
A lo largo del siglo 20, tres argumentos trataron de explicar la historia humana y dar una visión para el futuro del mundo. El argumento fascista explicó la historia como una lucha entre las diferentes naciones y concibió un mundo dominado por un grupo humano que somete violentamente a todos los demás.
El argumento comunista explicó la historia como una lucha entre las diferentes clases y concibíó un mundo en el que todos los grupos son unificados por un sistema social centralizado que asegura igualdad aun a costa de la libertad.
El argumento liberal explicó la historia como una lucha entre la libertad y la tiranía, e imaginó un mundo en el que toda la gente coopera libre y pacíficamente, con un mínimo de control central aun a costa de cierta inequidad.
La segunda guerra mundial y la guerra fría eliminaron las versiones fascista y comunista dejando el argumento liberal como guía dominante del pasado y manual indispensable para el futuro…o asíparecía. Ahora los regímenes populistas y autoritarios salen a desafiar los elementos fundamentales del liberalismo. ¿Terminará la versión liberal junto al fascismo y el comunismo en el tacho de la basura de la historia? Quién sabe.
Ciertamente, el liberalismo está en crisis, pero pocos regímenes están dispuestos a abandonar completamente la postura liberal. Lo que estamos viendo, en cambio, es el pasaje de un “menú fijo liberal “a un “buffet liberal”. Es difícil entender los desarrollos actuales, en parte porque el liberalismo nunca fue una sola cosa. El liberalismo valora la libertad, pero libertad quiere decir cosas diferentes en contextos diferentes. Para una persona, liberalismo implica democracia e imperio de la ley. Otra podría pensar que significa globalización y privatización, gobierno pequeño e impuestos bajos. Una tercera asocia liberalismo con control de armas y matrimonio gay. ¿Jair Bolsonaro es liberal? Un activista LGBTdirá una cosa y un economista marxista otra.
Podría decirse que el liberalismo tiene seis componentes principales. En la esfera económica, defiende los mercados libres dentro de los países y el libre comercio entre los países. En la esfera política, apoya las elecciones libres dentro de los países y la cooperación pacífica entre las naciones. En la esfera privada, defiende la libertad personal dentro de los paísess, y la libertad de movimiento entre países.
Distintas visiones
En los años 90 y principios de la década del 2000, era común decir que había fuertes lazos entre los seis componentes. Si un país quería disfrutar de un plato del menú fijo liberal, como la liberalización económica, no podía dejar de tomar los otros platos también. No se podía tener uno sin los demás, porque el progreso en cualquier esfera necesitaba el progreso en las otras. La democracia era fundamental para el éxito de los mercados libres; la libertad personal era esencial para la democracia; y los mercados libres, a su vez, fomentaban la libertad personal.
Aunque muchos de los regímenes actuales en el mundo se describen como “anti-liberales”, ninguno rechaza el liberalismo total. Lo que rechazan es el método del menú fijo y quieren elegir sus propios platos de un buffet liberal. Donald Trump defiende fuertemente los mercados libres dentro de Estados Unidos mientras debilita el comercio libre global. China está a favor del comercio libre y su Belt and Road Initiative (BRI) es uno de los más ambiciosos proyectos de infraestructura global jamás imaginados –pero es mucho menos entusiasta sobre las elecciones libres. El gobierno italiano trata de cerrar la puerta de Europa a los inmigrantes, mientras celebra la BRI china. En Gran Bretaña los partidarios del Brexit defienden la democracia pero desconfían de la cooperación internacional. Viktor Orban en Hungría definió su régimen como una “democracia no liberal”, diciendo que se pueden tener elecciones libres mientras se recortan las libertades personales. El único plato que quieren todos, al menos en teoría, es la paz. La paz es la torta de chocolate del buffet liberal.
Por el contrario, el plato que casi nadie quiere es la inmigración. Hasta los más férreos defensores de la democracia, del multilateralismo y de la libertad personal son mucho más tibios en lo que respecta a permitir el ingreso a demasiados inmigrantes.
Falta saber si puede funcionar ese buffet liberal. La analogía con la comida puede confundir. En un restaurante, el menú fijo es un conjunto arbitrario de platos independientes. Pero los arquitectos del orden liberal global insisten en que su sistema es un organismo vivo hecho con órganos interdependientes. Uno puede separar la sopa del postre pero no puede separar el corazón de los pulmones. ¿Puede Trump fomentar los mercados libres dentro de su paísy debilitar el comercio libre global? ¿PuedeChina seguir disfrutando de los frutos de la liberalización económica sin hacer nada por la liberalización política? ¿Pueden los húngaros tener democracia sin libertades personales?, ¿o es la “democracia no liberal” de Orban una forma suave de decir “dictadura”? ¿Podrásobrevivir la paz internacional en un mundoque levanta muros en las fronteras? El método del buffet bien podría resultar en la ruptura del sistema liberal a nivel nacional e internacional y nadie sabe cómo reemplazarlo.

