La polución del aire pasó a ser una materia prima

Una de las consecuencias del COVID 19 es que la calidad del aire que respiramos quedó en el centro de la escena.

Si antes existía una preocupación por el tema, la comprobación científica de la transmisión aérea del virus la exacerbó.

Ventilación cruzada, evitar lugares cerrados o con mucha gente y apostar al aire libre son las constantes de esta época, recuerda el último informe de la consultora Trendsity.

En ese sentido, adquirió un impulso la tendencia de reutilizar los desechos del aire que respiramos, para mejorar su calidad, pero también para reaprovecharlos de manera sustentable. A medida que se acelera un movimiento global para combatir la contaminación del aire, surgen productos y tecnologías que eliminan algunas de las toxinas peligrosas y permiten nuevos usos.

Están surgiendo empresas como Pangaia: la última colección cápsula esta  marca presenta ropa y accesorios estampados con logotipos que usan tinta negra hecha de partículas tóxicas. De lo contrario, este material particulado contribuiría al calentamiento global y dañaría la salud humana. Pangaia se asoció con Graviky Labs, una startup que utiliza tecnología para succionar tóxicos de la atmósfera y transformarlos en tinta para serigrafía.

The Colour of Air, es el proyecto del diseñador Tino Seubert, que también toma la polución del aire y la convierte en tinta y tinte, con lo que hace obras de arte serigrafiadas, lápices y ropa.

Otra iniciativa es la de Unilever, que se asoció con LanzaTech e India Glycols para producir una activo para limpieza a partir de emisiones de carbono industrial en lugar de combustibles fósiles a través de tecnologías biotecnológicas.

Caso interesante es el de la marca de pintura de paredes exteriores e interiores Airlite, que purifica el aire contaminado en un proceso similar a la fotosíntesis. Arborea en la primera hoja biosolar del mundo: grandes paneles cubiertos con plantas diminutas que absorben dióxido de carbono y liberan oxígeno a una velocidad equivalente a 100 árboles. El sistema de cultivo también genera biomasa orgánica de la que se extraen aditivos alimentarios para productos alimenticios de origen vegetal.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año alrededor de 7 millones de muertes prematuras son causadas por la contaminación del aire. Las tecnologías y la mayor conciencia que impulsó la pandemia está colaborando a generar un círculo virtuoso donde sustentabilidad e innovación van de la mano.

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