viernes, 9 de enero de 2026

Crianza digital en vacaciones: Laura Krochik analiza el acompañamiento sin demonizar la tecnología

Durante el receso escolar en Argentina, la especialista Laura Krochik recomienda abordar el uso de pantallas en la infancia desde el acompañamiento y el diálogo, promoviendo vínculos conscientes y evitando posiciones extremas, según sus reflexiones difundidas en enero de 2026.

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En el contexto de las vacaciones de verano en Argentina, la disminución de rutinas escolares otorga mayor protagonismo a las pantallas en la vida cotidiana de niños y niñas. Laura Krochik, especialista en crianza y vínculos, sostiene que la clave no reside en prohibir o habilitar dispositivos sin límites, sino en acompañar los procesos de uso de la tecnología.

De acuerdo con Krochik, el debate debe centrarse en cómo, cuándo y para qué se utiliza la tecnología, y en el rol que ocupa dentro del vínculo entre adultos y menores. La especialista resalta que la crianza digital implica un acompañamiento activo, basado en el diálogo y la confianza. “Acompañar no es vigilar”, expresa Krochik, y advierte sobre los riesgos de confundir supervisión con control: “Muchas veces los adultos confundimos acompañar con vigilar. Revisar sin avisar, controlar en silencio o imponer reglas sin diálogo suele generar distancia, uso oculto o conflictos innecesarios”.

La presencia adulta genuina es fundamental para construir hábitos digitales saludables. Acompañar supone interesarse por el contenido, el contexto y las emociones que surgen en el uso de dispositivos, así como ofrecer espacios de conversación abiertos y frecuentes. El ejemplo de los adultos resulta determinante, ya que los niños observan las conductas y perciben la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.

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Krochik señala que demonizar las pantallas puede generar culpa o desconexión y que la tecnología constituye también un espacio de socialización, juego y aprendizaje. La integración equilibrada de la tecnología con otras experiencias, como el juego libre, el movimiento y el descanso, es presentada como un eje para una crianza saludable.

“La tecnología llegó para quedarse. El desafío no es resistirla, sino humanizar su uso. Y eso no se logra solo con controles parentales, sino con adultos disponibles, conscientes y dispuestos a vincularse, también —y sobre todo— cuando no hay escuela que ordene desde afuera”, concluye Laura Krochik.

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