La observación de aves sumó visibilidad como práctica de turismo de naturaleza en Argentina, donde se registran más de 1.000 especies en distintas zonas naturales. En ese escenario, Shilba incorporó dos binoculares orientados al birdwatching y acompañó la presentación con una selección de destinos locales y recomendaciones para planificar salidas de avistaje.
El enfoque incluye tanto espacios naturales como ámbitos cotidianos. “Los entornos urbanos también albergan una gran diversidad de especies que muchas veces pasan desapercibidas”, planteó la marca en su material, al proponer la actividad como una forma de conexión con la biodiversidad que convive en la ciudad. En la misma línea, sostuvo: “Con un poco de atención, es posible descubrir aves dignas de observar de cerca”.
El primer equipo anunciado es el Shilba Frontier 7×30. Se trata de un binocular definido como compacto y versátil, con un diseño de siete aumentos y objetivo de 30 mm. La propuesta apunta a recorridos extensos en los que la portabilidad resulta determinante, sin resignar imágenes nítidas ni un campo de visión cómodo para seguir movimientos de aves en vuelo o posadas en ramas o cerca de cursos de agua.
El segundo modelo es el Shilba Orion 10×42, pensado para quienes buscan mayor detalle a distancia. Ofrece diez aumentos y un diámetro de objetivo de 42 mm, una combinación que facilita la observación de aves más esquivas y de detalles finos incluso en lugares más abiertos. El material lo describe con un enfoque preciso y una construcción robusta.
La propuesta se completa con una lista de escenarios para observar aves en el país, desde reservas urbanas hasta parques provinciales. Entre los puntos destacados figura la Reserva Ecológica Costanera Sur, en Buenos Aires, donde se mencionan garzas, cisnes de cuello negro y más de 300 especies cerca del centro urbano. También se incluyen el Parque Nacional Lihué Calel y la Reserva Provincial Parque Luro, en La Pampa, vinculados a especies emblemáticas del pastizal pampeano y estepas, y el Parque Nacional Los Arrayanes, en Neuquén, asociado a aves de bosque andino patagónico.
Dentro de las recomendaciones prácticas, se sugiere elegir un punto de observación cerca de agua o senderos naturales donde las aves suelen concentrarse. También se plantea ajustar la óptica al terreno: binoculares con mayor aumento, como 10x, para espacios abiertos, y opciones más livianas, como 7×30, para caminatas. La tercera pauta es moverse con discreción y respeto por la naturaleza para no espantar a las aves y maximizar la observación.












