jueves, 12 de febrero de 2026

Juegos de mesa: estrategia, neurociencia y vínculo social frente a la hiperconectividad

En Ciudad de Buenos Aires, especialistas advierten que los juegos de mesa analógicos ofrecen una pausa estructurada y fomentan la concentración profunda, el pensamiento estratégico y el encuentro cara a cara, elementos clave para contrarrestar la fragmentación de la atención en contextos hiperconectados.

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El avance de los juegos de mesa modernos se presenta como una respuesta consciente ante la fatiga cognitiva y la dispersión de la atención que genera la vida hiperconectada, especialmente en niños y adolescentes. En este escenario, la psicopedagoga Mariana Savid, especialista en ciudadanía digital y creadora de la práctica Reseteo Digital, sostiene que el retorno a lo analógico responde a una necesidad neurobiológica.

Savid indica que es fundamental desmontar el mito del “nativo digital”, ya que, aunque los niños nacen rodeados de pantallas, “no nacen sabiendo usarlas”. “Lo que sí somos, desde nuestra constitución más profunda, es nativos vinculares”, afirma la especialista, quien advierte que la sobreexposición a las pantallas durante la primera infancia puede afectar el vínculo humano esencial para el desarrollo.

La diferencia primordial entre el juego digital y el analógico se encuentra en la interacción con el sistema nervioso. El juego de mesa, según Savid, ofrece un anclaje sensorial mediante el contacto físico con cartas, dados y fichas, lo que obliga al cerebro a situarse en el presente. Este proceso de ralentización, facilitado por las micropausas del juego, “es crucial a nivel neurociencia”. Savid explica: “Lejos de ser tiempo muerto, es el espacio que permite la intervención de la corteza prefrontal -que funciona como el director de orquesta del cerebro- para modular la impulsividad de la amígdala. Esto se convierte en un entrenamiento directo a la espera y a la tolerancia a la frustración, dos de los mayores desafíos en la educación actual”.

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Por su parte, Juan Del Compare, marketing manager de Devir, destaca el valor de los juegos de mesa para el manejo de la frustración: “Es como un círculo mágico donde se puede perder sin que pase nada, ofreciendo así un espacio de simulación para aprender a tolerar la frustración y a manejar las emociones”. Del Compare subraya también la importancia de la rejugabilidad y la variabilidad en cada partida, lo que obliga a desarrollar nuevas estrategias y fortalece el pensamiento reflexivo.

El diseño de los juegos modernos incluye tableros de doble capa, fichas personalizadas y arte de ilustradores reconocidos, factores que incrementan el atractivo visual y el placer de manipular objetos físicos. Además, el aspecto social es central: el juego de mesa funciona como una “excusa para socializar”, promoviendo el encuentro cara a cara y la inteligencia interpersonal, así como la capacidad de negociación.

En el ámbito familiar, según Savid, el juego de mesa constituye un campo neutral en el que “la jerarquía se borra”, permitiendo la interacción entre padres e hijos como pares y fortaleciendo el vínculo de respeto y afecto.

La práctica del Reseteo Digital apunta precisamente a promover pausas estructuradas y desconexión activa, contribuyendo a reducir la ansiedad y permitir la recuperación cerebral, ubicando a la tecnología como herramienta y no como elemento dominante. La labor de Devir, mediante torneos y demostraciones, busca acercar esta alternativa de ocio de calidad y conexión real a las familias.

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