El Trend Lab de Youniversal relevó cambios en los hábitos de consumo en Argentina y encontró que el 58% de los argentinos ya no mira primeras marcas en su consumo cotidiano. El estudio ubica el fenómeno en un “ajuste sostenido” y plantea que las marcas “ya no organizan la rutina diaria, sino que se eligen según la ocasión y el valor que logran activar”.
El informe, fechado en Buenos Aires en enero de 2026, señala que el 82% redujo o eliminó gastos en al menos un rubro. La lectura central es que el consumo no desaparece, pero se administra con mayor conciencia, con menos categorías recortadas y más decisiones planificadas.
En promedio, cada persona activa 3,4 estrategias para hacer rendir el dinero. Entre las prácticas mencionadas aparecen la búsqueda de promociones, la reducción de cantidades, el cambio de marcas y la compra en menor volumen pero con mayor frecuencia. Además, el 39% declara estar sistemáticamente atento a ofertas.
“Hoy el consumo deja de ser automático y se convierte en una secuencia de microdecisiones. Cada compra tiene que poder justificarse”, dijo Ximena Díaz Alarcón, CEO y cofundadora de Youniversal. En ese marco, el relevamiento incorpora una lógica de consumo “justo a tiempo”, con menos stockeo y mayor peso de los comercios de cercanía.
La disposición a pagar más por una marca aparece principalmente cuando el consumo se carga de sentido social o emocional. El estudio menciona regalos, celebraciones, comidas compartidas, fechas especiales o compras destinadas a niños, amigos o mascotas como situaciones que habilitan la elección de una marca A, asociada a un valor simbólico.
Por fuera de esos contextos, el sobreprecio pierde justificación en el consumo cotidiano, repetitivo y de baja visibilidad social. En esa línea, el grupo que declara no estar dispuesto a pagar más por ninguna marca pasó del 13% en junio al 21% a fines de 2025.
El trabajo también registra que el 75% debió endeudarse o utilizar ahorros para afrontar gastos recientes. “El valor ya no está solo en el producto, sino en lo que permite sostener: una rutina, un hábito, una sensación de control en un contexto incierto”, dijo Díaz Alarcón.











