlackBerry, que recientemente inauguró un centro de tecnología para la innovación y el desarrollo de aplicaciones móviles en alianza con el Centro Ático de la Universidad Javeriana.
Caso Perú
Humala y una política económica inesperada
El 28 de julio de 2011, cuando el ganador de las elecciones peruanas, el nacionalista de izquierda Ollanta Humala tomaba posesión de su cargo en Lima, nadie se imaginaba que poco más de medio año después, el entonces considerado sospechoso de simpatizar con Venezuela iba a ser aclamado por los inversores españoles y europeos y a recibir el apoyo del FMI.

Ni que su política económica iba a ser elogiada en la gran vidriera de la economía de mercado, la reunión anual del World Economic Forum en Davos. Por el contrario, su llegada a la Presidencia fue acogida con extrema cautela, desconfianza inversora y miedo. Se temía entonces un cambio de radical de sistema, un alejamiento de las pautas liberales, nacionalizaciones, choques con las multinacionales y el fin del país como nación amigable para los negocios. Nada de eso ha sucedido.
Después de sufrir una hiperinflación y crisis, Perú empezó a abrir su economía y a implementar reformas a comienzos de los años 90. Empresas estatales fueron privatizadas y las barreras a la inversión fueron eliminadas y se preparó el terreno para el actual auge económico.
Sus reservas de oro, plata, cobre, zinc y otros metales han atraído inversión de mineras internacionales. Este sector es clave también en los ingresos fiscales del Gobierno y las exportaciones. Aunque desde 2006 la economía ha sido impulsada por la inversión privada en sectores como el de servicios, construcción, manufacturero y minero.
En diálogo con Mercado, Guillermo Arbe Carbonel, economista en jefe de Scotiabank en Lima explicó que “No tenemos desequilibrios macro así que hay confianza. Tenemos un auge de inversión que es el más amplio que se haya visto”, añadió. El economista agregó que el factor económico más importante en Perú es la “recreación de la clase media”, que a su vez ha impulsado el consumo.
En este contexto el Banco Central recortó la tasa de política monetaria –que desde junio 2011 estaba fija en 4,25% anual– a 4%. La decisión, explicó la entidad, es preventiva y no implica una secuencia de reducciones a la tasa de interés referencial. Agregó que si bien hay tranquilidad en que la inflación se mantenga en alrededor de 2% en 2014 y 2015, preocupa que el crecimiento económico haya bajado a tasas por debajo del potencial, en parte como resultado de la menor demanda global por las exportaciones peruanas. Según Carbonel esta reducción de la tasa de interés “es un mensaje del Banco Central que basa su política monetaria en base a encajes”.
En la última década, la economía peruana creció a un ritmo anual promedio de 6,4% con una inflación de 2,5%, cuando en la década anterior las cifras alcanzaron a 3,9% y 19,4%, respectivamente. En este contexto, 2012 y 2013 fueron años de desaceleración y la tendencia se mantendrá en 2014
El optimismo del economista del Scotiabank se basa también en la solidez de las reservas. “Nosotros, si quisiéramos, podríamos pagar toda la deuda externa con los bonos del Tesoro de Estados Unidos que están en poder del Perú. Con US$ 66.000 millones de reservas estamos en una situación en las cual nadie puede atacar a nuestra moneda porque el Banco Central puede comprar todos los soles que hay en el mercado”, apuntó.
Sin embargo hay consenso para identificar cuál es el eje de la problemática peruana: debilidad de las instituciones, una infraestructura inadecuada y una economía informal muy grande. Sirva como dato que se estima que apenas 34% de la población económicamente activa está bancarizada y solo 12% de los préstamos se destinan a hipotecas y operaciones inmobiliarias.
Perú es el tercer productor mundial de cobre y el primer productor global de oro, plata y zinc. Pero la menor demanda de China y la baja de los precios de los minerales recortaron su crecimiento. El equipo económico peruano espera una recuperación de la economía hasta llegar a un crecimiento de 6% o más en 2014 gracias en parte al gasto en infraestructura, a la recuperación de la confianza empresarial y a la fuerte inversión en minería que se espera duplicará la producción de cobre para 2016.
“El gran imán para atraer inversión lo constituyen los grandes planes de inversión anunciados, por un total de US$ 50.000 millones, 50% de ellos centrados en la industria extractiva y la otra mitad principalmente en infraestructuras, un segmento en el que Lima prevé que se necesiten inversiones adicional por US$ 40.000 millones. El amplio programa en marcha de desarrollo de infraestructuras, en el que las firmas hispanas están muy interesadas, se ejecuta mediante la fórmula de participación público privada (PPP) y a este macroprograma se suman el plan de inversiones por € 1.742 millones anunciado en octubre para promover el turismo y el programa por US$ 1.700 millones para ampliar los sistemas de agua potable y alcantarillado”, según explicó a Mercado Cynthia Pastor, economista peruana del Instituto Peruano de Economía, verdadero think tank de Perú.
Aunque el país ha logrado una notable reducción de la pobreza, que se ha bajado en los últimos años de 50% a 30%, mantiene aún muy importantes retos en este ámbito, especialmente en lo que a erradicación de la pobreza rural y reparto igualitario de los beneficios del crecimiento se refiere.
Pero, signo de que la igualdad social mejora, los sondeos muestran un menor deseo de huir del país entre los jóvenes. Y si hace años 80% quería irse del país, ahora entre 80%-90% no quiere salir y muchos emigrantes regresan. El alto crecimiento ha traído consigo una fuerte demanda de profesionales y numerosas empresas extranjeras y nacionales requieren cada vez más personal altamente cualificado en petróleo y en minería.
Cobertura social
En los últimos años, Perú y Colombia han discutido importantes iniciativas tendientes a avanzar en la cobertura universal de servicios de salud e ingresos para la población adulta mayor. “Colombia está mostrando importantes avances en ampliar la cobertura de protección social para la vejez mediante reformas en su sistema de pensiones y, de manera especial, con la introducción del programa Colombia Mayor, destinado a brindar un piso de protección para la población adulta mayor sin acceso a pensiones contributivas. Asimismo, durante el último año se ha encarado un replanteo del proceso de equiparación entre la cobertura de salud por parte de la seguridad social contributiva y el seguro subsidiado destinado al sector informal de la economía”, señala Oscar Cetrángolo, economista de la UBA y UNTREF y consultor en materia de planes sociales de ambos países.
Siguiendo un patrón similar de reforma, Perú también ha encarado una reforma en su sistema de salud tendiente a mejorar la cobertura, pero sin duda, ambos países encuentran restricciones de parte del financiamiento, ya que sus cargas tributarias resultan escasas. “Algo por debajo del promedio de una región que se caracteriza por ser una de las menos exitosas en recaudar impuestos, la carga tributaria de Colombia se ubica en apenas 16% del PIB y en Perú en 17,5% del PIB”, puntualiza Cetrángolo.

